Javier Cámara entra en campaña electoral

TNT estrena hoy su primera serie española en la que el actor interpreta a un ambicioso y torpe político que quiere ser presidente del Gobierno

Javier Cámara y Adam Jezierski en una de las escenas de la serie / TNT
Javier Cámara y Adam Jezierski en una de las escenas de la serie / TNT

TNT estrena hoy su primera serie española en la que el actor interpreta a un ambicioso y torpe político que quiere ser presidente del Gobierno.

Hay personas que no saben por donde les da el aire. Se creen que va a su favor cuando la realidad es que se convierte en un huracán que les lleva de aquí para allá como si fuesen unos monigotes. Es lo que le pasa a Juan Carrasco (Javier Cámara) en «Vota Juan», la serie de ocho capítulos que hoy estrena el canal de pago TNT –en colaboración con 100 Balas y Turner– a partir de las 22:00 horas con una entrega doble. En el centro de la trama está un ministro de Agricultura que no se distingue precisamente por su brillantez. Sin embargo, tanto él como su entorno sienten que ha llegado la hora de presentarse a las primarias de su partido y convertirse en la persona que les lleve a la Moncloa. «Es misógino, mediocre y un estúpido, pero creo que la audiencia empatizará con él porque, aunque esté luchando por mantener su estatus, lo único que busca es que le den un abrazo», dice Cámara. Y es que los personajes de «Vota Juan» tienen algo de quijotescos dentro de su ruindad porque el enemigo está dentro de casa: el aparato de su formación. «Están por encima de ellos y, a medida que se vean las maniobras en su contra, se les percibirá como víctimas de otros que son más malos», explica María Pujalte, que encarna a la jefa de Prensa del protagonista.

«Vota Juan» muestra la cara B de la política, lo que no se ve en los informativos, como la lucha de egos (una de las mayores ambiciones de Juan es salir en «El hormiguero»), los pactos como «el de las empanadillas» –que ha dejado fuera de juego a Podemos en Madrid tras la alianza de Carmena y Errejón– y las absurdas discusiones mientras andan por los pasillos del Congreso. Como ejemplo, ahí está una de las frases que dice Juan sin que tenga un micrófono cerca: «Yo no hago populismo, solo digo lo que la gente quiere escuchar».

El humor, la mejor crítica

Con las honrosas excepciones de producciones estadounidenses como «Veep» y «Alpha House», hasta hace unos años la sátira política no tenía cabida en las ficciones televisivas. Sin embargo, Cámara piensa que este género es el mejor salvaconducto «porque, a través de la ironía y el humor, la crítica es más efectiva e incómoda. Así, mostramos las dobleces de estas personas: dejan mucho que desear pero son unos pardillos en su intento de no quedar por debajo de nadie. Hay muchos ''juanes'' en todos los ámbitos».

Una de las cosas que más valora Pujalte es que la serie dispara en todas direcciones. «No está teñida de ideología. Me parece muy saludable que no se posicione». Diego San José («Fe de etarras», 2017), uno de los guionistas de la serie junto a Juan Cavestany («Vergüenza»), subraya esta característica: «Todas las miserias de ''Vota Juan'' las podría cometer tanto alguien de derechas como de izquierdas, lo que nos permite disgustar a todo el mundo». Lo que sí que refleja es una tendencia que está al alza entre los políticos: el uso de las redes sociales para trasmitir sus mensajes sin tener sentido de la medida. Pujalte opina que, para desgracia de los personajes, «en estos tiempos están ahí los debates y se intentan subir a un carro que les viene grande. Lo malo es que no saben cómo chupar plano. Pero esta es la situación que vivimos: cada vez hay que hacer más ruido».