El Patrimonio de la Humanidad menos duradero será español

La cerámica de Talavera de la Reina peligra debido al escaso interés de los jóvenes por coger el relevo generacional

Interior de la tienda de maravillas de Pedro Bermejo, en Talavera de la Reina.
Interior de la tienda de maravillas de Pedro Bermejo, en Talavera de la Reina.Alfonso Masoliver

Cuando entramos en el taller de cerámica de Pedro Bermejo, ocurre algo similar que al salir de una habitación oscura. Los colores rojizos y de cemento de Talavera de la Reina desaparecen en el espacio que ocupa la puerta y accedemos a un mundo nuevo, que es increíblemente viejo a la vez, donde pululan como bichitos voladores el azul y el amarillo, el rojo, tantos tipos de verdes que contarlos puede terminar por agotarnos los labios. Es porque a todos nos gusta admirar la cerámica de esta ciudad manchega. Deben accionar algún tipo de pensamiento primitivo que nos encandila a partir de las formas de la cerámica, algo parecido a la visión de un fuego. Aquí cada pieza es diferente, como las llamaradas de una hoguera, hipnóticas a los ojos.

Un reconocimiento agridulce

El reconocimiento final que merecían estas muestras de artesanía embadurnadas con tradición y mimo delicioso alcanzó su éxtasis en el año 2019, después de que la Unesco categorizara como Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad a la Fabricación artesanal de cerámica de estilo talaverano en Puebla y Tlaxcala (México) y en Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo. Talavera pertenece desde entonces al selecto grupo de las localidades españolas marcadas bajo el asterisco del Patrimonio de la Humanidad.

Cuando entro en el taller de Pedro y le felicito por el asunto del Patrimonio, Pedro no duda en contestar que “el problema de ahora será mantenernos como Patrimonio”. Pero, ¿cómo? Me sorprendo. Han sido cien países y decenas de Patrimonios de la Humanidad visitados por este reportero y jamás recibió una respuesta como esta. Ni siquiera conseguí arrancarle una sonrisa a Pedro. Entonces me contó algo pavoroso para él, muy triste para mí. Aunque quizá sea mejor repasar los apuntes de Historia, antes de mencionar la actualidad.

Necesidad, lujo, recuerdos

Los primeros utensilios de cerámica hechos en Talavera se remontan a tiempos del Imperio romano. El Tajo fluye manso cuando atraviesa la ciudad y su agua tiene un tacto fresco, ideal para que la entremezclemos con arcilla y demos forma a vasijas y cuencos de apariencia suave. Pero si queremos hablar de la cerámica de Talavera de la Reina tal y como hoy la conocemos, haría falta brincar hasta el siglo XVI. A los años de Felipe II, cuando el poderoso monarca encargó a los artesanos talavereños que dieran forma a una serie de azulejos con que decorar el Palacio Real del Pardo.

Azulejos de la Basílica del Prado en Talavera de la Reina.
Azulejos de la Basílica del Prado en Talavera de la Reina.Primeraplanadreamstime

Durante su reinado y el de Felipe III, la cerámica de Talavera ganó una amplia popularidad entre las clases altas españolas, que azuzadas por su interés a la hora de agradar a los reyes, decoraban aquí y allá sus palacetes con azulejos bellísimos. Luego pasó el tiempo y los intereses del público cambiaron de opinión porque los intereses son caprichosos, el público también, y las cerámicas con tipos de impresión calcográfica de Sargadelos, Cartagena y Sevilla se convirtieron en los grandes favoritos de la burguesía nacional. Estamos en el siglo XIX. Talavera de la Reina pasó entonces a un segundo plano.

Decididos a no perder veinte siglos de trabajo por los caprichos del público, diversos artesanos talavereños reorganizaron la percepción que se tenía de su cerámica, convirtiéndola en una especie de recuerdo de la extensa historia que las moldea. Lo que viene a llamarse un souvenir. Entonces la cerámica de Talavera sirvió a los locales para sobrevivir y alimentarse durante los años romanos, adornó los palacios más ostentosos de España durante cuatro siglos, y luego se convirtió en un recuerdo de este recorrido histórico inigualable. De forma semejante a como hace la arcilla en el torno, los conceptos que rodean a la cerámica se metamorfosean, se estiran y son manoseados, hasta que adquieren una forma que resista los golpes de nuestra sociedad. Es un combate común, hoy lo vemos casi en cada esquina. La tradición frágil e imperfecta debe hacer malabares para sobrevivir en el mundo de lo pulido. Los toros se encierran, los besos de las princesas se censuran, la cerámica coge polvo en un rincón. Mientras tanto vemos películas de Marvel y nos atiborramos a cafés con sobreprecio en el Starbucks.

Sin manos para crear

Esto me dijo Pedro. Que el mundo ya no quiere dedicar cuatro o cinco horas a fabricar una bellísima tacita de cerámica. Que el mundo va demasiado rápido, que no tenemos casi tiempo ni para respirar. Que él ya roza los sesenta años y es uno de los artesanos más jóvenes de Talavera. Que ningún joven parece interesado en convertirse en ceramista. Que Pedro me aseguró que algunos turistas estadounidenses conocen mejor su cerámica que los propios talavereños. Y no se atrevió a decirlo pero lo digo yo por él: que la falta de interés general de la sociedad por mantener vivo el oficio también es un culpable a señalar.

Clásico juego de café de cerámica de Talavera de la Reina.
Clásico juego de café de cerámica de Talavera de la Reina.Bsanzhezsobrinodreamstime

El lector debe comprender la magia que envuelve a los patrimonios inmateriales. No son como las enormes catedrales que podemos encontrar desde Sevilla hasta Aquisgrán, ni se parecen a los Parques Naturales de enormes extensiones, a los patrimonios materiales en definitiva. La importancia de ser nombrado Patrimonio de la Humanidad no se aguanta en este caso en gruesos muros de piedra. Son las manos del artesano, sencillas en apariencia, duras y suaves a una misma vez, quienes sustentan esta responsabilidad. Y debe ser agotador.

El lector debe entenderlo, es muy importante: si se derrumbase el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en Barcelona, diríamos que dicho edificio ya no puede aparecer en la lista de Patrimonios de la Humanidad; si desaparecen las manos artesanas en Talavera de la Reina, y su famosa cerámica la contornean enormes máquinas de fábricas repartidas por todo España, entonces podríamos decir que el Patrimonio de la Humanidad talavereño desaparecería también, con el mismo estrépito que se derrumba un edificio, o se quiebran a una misma vez mil platos de cerámica.

40.000 euros de destinarán este 2021 a promocionar la cerámica talaverana como Patrimonio Cultural Inmaterial, casi la mitad de lo que pagamos a Irene Montero cada año.
40.000 euros de destinarán este 2021 a promocionar la cerámica talaverana como Patrimonio Cultural Inmaterial, casi la mitad de lo que pagamos a Irene Montero cada año.AYUNTAMIENTO DE TALAVERA DE LA REINA AYUNTAMIENTO DE TALAVERA DE LA R

La Cámara de Toledo ofrece cursos gratuitos de 215 horas para aprender el oficio noble de Talavera de la Reina. Pero no sirve de mucho, según me confiesa Pedro. Y yo me acuerdo sin remedio de la Biblioteca de Alejandría. Resulta que hace pocos días leí un artículo que mencionaba una nueva teoría sobre su destrucción y esta teoría era peor que los incendios que supuestamente prendieron los cristianos, era una teoría que decía que la Biblioteca de Alejandría se arruinó porque la abandonaron. Parece ser que los papiros no se conservaban demasiado bien (se los comía la humedad, el moho, los insectos, las ratas) y la única manera de mantener la biblioteca operativa pasaba por reescribir una y otra vez los manuscritos. Pero, ¿qué pasó? Pues que la gente no quería dedicar su vida a copiar la sabiduría del hombre una y otra vez, una y otra vez hasta reventar. Les resultaba mucho más atractivo montar un negocio lucrativo y hacerse comerciantes, soldados, aventureros, poetas. Y decía este artículo que, cuando la Biblioteca de Alejandría ardió, ya hacía décadas que sus papiros se habían consumido.

¿Ocurrirá dentro de cien, doscientos años con Talavera? ¿Investigarán por qué desapareció su arte tan especial? ¿Habrá quien se atreva a lamentarse por su final? El ser humano es la única criatura capaz de prender fuego a su propio hogar. Llorando a gritos, sin mover un músculo mientras cuenta las ganancias del seguro. Pero solo un español, de entre todos los humanos, es tan cazurro como para tirar a la basura una de sus artesanías más longevas y preciosas. Aunque mantenerla viva nos salga gratis. El Patrimonio de la Humanidad menos duradero será español, aquí encontramos un nuevo mérito que apuntarnos para las listas de los récords. Y que viva la playa y que viva el vino... mientras todo lo demás se derrumba a nuestro alrededor.