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Disney culmina la compra de 21st Century Fox por 62.840 millones tras año y medio de negociaciones

La operación se ha cerrado por 71 millones de dólares, englobando bajo su paraguas contenidos como "Star Wars", Marvel, Pixar, "The Simpsons"o "Avatar".

Los estudios de la Fox, adquiridos por Disney por 71 millones de dólares
Los estudios de la Fox, adquiridos por Disney por 71 millones de dólares

La operación se ha cerrado por 71 millones de dólares, englobando bajo su paraguas contenidos como "Star Wars", Marvel, Pixar, "The Simpsons"o "Avatar".

Disney compra Fox. La noticia trasciende la mera dimensión económica. Sí, sí, hablamos de un imperio, el del ratón y los parques temáticos, que ya controla nada menos que el imperio de «La Guerra de las Galaxias» y todos los universos Marvel. Pero con Fox, y por el módico precio de 71 mil millones de dólares (62.800 millones de euros), asegura, además, la propiedad de joyas como el estudio de Fox, uno de los últimos gigantes de la edad de oro de Hollywood y hogar, por ejemplo, de muchas de las grandes películas de tótems como John Ford, así como la subdivisión televisiva, la cadena FX networks, nada menos que la muy noble National Geographic o la participación de Fox en Hulu, que ascendía al 30% y se añade al 30% que ya poseía Disney.

Suficiente, entonces, para al fin controlar una plataforma online que aspira a competir con la imparable Netflix y la prestigiosa HBO. Por más que en los últimos tiempos Hulu perdiese la maravilla de Criterium, el sello que restaura difunde muchas de las mejores cintas de la historia del cine a nivel internacional, con un catálogo apabullante que va de los astros del cine japonés a todos los incontestables del neorrealismo y los monstruos sagrados de la «Nouvelle Vague» abanderada por Trufffaut y cía. Pero suficiente para entrar con garantías en un mercado que es ya el del futuro, aunque cuente con la animadversión del gente como Steven Spielberg, y que lleva camino de lograr la desaparición de las salas de cine al tiempo que revoluciona la producción de material audiovisual.

Cuenta el Hollywood Reporter que la operación ha necesitado del visto bueno de las autoridades reguladoras de EEUU, incluido el departamento de Justicia, la Unión Europea, China, Brasil y México. En algunos lugares, señalan, tendrá que vender sus canales de deportes, por ejemplo en México. En otros, como Europa, se verá obligado a desprenderse de Lifetime y otros. Para Fox ayer fue el primer día como Disney. Empieza una nueva aventura.

También explica que la venta será positiva para una Disney que multiplica su «contenido y poder global». A cambio los analistas pronosticarían más gastos, especialmente por costo derivado de lanzar una plataforma, y citan al experto Richard Greenfield, de BTIG, que comenta que «la transmisión de Disney crea un agujero negro financiero en la empresa» de su tipo. Aunque lo cierto es que nadie sabrá, al menos hasta el próximo 11 de abril, cuando la compañía presente su plan, lo que pueda suceder con el precio. El «Reporter» finalmente añade un estudio de Ampere Analysis centrado tanto en la Disney posterior al trato con Fox como en el gigante, y rival, Comcast, que compró Sky. Ambas, señala, «dominarán el gasto en contenido global, poniendo cierta distancia entre ellos y Netflix. Los dos gigantes gastarán 2 de cada 10 dólares empleados a nivel mundial para generar contenido».

En una carta a sus empleado, Bob Iger, CEO de Disney, ha celebrado el «desafío de unir nuestras empresas para crear una empresa de entretenimiento global y dinámico con el contenido y las plataformas necesarias para brindar experiencias definitivas a nivel industrial que involucren a los consumidores de todo el mundo durante las generaciones venideras». Iger insiste en que Disney siempre ha sido rica en ambiciones. «Nunca hemos estado satisfechos con el status quo», añade, «y nuestra visión para esta era es ser todavía más audaces que hasta ahora. Estamos transformando rápidamente nuestra empresa para aprovechar al máximo las tendencias de consumo en evolución y la tecnología emergente y prosperar en este momento nuevo y emocionante».

Más alto y más lejos

Entre piropos a los empleados y elogios a la apabullante historia de Disney tampoco olvida añadir que la compra de 21st Century Fox fue impulsada por «nuestra firme convicción de que la añadir estos grandes negocios, marcas, franquicias y talento nos permitirá avanzar más rápido, llegar más lejos y apuntar más alto, especialmente cuando se trata de establecer conexiones directas con los consumidores».

Queda inaugurado el futuro. La única duda pasa por saber cómo podrán competir con un mínimo de posibilidades el resto de estudios, jibarizados hasta la caricatura, y por supuesto las producciones y empresas más modestas, verdaderos mosquitos ante el imponente portaviones Disney y el no menos formidable navío de Comcast. «Padre de familia» y «Los Simpson», los noticiarios y tertulias favoritos del presidente Trump y el legado de casi un siglo de grandes películas con productores tan legendarios como Darryl F. Zanuck pasan engrosar el patrimonio de los mismos que ya poseen Pixar, absorbida y, ay, neutralizada en los últimos años. Dice «Los Angeles Times» que desde que Iger cogió los mandos de Disney, entonces deprimido, arrumbado por toda una nueva hornada de talentos y aventureros, más una vieja gloria que una apuesta de futuro, las acciones de la empresa han multiplicado su valor por cuatro. A la adquisición de Pixar, que no en vano ayudó a fundar, el hombre que empezó su carrera como presentador local de noticias del tiempo comandó en 2010 la adquisición de Marvel, por si misma una constelación de taquillazos, y por supuesto la conquista del territorio hasta entonces guardado por el patrón George Lucas. Michael Eisner, que dirigió Disney hasta el 2005, no tiene sino palabras de adoración para su sucesor, y el periódico angelino cita unas declaraciones en las que afirma que lo que Iger ha hecho es impresionante. Ha sido capaz de fortalecer el legado de un mito, comenta, al tiempo que lo catapulta hasta el siglo XXI y descabeza a los rivales de Hollywood. Con un pié en las grandes superproducciones, otro más en la pequeña pantalla y una red que ahora crece y se expande en las plataformas digitales la nueva era cinematográfica sonará más Disney que nunca. Suyo es el cine y suyo el dinero para soñarlo.