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Ponza, la isla secreta

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Tiempo de lectura 4 min.

09 de junio de 2014. 11:37h

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Lorena G. Díaz.  10/6/2014

Si Italia nunca deja de sorprender, esta isla no iba a ser menos. Ponza es un regreso al pasado con un futuro esperanzador. Una isla que junto con Palmarola, Ventobe o Santo Estefano da vida a los denominados Hamptons italianos, un, aparentemente, remoto lugar situado entre Roma y Nápoles pensado para la desconexión y la auténtica dolce vita. Siempre como una isla de paso, hasta Homero menciona Ponza en la Odisea donde representa la isla de Ea. Cuando cayó el Imperio Romano quedaron tan vulnerables que se poblaron de maleantes y desterrados de los que poco o nada queda hoy en día, ya que aquí acude la gente bien de la capital a desconectar de los ritmos frenéticos y los horarios laborales porque en Ponza puede haber muchas cosas, pero ninguna de ellas responde a las prisas.

Típicamente mediterránea, Ponza es una de las escapadas preferidas por los italianos. No es de extrañar, claro, su ritmo calmado, su deliciosa gastronomía y la animada vida de sus estrechas y empedradas callejuelas salpicadas por multitud de tiendas de todo tipo hacen el resto. Y encima, al contrario de vecinas islas como Capri, Ponza no es cara. Aquí hay de todo pero en su justa medida, como su número de habitantes, que apenas asciende a 4.000. Por tener, esta preciosa isla del Mediterráneo, tiene hasta su propio perfume, de notas florales como el azahar y picos de frutas ácidas como el limón. Una delicia.

El mejor consejo que se puede dar para conocer Ponza es, primero y disfrutarla, y después dejarse llevar. Seguro que tus pasos no tardarán en guiarte hasta la Cafetería Napoletana atraídos por el aroma de su espectacular horno pastelero, como unos ricos dulces llamados Pietre de Palmarola, horneados con mucho amor desde 1960. Todo lo necesario para coger fuerzas y comenzar a recorrer el llamado itinerario histórico del pueblo de Ponza, que comienza en el mismo puerto, con una curiosa forma de antiteatro, en donde se realiza el desembarco de todo aquel que llega a la isla. Es coquetón y un poco caótico, que para eso estamos en Italia. En Ponza no todos los caminos llevan a Roma, sino que lo hacen a la Iglesia de la Santa Trinidad y a la Punta de la Madonna, sin olvidar, claro, el Monasterio de Santa María. La isla, que recibió su nombre del gobernador Poncio Pilato, acoge además otros puntos de interés como la espectacular orografía de la 'Ghiaia di Luna' (playa de la Luna), una de las mejores de la isla y a la que se accede a través de un túnel escavado por los romanos y donde aún se pueden encontrar restos arqueológicos de la época. Antes de bajar a la playa, no dejes de visitar el fantástico hotel de lujo del mismo nombre, Ghiaia di Luna uno de los más impresionantes de Ponza. Y como estamos en Italia, nadie debería dejar de degustar la deliciosa gastronomía de Ponza, basada principalmente en pescado y marisco fresco. Entre los platos más populares –y riquísimos- se encuentran los espagueti a la vongole o los linguine con langosta. Una rica y sencilla comida que poder disfrutar con espectaculares vistas si reservas mesa en el restaurante Bellavista, el modesto local del hotel con el mismo nombre.

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