Baloncesto

Actualidad

Fernando Martín, 30 años del mortal accidente del primer mito del baloncesto

El madrileño se incorporó a la M-30 a gran velocidad, perdió el control de su Lancia Thema, cruzó varios carriles e impactó contra otro coche

Postal de Fernando Martín encontrada en el lugar del accidente
Postal de Fernando Martín encontrada en el lugar del accidentelarazonRTVE

La noticia conmocionó a la sociedad española. Eras las 15:20 horas del 3 de diciembre de 1989. El Real Madrid jugaba un partido de la ACB contra el Zaragoza. Fernando Martín llevaba 15 días sin jugar por una tendinitis, pero estaba convocado para el partido. Poco después, surgieron los primeros rumores de que se había producido un terrible accidente en la carretera. En el Palacio de Deportes estaba toda la plantilla menos Martín y Quique Villalobos, pero poco después llegó el escolta por lo que irremediablemente el protagonista era Fernando. A pesar de que no existían los medios actuales -sin internet, sin redes sociales y con muy pocos teléfonos móviles en el mercado-, la noticia llegó pronto. El pívot que marcó una época había muerto. María Escario suspendía la retransmisión de un partido de balonmano para dar la noticia. Fernando Martín circulaba por la Nacional II (carretera de Barcelona) y se incorporó a la M-30 a gran velocidad. Al intentar esquivar una balsa de agua, perdió el control de su Lancia Thema y el vehículo atravesó varios carriles, saltó la mediana e impactó contra el Opel Kaddet de Ricardo Delgado, que resultó herido de gravedad pero que pudo salvar la vida. Martín fue trasladado al Ramón y Cajal murió durante el traslado.

FERNANDO MARTIN
FERNANDO MARTINTiempoTiempo

Fue un mazazo para todos. Martín era un símbolo. Jugador de raza, competitivo hasta la extenuación y con un físico imponente. Sus poderosos 2,05 metros le hacían dominar la zona como nadie. Y no se amedrentaba. Míticas fueron sus batallas con el azulgrana Audie Norris, que se ganó su respeto dentro y fuera de la cancha. La Liga española se quedaba pequeña para Martín y decidió dar el salto a la NBA, algo que ningún español había hecho hasta el momento. La mejor liga del mundo era mucho más lejana de lo que es ahora. Pero Martín aceptó el reto que le propusieron los Portland Trail Blazers. Lo ficharon como suplente de lujo pero le costó adaptarse. Pasó una temporada, en la que disputó una media de seis minutos en los 24 partidos que fue alineado. Era la liga de Larry Bird, Magic Johnson o Abdul Jabbar, una liga muy física y técnica, pero Fernando no tuvo suerte ni con el entrenador ni con el equipo. Un año después regresó al Real Madrid, convertido en un jugador más técnico e igual de competitivo pero con la sensación de que si le hubieran dejado, podría haber hecho muchas más cosas. Por ello, se centró en su Real Madrid y en seguir mejorando y aprendiendo. Y siempre con la humildad por delante: “No creo en los mitos ni en los ídolos. el estímulo y el ejemplo lo tiene cada uno”. Receloso de su intimidad, con una imagen dura y seria, sus amigos lo definían como una persona cercana y divertida. La prensa rosa ya estaba pendiente de sus relaciones y se encargó de airear su noviazgo con Ana Obregón.

Lorenzo Sanz y su hijo Lorenzo en un acto de homenaje con los padres de Fernando Martín
Lorenzo Sanz y su hijo Lorenzo en un acto de homenaje con los padres de Fernando MartínSANDRA RUIZ DEL ARBOLEFE

Martín nació en 1962 y sus problemas de salud fueron los que le llevaron a practicar primero balonmano y después. Tenía un problema en una de las válvulas del corazón y los médicos le recomendaron que hiciera actividad física. Con 16 años entró en la cantera del Estudiantes y con 19 era titular indiscutible. En ese momento, se cruzó el Real Madrid en su camino que, de paso, también fichó a su hermano Antonio. Debutó en el Mundial de Clubes y anotó 50 puntos contra el campeón de Australia. Con el Madrid ganó cuatro Ligas y dos Copas y sólo el que después sería su compañero Drazen Petrovic evitó que lograra la Copa de Europa. Con la selección consiguió dos medallas de plata: en el europeo de Nantes de 1983 y en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. A pesar de perder la final contra Estados Unidos de paliza, su buen hacer hizo que los ojeadores de la NBA le escogieron en el puesto 38 del Draft. Pero las circunstancias hicieron que no viajara a EE UU hasta 1986. Las lesiones y la falta de confianza del entrenador hicieron que acabara regresando a España. Ese fue el inicio de sus luchas titánicas con Norris y su reencuentro con Petrovic, con el que logró la Recopa en 1989 gracias a los 62 puntos del alero. Petrovic hizo las maletas con rumbo a, precisamente, Portland y Martín se quedaba como gran referente del equipo, en el que también estaban Romay, Iturriaga, José Luis Llorente o Corbalán. Con 27 años, estaba en lo mejor de su carrera. Todos le esperaban en el Palacio de Deportes pero nunca llegó.

El primer mito del baloncesto perdió la vida en un suspiro, pero su leyenda sigue viva. Rudy Fernández le homenajeó en el partido de las estrellas de 2010 al lucir su camiseta en el concurso de mates. En Real Madrid retiró la camiseta número 10, la única hasta el momento a pesar de que por el club han pasado mitos como Petrovic, Sabonis, Herreros o Corbalán.