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«Fintech»: cuando el banco es una huella digital

Las entidades bancarias deberán reinventarse ante tecnológicas como Facebook, Apple,Google, Amazon o PayPal.

«Fintech»: cuando el banco es una huella digital
«Fintech»: cuando el banco es una huella digitallarazon

Las entidades bancarias deberán reinventarse ante tecnológicas como Facebook, Apple,Google, Amazon o PayPal.

Carlota tiene 75 años. Ayer acudió, como cada primer viernes de mes, a sacar el dinero de su pensión a la sucursal bancaria que se ubica a escasos 100 metros de su casa. Hoy está preocupada. Escuchó decir al cajero de la entidad que las oficinas tienen los días contados. Que las «fintech» amenazan el negocio tradicional. Y que, en pocos años, todas las operaciones se realizarán a golpe de clic. O a través de la pantalla. La mujer no se enteró de nada.

La tecnología ha revolucionado por completo el negocio de los bancos. Su uso inteligente permite ofrecer todos los servicios en línea con las necesidades del cliente. Así, las nuevas «start-ups fintech» acabarán, en apenas unos años, con todas las entidades tradicionales que no acometan su transformación digital.

Las «fintech» aprovechan las tecnologías más modernas para crear nuevas soluciones que ayuden al sector financiero a innovar y a digitalizarse. Lo han transformado desde dos puntos de vista. Por el lado competitivo, ofrecen productos y servicios alternativos. Pero también están revolucionando el sector en términos colaborativos, puesto que muchas son «start-ups» que desarrollan propuestas de valor muy sinérgicas con los bancos tradicionales.

En minutos

Son compañías más ágiles y verticales. Rodrigo García de la Cruz, director del programa de Innovación y Tecnología Financiera del IEB y vicepresidente de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI), explica que se caracterizan por su eficiencia y por una gran experiencia de usuario. Permiten, por ejemplo, obtener financiación en minutos, invertir en activos inmobiliarios desde 50 euros o acceder a estrategias de inversión automatizadas desde los 100 euros. Es decir, «democratizan muchos servicios que hasta ahora eran complejos de contratar y entender».

Los bancos tradicionales tienen fecha de caducidad. Y es que son los propios clientes quienes, poco a poco, irán demandando nuevos productos y servicios, y abandonando aquellas entidades que no cumplan sus expectativas. Pese a la dificultad de señalar una fecha para el «entierro» del negocio conocido hasta ahora, quedan «entre cinco y diez años para que el mapa de entidades financieras cambie sustancialmente», asegura García.

La irrupción de las «fintech» pondrá en peligro entre el 10 y el 40% del beneficio del sector antes de 2025. Y es que si actualmente la mitad de los servicios financieros son digitales, en 2020 el porcentaje será del 70%. De hecho, de algunos estudios se desprende que en cinco de las principales líneas de negocio de la banca minorista, entre un 20 y un 60% de los beneficios podría estar en riesgo.

La principal ventaja que presentan las «fintech» con respecto a las entidades tradicionales es la eficiencia, que termina repercutiendo en los precios finales; la rapidez y la transparencia, que redunda en la experiencia de usuario. Sin embargo, y como sucede en todo sector que se encuentre en crecimiento, «algunas ‘‘start-ups fintech’’» pueden desaparecer o ser fusionadas con otras», advierte el vicepresidente de AEFI.

Los bancos, por su parte, no se han quedado de brazos cruzados. Tienen muchas líneas de trabajo abiertas. Mientras algunos están creando fondos para invertir en «fintech», otros lanzan aceleradoras e incubadoras de «start-ups» para atraer talento e integrar estos modelos de negocio en sus compañías. También hay entidades que están cerrando acuerdos con estas empresas disruptivas para ofrecer sus productos a sus clientes.

En la actualidad, muchas de las transacciones ya se pueden ejecutar por canales digitales, vía ordenador, smartphone o con cualquier dispositivo conectado a internet, e incluso es posible abrir una cuenta corriente desde el móvil –gracias a los sistemas de identificación de «onboarding digital»–. Pero en unos años todas las operaciones y gestiones con un banco podrán realizarse de forma remota y con gran agilidad. García destaca que «la sucursal bancaria del futuro deberá centrarse en el asesoramiento personal adaptado a las necesidades de cada cliente, ya que las relaciones personales nunca podrán ser sustituidas por las máquinas».

El sector financiero cuenta cada día con un mayor número de jugadores. García sostiene que la mayor competencia en el futuro vendrá de las grandes tecnológicas, como Facebook, Apple, Google, Amazon y PayPal, así como de las asiáticas Alibaba y Tencent, entre otras. Y agrega, asimismo, que las «fintech» y los «neobanks» («fintech» convertidas en bancos) también serán competidores junto con las compañías de telecomunicaciones y algunos «retailers» que verán en el sector financiero una forma de acercarse a sus clientes y de generar más rentabilidad.

Regulación

Pese a que en nuestro país se espera un importante auge de este sector en los próximos años, la falta de regulación puede constituir un freno. El mes pasado se presentó el «Libro Blanco de la Regulación Fintech en España», que pretende crear un marco económico que incentive el establecimiento de unas condiciones que permitan a las «fintech» entrar en el mundo financiero de manera transparente. Asimismo, propone reducir la burocracia y crear «sandbox», regulaciones experimentales para comprobar el funcionamiento de un producto antes de lograr la licencia. Hoy, en España hay unas 200 empresas «fintech», que podrían duplicarse a finales del próximo año si se abona un entorno favorable para la inversión. Máxime, teniendo en cuenta la oportunidad que se abre tras el Brexit, ya que muchas de estas compañías británicas buscarán suelo europeo.