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Simón Casas: «La diferencia entre este San Isidro y el pasado son 400.000€»

El gestor de Las Ventas, junto con Nautalia, se manifiesta sobre el proyecto de reforma de la Monumental: «Lo lógico es que se cerrara después de San Isidro 2020 y se abriera ocho meses después como una joya protegida»

Simón Casas, empresario de Plaza1
Simón Casas, empresario de Plaza1

Ha sido un año convulso, mediático, el año del bombo, la caída de los carteles de Ponce por una lesión tremenda pocos días antes de la presentación oficial de San Isidro y la contratación a última hora de El Juli en la feria de Roca. Resumen exprés antes de hablar largo y tendido en la propia plaza. Días tranquilos preceden a la locura isidril. En su despacho, en las propias independencias de la Puerta de Arrastre, nos vemos con el empresario de Plaza 1, Simón Casas, que junto a Rafa Garrido comandan Madrid desde hace tres temporadas. Tan solo una puerta separa de toda la magia del mundo. Del orden perfecto de su despacho, que podría ser el de cualquier oficina de Madrid, pasamos a los corrales... Son las doce de la mañana y están reconociendo y pesando una de las novilladas que se toreará en los próximos días. Ahí cambia todo. Ya no podríamos estar en ningún lugar que no fuera en Madrid. E impacta. Se para el corazón exactamente al unísono que los pasos de los toros. Qué cosas. Es fácil que la mente te traiga la imagen falseada de Pacma dando de comer a un buey haciéndose pasar por toro. Y de eso hablamos, de toros.

–¿Cómo valora la experiencia del sorteo?

–Considero que lo que no evoluciona desaparece. Yo había dicho que iba a hacer el bombo y no me gusta faltar a mi palabra. Creo que ha tenido cosas buenas y de hecho a Roca Rey no le veríamos con la corrida de Adolfo si no fuera así.

–También bloqueó la entrada de algunas figuras.

–Aquí no hay bloqueo, sino libertad por ambas partes. No se buscó nunca bloquear a nadie.

–¿Cómo ha sido el recibimiento de la afición?

–Pues estamos contentos, porque el abono se ha mantenido y yo creo que se van a vender más entradas que el año pasado. Siempre estamos pidiendo oportunidades nuevas y creo que este año hay muchos carteles con la sensibilidad de Madrid.

–¿Cuánto tiempo es necesario para trabajar bien una plaza?

–Muchos años y ese es uno de los defectos de la propia tauromaquia. No hay tiempo para invertir de verdad y recoger lo sembrado. El mundo del toro tiene un gran problema y no es el animalismo ni el político es un problema de incapacidad patológica de enfrentarse a la realidad y buscar mejoras en su gestión. Eso pasa por los problemas de los pliegos de condiciones, entre otras cosas las plazas se conceden a demasiado corto plazo, luego los pisos de plaza son extremadamente elevados, habría que liberalizar el precio de las entradas como en todas las actividades del deporte o del arte...

–Y si hablamos de Madrid...

–Pues si hablamos de Madrid, antes de entrar a valorar el tiempo necesario de trabajo hay que ver el problema estructural que tiene. Firmamos un contrato en el que se ingresaban dos millones anuales por espectáculos no taurinos que no hemos podido llevar a cabo por la reforma que necesita la plaza. Se ha aprobado un presupuesto de 15 millones de euros, pero todavía no se han tomado las medidas necesarias para tirar para adelante. La relación con la CAM es muy buena, pero tenemos que tener todos claro que lo prioritario es poner la plaza en buen estado, porque la tauromaquia depende de la política y no vaya a ser que llegue un partido antitaurino y no tenga necesidad ni de prohibir la fiesta para cerrar la plaza por no estar adecuado su uso por falta de obras.

–¿Y entonces?

–Se sabe que se ha votado un presupuesto, pero no se ha avanzado. Creo que muchos aficionados se han equivocado porque decían que no se podía cortar la temporada y yo creo que es la mejor manera. Es mejor cerrar la plaza durante ocho meses y garantizar el futuro de la tauromaquia, porque la reforma que necesita es estructural. Por lo tanto, lo lógico sería que después de San Isidro 2020 se cerrara la plaza unos meses para reformarla e inaugurarla como una joya protegida.

–¿Se les ha compensado por las pérdidas de estos años?

-Se podría compensar, pero estamos en sintonía con la CAM y en vez de buscar la compensación a la que tenemos derecho por la justicia hemos preferido no entrar en conflictos, sino crear sinergias para el bien común.

–¿Cree que debería tener cada espectáculo un precio?

–La libertad de comercio es un fundamento constitucional. Se hace en el fútbol y en todas las actividades. La Comunidad de Madrid tiene que poner las condiciones del cuadro, tantos festejos, etc, y luego dejar la libertad de precios al que tiene la misión de traer al público a la plaza y sabe el precio que tiene que aplicar. Actualmente este precio lineal beneficia a la reventa ilegal, porque los días grandes ganan más dinero que la empresa sin hacer grandes inversiones.

–¿A Madrid le sobran festejos?

–Le sobran festejos y hay que recomponerlos conceptualmente. Madrid tiene que ser plaza de temporada, pero ese concepto que es de los años 50/60 no tiene que significar que haya toros todos los domingos. Hay que potenciar las fechas de antes de San Isidro, como es el caso de Ramos y Resurrección, que ya estamos haciendo, reducir San Isidro pero potenciando su impacto, y luego hasta mitad de julio hacer fechas buenas con carteles reforzados. Después está Otoño y creo que no pasaría nada a la plaza si en vez de que haya espectáculos todos los domingos en verano hubiera tres o cuatro, pero de mejor calidad, porque enseñar la plaza al turismo vacía va en contra de la tauromaquia. Luego hay que solventar el tema de las novilladas, pero ¿y si ese dinero se emplea en organizarlas en plazas de la Comunidad de Madrid, donde además se revitalicen ciertas plazas? Allí donde el novillo es otro y se dé vida al propio pueblo y además los costes son otros.

–¿Madrid es deficitaria?

–Es deficitaria por los dos millones de euros anuales que no hemos ingresado. Si no fuera así, estaríamos ganando mucho dinero. El año pasado hemos perdido 400.000 euros. Declarados. Si hubiéramos tenidos dos millones de euros, aunque no fueran netos... Contemos con un millón y medio de euros... Cuando presentamos la oferta lo hicimos con datos concretos.

–Entonces si hubieran ofertado lo que propone la CAM de punto de partida, Madrid es muy rentable.

–Sí, pero Madrid necesita que se reinvierta dinero en la programación. Cuando torea una sola figura ya es deficitaria, porque es el 50% de la taquilla neta.

–¿Cuánto hace Madrid neta?

–Entorno a los 500.000 euros.

–Entonces...

–Entonces hay que pagar una corrida de unos 120.000 euros, más los gastos de una figura, más abrir la plaza que son casi 100.000 euros...

–Pero luego se compensa con muchas tardes de mínimos.

–No es tan fácil y es muy injusto que algunos toreros toreen en Madrid por el mínimo sindical, no sólo hay que pensar en las figuras.

–Pero de esos hay muchos.

–Muchos por obligación, porque damos 2,8 millones de piso de plaza, porque nos faltan 2 millones de ingresos por otro tipo de espectáculos...

–¿Sale por ahí en algún momento el honor de quien se ha puesto delante?

–Algunas veces me da vergüenza, pero no es culpa mía. Los pliegos de condiciones en Madrid y en muchas partes están inadaptados a la realidad.

–¿Por qué mantuvieron el contrato de Ponce tan hasta última hora a pesar de que la lesión era de mucha envergadura?

–Eso fue cosa del maestro que quería quedarse anunciado, porque los toreros son así y viven de su fuerza psicológica. Tuve que hablar directamente con él, porque teníamos un contrato firmado y hasta la mañana que contraté a El Juli a Enrique le costaba asumir que no vendría a Madrid. Son las cosas bellas de la tauromaquia.

–¿Cómo llega al acuerdo con El Juli?

–Escribí a su apoderado para vernos. Me dijo que sí. En las escaleras de mi despacho salió a hablar con el torero y veinte minutos después me dijo: Julián torea en Madrid. Es un grandioso torero y un gran hombre. Olé El Juli.

–¿Le preocupó una feria sin figuras?

–Estaba seguro de que tendría figuras. En noviembre cené con Ponce y él me dijo que quería torear el bombo y pensaba que Roca Rey también.

–¿Y las otras?

- En el peor de los casos tendría dos máximas figuras y una programación con mucho más contenido abierto.

-¿Es una feria más barata?

- Algo, pero no tanto. Te puedo decir exactamente que la diferencia de presupuesto son solo 400.000 euros entre el año pasado y este.

–Justo las pérdidas del año pasado. ¿Han mirado el bolsillo a la hora de hacer los carteles?

–No, francamente no. Ahí es donde se puede equivocar la gente en su interpretación. Yo no he hecho el bombo para que no vinieran las figuras. He hecho el bombo porque mi compromiso empresarial de productor es ser creativo. Había funcionado el bombo de Otoño y me planteé el reto que sabía que era casi imposible de San Isidro.

–¿Volverá a haber sorteo?

–Lo volveré a hacer seguro, pero no sé si con regularidad.

–¿Trabaja gratis en la plaza de Madrid?

-–He suspendido mi sueldo, como cualquier otro empresario que su empresa da pérdidas con el fin de potenciarla. Tengo otra empresa y otro sueldo. No me falta de nada, vivo de puta madre, pero no soy un especulador.