El oro meloso escondido en Las Hurdes

Algunas de las mejores mieles de España proceden de esta comarca cacereña y están deliciosas

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ArtMuria FOTO: ArtMuria ArtMuria

Los lugares más especiales de los viajes no suelen ser catedrales de hace seiscientos años o edificios deconstructivos y diseñados por arquitectos importantes. Pueden serlo pero no siempre lo son. Podemos encontrar el intríngulis de los viajes en lugares muchísimo más sencillos: en la luna de miel puede ser una habitación de hotel, en un viaje de encontrarse a sí mismo sería el mítico templo perdido de los 43.865 templos perdidos que hay en Asia. Una habitación cualquiera de las millones que hay, una ventana que se ve desde la acera, un parque porque dimos un paseo allí, el garito donde Juan dijo aquello de...

Si ahora detallásemos cada vez un poco más, detallando los detalles, y cogemos la muestra de España y cambiamos la lente del microscopio para centrarnos en la comarca extremeña de Las Hurdes, en el pueblo de Caminomorisco, en la Carretera Salamanca-Coria, encontramos un detalle minúsculo pero fundamental para comprender la economía de la archiconocida (tristemente, por el infame documental de Buñuel que fue financiado, como no, por los franceses de 1931) comarca de Extremadura.

Breve repaso a las abejas en el documental

El documental cuenta muchas cosas, como la tradición de La Alberca donde los jóvenes arrancaban al galope en la plaza del pueblo, y galopaban jóvenes, vestidos con divertidos trajes regionales, y le arrancaban (qué diferencia marca la misma palabra) la cabeza a un gallo colgado boca abajo en la mismísima plaza. A veces los jóvenes son jóvenes pero no son fuertes y necesitaban retorcer el cuello un rato hasta partirlo. Esta tradición ya no existe pero puede verse en el documental.

Vista de las casas tradicionales de la Comarca de Las Hurdes.
Vista de las casas tradicionales de la Comarca de Las Hurdes. FOTO: Alfonso Masoliver

En cuanto a las abejas de las Hurdes, la escena más conocida muestra un burro muerto cargando los cestos de las abejas que han sido las que le han matado a picotazos hace un momento. Se escucha la voz afectada de Buñuel mientras los bichitos zumban furiosamente alrededor del pobre borrico. Un drama, sin duda, pero cae que el documental lo subvencionaron gobiernos extranjeros y no se molesta en profundizar en el motivo de esas abejas abejarrando por allí como locas. Y también que los propios hurdanos no iban a ir y decirle a los gabachos donde guardan el oro, eso ya sería el colmo. A veces veo el documental y pienso que los hurdanos, arrancando cabezas de pollo y cabalgando, pretendían expresar de una manera primitiva a Buñuel que el paso estaba cerrado, que se diera la vuelta antes de que fuera demasiado tarde. El director turolense no hizo caso y los locales no tuvieron otra opción que esconder el oro.

Mataron a un burro, le arrojaron encima dos colmenas y llamaron al director. “Mire que putas son las abejas”. Y señalaron lo que vemos en este link de YouTube. Y todas las posibles sospechas se disiparon. A veces pienso que los hurdanos (aunque no vayamos a negar que la dura vida que se tenía entonces es casi inconcebible para un español de ahora), a su manera, pretendieron confundir a Buñuel para ocultarle su único y líquido tesoro.

Breve repaso a las abejas en general

Pero las abejas trascienden más allá del burro y de las Hurdes y de Extremadura y de Europa en general. No solo por aquello que dicen que sin ellas morirían muchísimas especies de plantas, que también, ni porque su aguijón pica igual a todos los humanos. Esencialmente es por eso pero como ya sabíamos que el quid de la cuestión está en los detalles, en las abejas, en cada una de las abejitas que sobrevivió al asesinato del burro. Existen dos tipos de abeja pululando y un tercero en exclusiva acurrucándose en lo más profundo de la colmena. Pululan los zánganos y las obreras protegiendo a su reina.

Panal de abejas
Panal de abejas FOTO: Archivo Archivo

Dato curioso número 138 sobre la miel: La miel no caduca. Bueno, sí, sí que caduca, pero digo que bien conservada dura un porrón, como las latas de atún.

Los zánganos son los de sexo masculino que se dedican a proveer de espermatozoides a la hembra, también se tumban a la bartola y comen (aunque a veces ayudan en algunas labores de su producción) la deliciosa miel que hacen sus compañeras las obreras. ¡Por Dios que ni siquiera tienen aguijones esos...! Las obreras son las de sexo femenino que han sido eunucos de nacimiento. Como no pueden cumplir la función privilegiada de la reina que es la única con la capacidad de fecundar, pues se dedican a recolectar polen y hacer tartitas de miel. Los zánganos se pelean por pinchar y cuando la reina ya no quiere más los echan del panal para que mueran, luego la reina espera unos días a que sus hijos crezcan. Es casi una tragedia griega pero es que aquí Yocasta no tienen ninguna moral y se cepilla (en ambos sentidos) a remesas de hijos cada vez.

Las abejas obreras se meten en un segundo estómago (o buche) el polen de sus flores favoritas y lo llevan al panal con una acidez de estómago que te mueres. Allí tienen que vomitarlo y tragarlo, vomitarlo y tragarlo varias veces mientras sus compañeras (o algún zángano) aletean por encima para secar el vomitado. Se produce un proceso fantástico y digno de asombro como la producción vomitiva de la miel. Las abejas fermentan su pota y cuando la consideran en su punto, cogen y la vomitan una última vez en el “horno” de los panales. Se termina de hacer y se la comen entre todos, también las larvas que están metidas en otros agujeritos iguales que los hexagonales de la miel.

Era imposible que el ser humano no fuera a percatarse de ello y que no se fuera a aprovechar. Pero, ojo. Los apicultores siempre respetan al panal, incluso los que a nivel personal sean más capullos. Lo bueno que tienen las abejas es que para hacer miel las obreras necesitan volar a las flores y olerlas y sentirse tranquilas y en un ambiente laboral sano. Siempre hay que dejar suficiente miel para que se alimente todo el panal y debe protegerse muy bien que no se empape si llueve, etc. A las abejas no se les puede acotar.

Las abejas en las Hurdes

Mieles para catar en Las Hurdes.
Mieles para catar en Las Hurdes. FOTO: Alfonso Masoliver

Ya podemos imaginar que una de las comarcas españolas más alejadas (tanto en distancia como en accesibilidad) de los centros urbanos más importantes es el lugar ideal para las niñas. Aunque en determinadas épocas del año las pueden mover a otras provincias para que estén más cómodas, como hacían cuando ese burrito que la palmó “a medio camino”, a día de hoy suelen estarse tranquilitas en Las Hurdes, para que no las atropellen si salen demasiado lejos. El lugar ideal para conocer todo esto que he contado y muchísimas cosas más es una casa, no es el Guggenheim, es una casita de Caminomorisco (el nombre del sitio es Hurdes Natural Servicios turísticos S.L). Encima si vas de visita Roberto te hará una deliciosa cata de mieles de encina, de roble, de azahar, de tomillo que están para chuparse los dedos de ricas. Es el secreto mejor escondido de las Hurdes, su oro particular. Discreto pero con el interior magnífico. Disponible en esta página web gracias a los prodigios del siglo XXI.