Octavio Chacón: «No tengo miedo al toro pero sí al fracaso»

El gaditano, que torea en Pamplona el lunes, hace balance de su difícil trayectoria profesional y describe el gran momento por el que pasa, «un sueño» para él

Imagen de archivo de Octavio Chacón / Luis Díaz
Imagen de archivo de Octavio Chacón / Luis Díaz

Hace algo más de un mes, tras su actuación en la Feria de San Isidro, aseguraba que su sueño era poder entrar en el circuito de encastes minoritarios y en las ferias «toristas», una meta que hoy parece haber alcanzado tras estar anunciado en Pamplona o Bilbao. «He logrado el sueño de estar anunciado, pero con eso no basta. Ahora hay que aprovecharlo y seguir dando motivos para entrar en los carteles».

- ¿Siente la presión de confirmar en Pamplona lo demostrado en Madrid?

- Sí, pero de forma muy agradecida. Soy consciente de mi situación, de todo por lo que he pasado. No tengo miedo al toro pero sí al fracaso.

- De todas las ganaderías a las que se enfrentará este verano, ¿Cuál es sobre la que tiene puestas más esperanzas?

- Yo solo pedía oportunidades, me da igual con el hierro que vengan. Pero reconozco que es un honor anunciarme con hierros tan legendarios y que han marcado tanto la historia de la tauromaquia.

- ¿Se siente identificado con la progresión de Pepe Moral?

- Como con la de Emilio de Justo, Javier Cortés o Manuel Escribano. Compañeros que sin tener nada, gracias a una oportunidad clave, pudieron abrir las puertas que tanto se les resistían.

- ¿Uno es realmente consciente del momento que atraviesa cuando le pasan tantas cosas buenas en tan poco tiempo?

- He soñado tantas veces con esta oportunidad, que lo estoy viviendo con sorprendente normalidad. No me gusta mirar al futuro. De hecho, si me pregunta más allá de mi compromiso en Pamplona no le sabría decir fechas. Prefiero vivir el día a día, seguir puntuando y que el público continúe creyendo en Octavio Chacón

- En las crónicas se le cataloga de lidiador, ¿Se definiría así?

- Sí, así entiendo e intento interpretar mi toreo.

- ¿Le apetece especialmente medirse con alguno de sus compañeros de escalafón?

- Hoy tengo la suerte de estar tentando casi a diario y de cualquier novillero sin caballos soy capaz de sacar las cosas buenas. Con cualquier compañero soy capaz de crecer y eso es lo que más me importa

- ¿Tiene futuro ser torero de encastes minoritarios?

- Durante los primeros años de alternativa uno sueña con ser figura del toreo, y todavía lo mantengo, pero el tiempo hace que seas más realista y consciente de tus posibilidades. Después de buscarme la vida por Perú y el Valle del Tietar y experimentar la dureza y exigencia de la profesión, he descubierto que mi concepto de toreo puede encajar bien en este tipo de corridas, donde puedo sacar el máximo de mí.

- ¿Francia supone una salvación para toreros en sus circunstancias?

- Es clave. Allí me permitieron seguir viviendo de mi profesión, al igual que en Perú o en el Valle del Tietar. Pasar por esas plazas me ayudó a poner los pies en la tierra y tener la mente clara.

- ¿Uno también tiene parte de culpa cuando en esta profesión las cosas no le van bien?

- Por supuesto. Al principio de mi carrera no practicaba la autocrítica. Le echaba la culpa al viento, al toro, al empresario que no me ponía, al apoderado que no me hacía ganar dinero, al picador que no picaba... Buscaba culpables por todos lados, hasta que me di cuenta de mi error.