viernes, 23 junio 2017
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Sociedad

La figura paterna, en crisis

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La figura paterna aporta estabilidad familiar y desarrollo social, según el estudio
La figura paterna aporta estabilidad familiar y desarrollo social, según el estudio
Gtres

“El gran énfasis que durante años se ha puesto en conseguir en la emancipación de la mujer ha provocado un fenómeno colateral con el que nadie contaba: un oscurecimiento de los masculino, cierta indiferencia, cuando no desprecio, hacia los varones y una inevitable relegación de éstos a un segundo plano”. Esta es una de las conclusiones del informe “La importancia de la figura paterna en la educación de los hijos: estabilidad familiar y desarrollo social”, presentado esta semana por The Family Watch y elaborado por María Calvo Charro, profesora titular de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III. Así, el análisis sostiene que “la función paterna ha sido devaluada progresivamente”, pues “existe un convencimiento social” de que los roles del padre y la madre son “intercambiables”. El padre se considera “prescindible” en el “correcto crecimiento y desarrollo personal de los hijos” o sólo es aceptado en la medida que sea una especie de “mamá-bis”. En definitiva, afirma la autora, el rol paterno “está bajo sospecha y es tratado con hostilidad”.

Durante la presentación del informe, que contó con la presencia de la directora general de The Family Watch, María José Olesti, se pusieron de manifiesto las conclusiones de varios estudios realizados en EE UU que denotan los problemas derivados de esta situación. Uno de cada tres niños norteamericanos crece sin padre. El 29,7% de éstos ha repetido curso al menos una vez; el 80% de los adolescentes ingresados en hospitales psiquiátricos procede de familias rotas; el 43% de los jóvenes que se encuentra en prisión crecieron en hogares monoparentales, y el 90% de los niños que se fuga de casa creció sin padre, entre otros datos.

Para Calvo, la ausencia física del padre biológico no constituye el único problema. También se da lo que los psicólogos conocen como “síndrome de la función paterna en fuga”: aunque el padre está presente físicamente, no ejerce su papel, prevaleciendo “un matriarcado social y educativo que perjudica el correcato y equilibrado desarrollo de los hijos”. Además, también está el caso de aquellos padres que “desean implicarse, pero no saben cómo ejercer correctamente la paternidad”. “Asumen modelos de-construidos, afeminados o maternales que no les corresponden”, actuando finalmente “como colegas de sus hijos”. Estas ausencias, afirman los autores, son visibles en aquellos padres divorciados que, poco a poco, “van perdiendo el contacto hasta que finalmente dejan de ver a sus hijos definitivamente”.

Reconocimiento de la labor paterna

Frente a esta situación, The Family Watch propone “campañas de concienciación sobre la exclusión social que está sufriendo el padre” y “campañas de reconocimiento social” de su labor, “diferente, complementaria y equilibradora de la madre”. Así, creen que se debe difundir “un nuevo modelo de paternidad moderno, responsable, postpatriarcal y postfeminista, de hombres implicados en las labores del hogar y crianza de los hijos, a la vez que profesionales, pero siempre respetando su estilo masculino de actuación”.

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