¿Conoces todos los bienes culturales declarados Patrimonio de la Humanidad en España?

Somos el tercer país en número de bienes declarados, y este es un recordatorio de las maravillas que somos capaces de realizar

Interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba
Interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba FOTO: Archivo Archivo

Corren tiempos en los que parece complicado mantener la moral alta. Como país, principalmente. De alguna manera escuchamos más de lo habitual esa frase que dice que España es “un país de pandereta”, cosas así, mientras nos lamentamos por la inutilidad de nuestros políticos, la irresponsabilidad de nuestros jóvenes, la inconsciencia de los juerguistas, el avance casi imparable del coronavirus. Corremos el peligro de olvidar la grandeza de nuestro país, su belleza, me refiero, y cuando llegue el momento en que nuestra vista se haya cegado por completo, y seamos nosotros mismos quienes ven España como un país de vagos y maleantes, ¿cómo podremos apreciar su relieve único y exquisito?

Por detrás de China e Italia, España es el país del mundo con mayor número de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esto no es un logro, no se trata de una competición con premio. Simplemente puede considerarse como el ejemplo objetivo de la belleza, la grandeza, me refiero, de nuestro precioso país. Hoy vemos los 42 bienes declarados Patrimonio de la Humanidad cultural que guardamos en España, además de otros dos que son mixtos (culturales y naturales). Todos ellos son obra nuestra, producto único de nuestro don para crear, y de nuestros antepasados a quienes debemos tanto.

Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (Cáceres): Este monasterio emplazado en el pueblo que comparte su nombre, declarado PH en 1993, guarda la talla de una de las vírgenes negras más conocidas, no ya de nuestro país, sino del mundo entero. Se cree que dicha Virgen fue tallada por el mismo San Lucas, y peregrinos de cualquier esquina del mundo acuden hasta aquí en peregrinación.

El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es el epicentro de la localidad, rodeada de naturaleza
El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe es el epicentro de la localidad, rodeada de naturaleza

Ciudad Histórica de Toledo: La que quizá sea mi ciudad favorita en un plano personal muestra un intrincado laberinto de callejones, cuestas, leyendas. Desde aquella que habla de los duelos clandestinos en cierta esquina, hasta la historia que señala a una maldición de Hércules como la responsable de la conquista musulmana en el 711.

Conjunto Arqueológico de Mérida (Badajoz): Los recuerdos de la ocupación romana dos mil años atrás se mantienen intactos en esta bellísima ciudad sazonada con acueductos, murallas y columnas destinadas a dioses ya fallecidos. Porque, al menos una vez en la vida, es de obligado ser testigo de una representación teatral en su teatro romano, conservado todavía en excelente estado.

Monasterio de Poblet (Tarragona): El que se considera uno de los monasterios cistercienses más grandes del mundo, declarado PH en 1991, guarda además con delicioso recelo las tumbas de los reyes de Aragón. Merece la pena aguantar un puñado de minutos en silencio en su Capilla de Santa Catalina, construida en el siglo XIII, o unos minutos de conversación con cualquiera de los treinta monjes que todavía habitan el monasterio.

Conjunto Arqueológico de Tarragona: Resulta en un espectáculo visual que basten quince minutos para recorrer el tiempo marcha atrás y aterrizar de lleno en el Imperio romano. Observamos su anfiteatro en Tarragona, el Foro, las viejas murallas casi desintegradas, el teatro donde se representaban las comedias de Plauto. Un batiburrillo de latinismos se incorporan al día a día, desde los mejillones de la gastronomía hasta la visión del mar azul que nos enviará a las nuevas legiones.

Fragmento de la muralla de Tarragona. Al fondo puede apreciarse el Castillo del rey.
Fragmento de la muralla de Tarragona. Al fondo puede apreciarse el Castillo del rey. FOTO: Alfonso Masoliver

Mezquita y Centro Histórico de Córdoba: La ciudad que vio nacer a los maestros Séneca y Córdoba es una de las más atractivas para visitar si eres amante de la Historia, y la que tiene más bienes declarados PH del mundo. Su Mezquita Catedral (hoy Catedral a secas) abre nuestros ojos de puro asombro, tan bonita, y tan placentero es recorrerla por las noches cordobesas como disfrutar de un salmorejo en cualquiera de sus terrazas.

Ciudad vieja de Salamanca: Se respira inteligencia a cada paso por las callejas de la capital salmantina. Cultura, orden, todavía se aprecian los ecos del discurso legendario de Unamuno cuando fue rector de su renombrada universidad. Aquí se barajan el romanticismo con el barroco, el románico con el gótico, todos los edificios coloreados de piedra parda e intocable.

Catedral, Alcázar y Archivo de Indias de Sevilla: El legado árabe en nuestro país se une aquí a los primeros años del poderío español en aguas atlánticas. Declarados PH en 1987 nos recuerdan que un pedacito del islam convive con nosotros, mientras un pedacito de nosotros vive al otro lado del mundo, junto a la tumba de los viejos conquistadores.

Catedral de Sevilla
Catedral de Sevilla FOTO: Archivo Archivo

Ciudad vieja de Cáceres: Protegida por su muralla y con las famosas torres de origen musulmán apiñadas las unas sobre las otras, empujándose para conseguir su espacio. Merece la pena una visita para pasear sus calles de piedra, admirando los palacios de viejas familias de la nobleza extremeña.

Ciudad vieja de Ávila e iglesias extramuros: La escena inolvidable de sus murallas, anchas y obstinadas, sirve como marco para rodear la bellísima estampa que se desenvuelve en la ciudad intramuros. Y fuera de ellas, galopando sobre los campos de Castilla los días que sopla viento, se colocan como pecas sobre la piel blanca sus iglesias medievales y renacentistas.

Monasterios de San Millán de Yuso y de Suso (La Rioja): En un sobrio monasterio medieval, escondido entre las montañas riojanas, nació de la mano de un puñado de monjes la lengua castellana. Aquí se escribieron los primeros textos en un idioma que, a día de hoy, es el cuarto más hablado del mundo.

Arquitectura Mudéjar de Aragón: Ni siquiera los edificio más bellos de Samarcanda superan en brillo a los diez edificios repartidos en Aragón y declarados PH. Son la torre de la catedral de Santa María de Mediavilla (Teruel), la Iglesia de San Pedro (Teruel), las torres de las iglesias de San Martín y del Salvador (Teruel), Ábside, el claustro y la torre de la Colegiata de Santa María la Mayor (Calatayud), la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora o de Santa Tecla (Cervera de la Cañada), la Iglesia de Santa María (Tobed), los restos mudéjares del Palacio de la Alfafería (Zaragoza), la Iglesia de San Pablo Apóstol (Zaragoza) y la Catedral del Salvador en su Epifanía (Zaragoza).

Conjuntos monumentales renacentistas de Úbeda y Baeza (Jaén): Las dos ciudades andaluzas con mejores ejemplos de arquitectura renacentista hacen la competencia a los edificios italianos más impresionantes. Merece la pena empaparse de su calor y conocerlos, aunque no hubiesen sido declaradas PH en el año 2003.

Monumentos de Oviedo y del reino de Asturias: Cada palmo de tierra parece bendecido con la belleza, aquí donde la piedra sometida se funde con los bosques de espesura incontrolable. Los edificios prerrománicos del reino más antiguo de nuestro país, entre los que se encuentran las iglesias de San Miguel de Lillo y Santa Cristina de Lena son considerados justamente Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España: Las primeras huellas físicas que el hombre quiso depositar en la tierra que hoy forma España todavía no se han borrado, se muestran tercas a desaparecer. El color ocráceo de las cuevas se funde con el rojo de las manos y los pelajes de bisontes que cazaron hace miles, decenas de miles de años, y aquí podemos rebuscar entre las dudas más viejas que asolan al ser humano.

Vista de la réplica en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira.
Vista de la réplica en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira. FOTO: Pedro Puente Hoyos EFE

Arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica: En la línea costera que recorre Almería, Granada, Murcia, Alicante, Valencia, Teruel, Cuenca, Albacete, Guadalajara, Jaén, Huesca, Zaragoza, Castellón, Tarragona, Lérida y Barcelona, 758 cuevas y barrancos mantienen un recordatorio imborrable de nuestros antepasados más lejanos.

Sitios de arte rupestre prehistórico del Valle del Côa y de Siega Verde: 645 grabados al aire libre componen el mejor ejemplo de una de las primeras escuelas artísticas de la Historia, la del arte rupestre del paleolítico. Conservadas en excelente estado pese a los intentos de lluvia y viento por borrarlos.

Sitio arqueológico de Atapuerca (Burgos): Tan atrás como un millón de años tendríamos que correr para ver los poblados de Atapuerca bulliciosos de vida. En este lugar insólito nos encontramos frente a dos certezas: la fugacidad de nuestra existencia y la loable tarea que el ser humano es capaz de realizar para conservar la memoria de quienes ya se han ido.

Paisaje Cultural de Aranjuez (Madrid): Los palacios construidos por los reyes Borbones, a semejanza de otros edificios reales en Francia, nos transportan a una época de perfumes, vestidos de seda vistosa e intrigas palaciegas. Un paseo por sus jardines, plagados de incontables árboles y arbustos traídos de todo el mundo, aportan ese toque de pureza que, quizá, no se vivía en las habitaciones de palacio.

Lonja de la Seda de Valencia: El conjunto de edificios construidos entre 1482 y 1533, destinados al comercio de uno de los bienes más preciados del medievo, la seda, esconde dentro de sus muros la historia de mil colores, decenas de texturas, que los valientes comerciantes de la Ruta de la Seda trajeron hasta aquí, arriesgando su vida por el intrincado camino que llega desde China.

Ciudad vieja y Acueducto de Segovia: Otra como Toledo, que alterna leyendas con piedra. Resulta del todo exquisito pasear por sus calles sobredoradas de Historia, pisando los mismos palmos de suelo que pisaron antes que nosotros reyes, traidores, asesinos, guerreros y santos cuyos nombres todavía perduran. Aporta un toque de ensoñaciones a nuestro camino.

Acueducto de Segovia
Acueducto de Segovia FOTO: NakNakNak pixabay

Ciudad vieja de Santiago de Compostela (La Coruña): Europa se construyó caminando a Santiago. Así lo marcan las piedras de la ciudad piadosa, la frase está grabada con fuerza en las aceras y en las puertas y los ladrillos de cada casa del casco histórico, en una de las ciudades que más peregrinos acoge de la cristiandad y que no podía faltar en esta lista de exquisiteces.

Camino de Santiago de Compostela: Una de las rutas más hermosas que pueden hacerse en el mundo, ya sea atravesando la épica Vía de la Plata o desde el punto de salida que suponen los Pirineos. Un recorrido que lleva a conocer, no solo la ciudad donde yace enterrado el santo, sino cada una de las aldeas, los pueblos y las ciudades que ofrecen refugio al visitante a lo largo del camino.

Las Médulas (León): La mano humana moldeó este paisaje hace más de dos mil años. Y es que este paisaje, mitad desierto, mitad selva, con los picos afilados otorgándole un aspecto marciano, fue en tiempos romanos la mayor mina de oro a cielo abierto del imperio. Casi nada.

Obras de Antonio Gaudí en Barcelona: Pocos arquitectos, pocos genios, incluso, ha tenido España que superen la obra de Antonio Gaudí en lo que a dar forma a la piedra se refiere. Aunque podemos encontrar algunos de sus caprichos tan lejos como Comillas o Astorga, sus regalos a Barcelona sobrepasan el mundo de lo imaginable para lanzarnos a volar.

Pirineos-Monte Perdido (compartido con Francia): La belleza natural de los Pirineos en su parte aragonesa solo es comparable a sus incontables pueblos minúsculos diseminados por valles y colinas. Aderezados a su vez con pequeñas ermitas de tamaño bolsillo que asaltan, brincando alegremente, al montañista que procure coronar alguna de las tres hermanas.

Palau de la Música Catalana y Hospital de Sant Pau en Barcelona: Una belleza especial sazona con acierto las fachadas de los edificios en la capital condal, y destacan por encima de todos el Palau de la Música y el el Hospital de Sant Pau. Son la estética hecha piedra del Art Nouveau. Roja, tanto que parece arder.

Monasterio y Sitio de El Escorial (Madrid): Las victorias en la guerra se celebran con monumentos de piedra y acero. Solo así, en el caso de perder la siguiente guerra, garantizamos que dichos monumentos se sostengan. Así encontramos El Escorial rodeado de encinares, como agazapado, pero a la vez erguido y resistente.

Monasterio y Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial
Monasterio y Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial FOTO: CAM

Catedral de Burgos: Declarada PH en 1984, corresponde a uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica en nuestro país, si no del mundo entero. Se eleva sobre la ciudad y no es hasta que nos acercamos que podemos deleitarnos con su sucesión de filigranas y bellas tallas de piedra decorando su fachada. Blanca, impoluta.

San Cristóbal de la Laguna (Tenerife): Las calles multicolores de esta ciudad con aspecto colonial nos transportan a las localidades más lejanas de Sudamérica, al Barrio de la Boca en Argentina, a un mundo donde lo habitual se encuentra en forma de música y sonrisas, buena comida y mejores compañías. Todo ello sin abandonar la pulcra belleza de su Catedral y sus conventos.

Palmeral de Elche (Alicante): El palmeral más grande de Europa cuenta con hasta 300.000 ejemplares de palmera, y es a su vez uno de los más grandes del mundo. Debemos su plantación a los intrincados sistemas de regadío árabes que fueron utilizados en esta ciudad desde el siglo VIII. Aunque hay quienes atribuyen su origen a los fenicios, mil años antes.

Alhambra, Generalife y Albaicín de Granada: A los reyes cristianos les costó siete siglos recuperar este pedazo de tierra, pero lo que vieron entonces distaba mucho de lo que era cuando las tropas musulmanas la tomaron en el 711. Sus califas habían convertido Granada, haciendo uso de su excelente gusto para la belleza, una de las ciudades más hermosas de nuestro país.

Alhambra de Granada, Andalucía
Alhambra de Granada, Andalucía FOTO: Petr Slovacek Unsplash

Ciudad Califal de Medina Azahara (Córdoba): Construida con rapidez para ser la grandiosa capital del Califato de Córdoba, abandonada violentamente menos de 80 años después, donde se decía que los tejados eran de oro y de las fuentes manaban mercurio. A pocos kilómetros de la capital cordobesa, escondida entre montes, podemos visitar las ruinas de una ciudad prácticamente mítica.

Ciudad histórica fortificada de Cuenca: Las Casas Colgadas (que no colgantes) de esta agradable ciudad no son la única sorpresa que depara. También ostenta el honor de guardar la primera catedral gótica de Castilla, rodeada a su vez por una sucesión glauca de paisajes naturales apenas sin tocar.

Universidad y barrio histórico de Alcalá de Henares: Un núcleo de conocimiento en bruto palpita a las afueras de la capital Madrid, en la misma ciudad que dio a Cervantes aire para respirar y dar vida a sus novelas. Un paseo por su universidad y las cayes adyacentes refresca nuestra mente, la espabila tras meses de encierro, y al regresar a casa nos sentimos más sagaces a la hora de encarar la vida.

Biodiversidad y cultura de Ibiza: Aunque la naturaleza ibicenca compone la mitad de este lugar declarado PH en 1999, el yacimiento fenicio de Sa Caleta, la necrópolis de Puig des Molins y el casco histórico de Dalt Vila componen en esta isla minúscula un enorme bocado de cultura que deberíamos masticar en pedacitos pequeños, entre discoteca y discoteca.

Muralla Romana de Lugo: La muralla conservada más antigua de Europa está en Lugo y desde el año 2000 forma parte de los monumentos declarados PH. Su edad la ha transformado. Donde antes protegía la piedra a la ciudad, hoy las murallas trabajan en colaboración con el musgo y las humedades que año tras año se han diluido por los poros de la roca. Otorgando a la muralla un aspecto sacado de los cuentos de fantasía.

Muralla romana de Lugo.
Muralla romana de Lugo. FOTO: Rosa Cabecinhas https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/deed.es

Puente de Vizcaya: La importancia de este puente de 45 metros de alto y 160 de largo, diseñado por el arquitecto Alberto de Palacio y Elissague e inaugurado en 1893, pasa porque numerosos puentes a lo largo del mundo han tomado este como referencia a la hora de ser construidos. En Estados Unidos, en África, en el resto de Europa, numerosos puentes que sirven para saltar poderosos ríos no habrían existido de no ser por el genio de Alberto de Palacio.

Iglesias románicas de la Vall del Boí (Lérida): Ocho iglesias y una ermita que fueron construidas entre los siglos XI y XII son ahora uno de los conjuntos de PH más hermosos de nuestro país, tanto por la sencillez de su arquitectura, a la par que hermosa, como el paraje natural único en que están situadas.

Torre de Hércules (La Coruña): Asegura la leyenda que fue el mismo Hércules quien fundó la ciudad de Coruña, después de derrotar al gigante de tres cabezas Gerión. En el mismo punto donde dio muerte a la criatura. Hoy la Torre de Hércules, en realidad un faro inmenso que es el más antiguo en funcionamiento del mundo, sirve como señal y refugio de los valerosos marineros gallegos.

Patrimonio del mercurio en Almadén (Ciudad Real): El que quizá sea uno de los PH más curiosos de nuestro país fue nombrado como tal en conjunto con Idrija, en Eslovenia, por las minas de valioso mercurio que se explotaron durante siglos en esta localidad.

Dólmenes de Antequera (Málaga): En un país plagado de monumentos cristianos y musulmanes de grandísima importancia, resulta interesante conocer que además fuimos hogar de religiones antiquísimas, cuando los conceptos de maternidad y los olores de la tierra se fusionaban hasta significar un único concepto. Nuestro Stonehenge particular merece una visita de, al menos, dos o tres días, si queremos arrancarles a sus piedras todos los misterios posibles.

El Sitio de los Dólmenes de Antequera.
El Sitio de los Dólmenes de Antequera.

Paisaje Cultural de la Serra de Tramuntana (Mallorca): El ejemplo ideal de los límites que alcanza el ser humano para sobrevivir. Su astucia. Miles de años de agricultura en esta región han terminado por transformar el paisaje natural, a partir de los diferentes sistemas de regadío que erosionaron la roca. Conforman un espectáculo visual único, acompañado por los olores del Mediterráneo que dormita tan cerca.

Paisaje cultural del Risco Caído y montañas sagradas de Gran Canaria: No podemos encontrar en nuestro país un patrimonio religioso prehispánico con mayor interés que este en Gran Canaria. Aquí, por entre las montañas calvas, los antepasados guanches de los canarios ofrecían sus oraciones a un tipo de dioses tan arcaicos y poderosos, que nosotros mismos nos balanceamos entre la perspectiva de olvidarlos o rechazarlos.