Ciudad de México, un núcleo vibrante

Esta inmensa megalópolis, considerada una de las más pobladas de la Tierra con más de 20 millones de habitantes, no deja indiferente a nadie

  • Vistas de la ciudad de México desde la terraza del Castillo de Chapultepec Enclavado en pleno centro de la ciudad, este cinco estrellas cuenta con 500 habitaciones, piscina climatizada, spa, zona wellness, varios restautantes y una planta «premium» ubicada en el piso 12.
    Vistas de la ciudad de México desde la terraza del Castillo de Chapultepec Enclavado en pleno centro de la ciudad, este cinco estrellas cuenta con 500 habitaciones, piscina climatizada, spa, zona wellness, varios restautantes y una planta «premium» ubicada en el piso 12.

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29 de junio de 2018. 15:02h

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Carlos R. Zapata.  29/6/2018

Construida en el valle de Anahuac, entre varios lagos, a una altitud de 2.400 metros y a la sombra de dos insignes volcanes de la orografía mexicana, como son el Popocatepetl y el Iztacihuatl, la antigua ciudad mexica Tenochtitlán maravilló a los españoles. Después de que la ciudad sucumbiera a los conquistadores, y se perdiera para siempre su cultura autóctona, los españoles la reconstruyeron para hacer de ella la mejor y la más bonita ciudad mestiza de toda la América Hispana. No hay nada más impresionante que pararse en el Zócalo, también recibe el nombre de Plaza de la Constitución, que es el centro de la ciudad vieja y el alma-máter de la vida política del país. Rodeándola, se encuentran algunas de las construcciones más interesantes de la región, como el Palacio Nacional, lugar donde estaba el antiguo Palacio de Moctezuma, para ser luego la residencia de Cortés. En su interior los murales de Diego de Rivera muestran la historia de México desde un punto de vista no muy objetivo, puesto que la visión que ofrece de los españoles no es, ni mucho menos, la real. La plaza queda también presidida por la gigantesca Catedral Metropolitana, que se empezó a construir en el año 1572, siendo la iglesia más grande de toda Hispanoamérica. La parroquia anexa, El Sagrario, construida en 1750, es de estilo «churrigueresco», y tiene la particularidad de estar inclinada por culpa de la porosidad del suelo. Enfrente del Sagrario quedan los restos visibles del Templo Mayor de la antigua capital, pero la perspectiva que éste da de lo que llegó a ser Tenochtitlán, sólo es una idea muy pequeña de lo que en realidad fue.

Palacios y grandes avenidas

El parque de la Alameda Central es desde el siglo XVI uno de los lugares más especiales de la ciudad. Se trata de un lugar de paseo de los capitalinos gracias a su exuberante vegetación, sin pasar por alto que está adornado con el Palacio de las Bellas Artes, que construido en mármol, a principios de siglo XX, con ciertos tintes modernistas, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Ya fuera del casco antiguo, la ciudad de México, también llamada ahora CDMX, como queda reflejado en los nuevos autobuses de dos pisos, llamados Metrobús, no dejará de sorprendernos, en este caso debido a la grandiosidad de sus espacios, grandes avenidas como el Paseo de los Insurgentes o el de la Reforma, construido este último por el Emperador Maximiliano, archiduque austriaco que gobernó el país de 1864 a 1867, y que fue diseñado para comunicar el Castillo de Chapultepec con el Zócalo. En el paseo se encuentra un monumento a Colón junto a otro dedicado a Cuauhtemoc (último emperador azteca), y otro más a la Independencia; una columna, de más de 90 metros, coronada por una Victoria Alada, inaugurada en 1910.

Es precisamente en el Paseo de la Reforma nº 1, donde nos hospedamos en el Barceló México Reforma, recientemente inaugurado. El hotel (www.barcelo.com) es todo un clásico de cinco estrellas situado en el centro con las zonas comceriales, turísticas y de negocios más dinámicas de la capital desde el que se obtienen unas fantásticas vistas. No muy lejos del hotel, quedan los barrios-colonias adyacentes de Roma y Condesa. Actualmente, estos barrios que fueron el lugar de residencia de las clases altas a principios del siglo XIX, son las colonias más «cool». Allí se pueden encontrar numerosas tiendas de diseño y moda como «Fusión, la lasa de los diseñadores», galerías de arte, mercados gourmet como el «Mercado de Roma» o librerías como «Casa Bosques», la cual también se presenta como un escaparate artístico. En el centro de la plaza Río de Janeiro se erige una copia de la estatua del David de Miguel Ángel y, bordeando la plaza, no hay que dejar de visitar la Casa de las Brujas. No es de extrañar que a partir de los años 40 del pasado siglo personajes como Jack Kerouac, Burroughs o Alen Ginsberg, máximos exponentes de la Generación Beat acudiesen a estas localizaciones.

Bosque y palacio Chapultepec

En lo alto de una colina como coronando el bosque, se encuentra el castillo o palacio de Chapultepec, el único palacio real en el continente americano y lugar en el que residió el emperados Maximiliano I de México. Desde sus terrazas se obtiene unas vistas de toda la ciudad. Llama la atención que el castillo alberga en su interior un museo nacional de historia. En el barrio de Polanco, con sus tiendas de lujo, grandes centros comerciales, restaurantes, etc., se ha convertido en el lugar de compras por excelencia de la ciudad. Muy recientemente, este barrio ha saltado a la palestra en todo el mundo por albergar un nuevo museo, el Soumaya, con una fachada de paneles hexagonales de aluminio, en cuyo interior se expone la colección de arte de Carlos Slim. A pocos kilómetros de la capital se encuentra la ciudad de Teotihuacán. Resulta una gran idea poder sobrevolarla en globo; una experiencia del todo fascinante y recomendable. Se preside por unos templos impresionantes, que no pirámides, dedicados al Sol y la Luna. Quedan unidos por la Avenida de los Muertos, donde se desarrolló el culto a la deidad «Quetzacóatl» (serpiente emplumada), importantes para mayas, aztecas y toltecas.

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