Más «agenda reformista»y firmeza ante Sánchez

Moreno destaca la estabilidad conseguida en un año y concreta su «revolución verde» en un millón de árboles

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ayer ante el Pleno del Parlamento andaluz
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ayer ante el Pleno del Parlamento andaluzManuel OlmedoLa Razón

«Los grandes proyectos requieren bases sólidas y no meros retoques». El presidente de la Junta, Juanma Moreno, se empeñó ayer en defender que su Ejecutivo «ha hecho los deberes» y que Andalucía «está mejor» que hace un año, cuando se produjo un hito en la historia de la autonomía: el cambio de Gobierno tras 37 años de hegemonía socialista. Compareció Moreno a petición propia en el Parlamento andaluz para hacer balance de la gestión en este primer año del Gobierno de coalición PP-Ciudadanos y trazar los retos más próximos. Intensificar la «agenda reformista», conseguir el equilibrio presupuestario y la apuesta por una «Andalucía verde» fueron los ejes de un discurso en el que el presidente citó a históricos socialistas como Felipe González o Rafael Escuredo, aunque también avisó de que su Ejecutivo «se defenderá» ante posibles ataques del nuevo Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. Junto a ello, dio cuenta de un rosario de iniciativas que marcarán la actividad política de los próximos meses.

Uno de los grandes hitos, a juicio de Moreno, es la consecución de la estabilidad, tanto en el plano político e institucional como en el presupuestario. Recordó medidas como la bajada de impuestos «a las clases medias y trabajadoras». «Hemos generado, con esfuerzo, la estabilidad y la confianza para llevar a Andalucía por el buen camino que necesita». En este punto hizo un primer anuncio: la puesta en marcha de un banco de proyectos vinculados a la colaboración público-privada.

La herencia recibida ha sido una de las grandes protagonistas de este primer año del cambio, cifrando el lastre en casi 8.200 millones de euros. Habló Moreno de los fondos europeos que estaban sin acreditar –contrapuso los 380 millones de la época socialista a los cerca de 7.000 certificados en 2019–, además de recordar el medio millón de pacientes en listas de espera ocultas. Y siguieron los anuncios, como una Ley de Participación Institucional que regulará qué agentes podrán intervenir en la toma de decisiones –en la que estarán los trabajadores autónomos–, una macro reforma legal para simplificar trámites burocráticos que afectará a 18 leyes y más de 800 procedimientos y un nuevo mapa de titulaciones universitarias junto a un nuevo modelo de financiación de las universidades «vinculado al rendimiento».

El presidente mostró su preocupación por los efectos del cambio climático, un asunto que ha repetido en muchas ocasiones, por lo que insistió en abordar una «revolución verde». Eso sí, puntualizó que no comparte «sobreactuaciones» y criticó la «ideologización» que se hace del tema desde diversos ámbitos y sectores. Para Moreno, se trata de un «asunto de Estado» y fruto de este compromiso es el próximo nombramiento de un comisionado del cambio climático, que estará vinculado directamente a la Presidencia. En este punto, hizo un anuncio de calado: la plantación de más de un millón de árboles y de plantas autóctonas en los próximos dos años, lo que supondrá una «enorme fuente económica, especialmente en las zonas de interior». Esta lucha, a su juicio, es una «gran oportunidad», un reto que «afrontamos todos juntos».

Recientemente, Moreno reconoció sombras en dos áreas fundamentales: la sanidad y la educación. En la primera, el descontento de profesionales y pacientes –que marcó a fuego el final de la última legislatura socialista– ha vuelto a brotar, puesto que los profesionales no notan las promesas de los nuevos responsables de la Consejería de Salud. «En un año hemos conseguido mejorar la sanidad, pero no arreglarla», aseguró Moreno, quien recordó que, ahora, hay 4.600 profesionales más que hace un año y se ha extendido el cribado de cáncer de colon, junto a un aumento de la inversión en sanidad del 12 por ciento y el aumento del tiempo que dedican los médicos a sus pacientes. El presidente, igualmente, anunció que la telemedicina, implantada en los hospitales, se extenderá a 20 especialidades. También se comprometió a igualar el pago de las guardias a la media estatal y subrayó la Oferta de Empleo Público para cubrir 3.500 plazas del Servicio Andaluz de Salud (SAS). En educación, destacó que actualmente Andalucía cuenta con la mayor plantilla docente –integrada por más de 102.000 profesores– y puso de relieve que la próxima OPE «es la mayor de los últimos 12 años».

En la esfera social, el presidente anunció la aprobación de una Ley de Atención Temprana con una «nueva perspectiva», puesto que los padres de los menores con trastornos «son verdaderos héroes» y recordó la puesta en marcha de líneas de subvenciones para luchar contra la violencia de género. En este punto, insistió en la necesidad de alcanzar un pacto contra esta lacra, un asunto especialmente controvertido por las críticas que viene vertiendo Vox. Moreno quiso dejar claro que «no hemos dado ni vamos a dar ni un paso atrás en esta lucha». También reseñó la puesta en marcha de un plan estratégico de personas mayores.

Del desbloqueo de los metros andaluces a la nueva Ley del Suelo, junto a actuaciones en la A-92, la principal autovía que atraviesa la comunidad autónoma dependiente de la Junta. También quiere Moreno atender el reto demográfico y trasladar la cultura a los niños ingresados en los hospitales.

La aprobación del anteproyecto de la Ley de Función Pública es otra prioridad, junto a la lucha contra la corrupción y la oficina de protección del denunciante, puesto que «el que denuncia no es un enemigo, sino un aliado». En relación a la coyuntura nacional, Moreno es pesimista. «La creación de empleo corre peligro» con las recetas que está planteando el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. Igualmente, insistió en librar la lucha por la financiación y mostró su preocupación por las posibles cesiones del Ejecutivo central a los independentistas.

La Junta abrirá una oficina en Barcelona para proteger la cultura y atraer inversiones

Del rosario de anuncios que hizo el presidente de la Junta, Juanma Moreno, llamó la atención la apertura de una delegación de la Junta en Barcelona para respaldar la cultura andaluza y atraer inversiones, dada la «difícil situación creada por el independentismo». En este sentido, Moreno expresó la voluntad de la Junta de estar «más presente» en Cataluña y que iniciativas como la mesa bilateral entre el Gobierno central y la Generalitat «son oxígeno político para el desafío independentista». Por ello, insistió en «mimar como nunca» la «estrecha vinculación afectiva» de Andalucía con Cataluña». Pero la oficina también tendrá una vertiente comercial y económica significativa, en el sentido de «fortalecer y ayudar a los emprendedores andaluces con intereses en Cataluña» y atraer a inversores catalanes que quieran instalarse en Andalucía, como alternativa «económica y empresarial». Esta iniciativa provocó los recelos del portavoz parlamentario de Vox, Alejandro Hernández, quien subrayó que la oficina «no será una embajada porque nunca habrá independencia de Cataluña». En este punto, el presidente terció para asegurar que los anteriores gobiernos socialistas ya abrieron oficinas similares, que posteriormente se cerraron. Se trata, en definitiva, de una «reivindicación histórica» de los colectivos que nace para «proteger» a los andaluces en Cataluña.

Díaz: «Cuando Abascal estornuda, su Gobierno se resfría»

El debate parlamentario se estaba desarrollando con calma, con los habituales reproches de la oposición al Gobierno. Hasta que la líder del PSOE-A, Susana Díaz, tomó la palabra y subió la tensión. «Hemos escuchado sus intereses y los de su Gobierno», dijo dirigiéndose al presidente de la Junta, Juanma Moreno, además de subrayar que trazó un discurso «irreal y lleno de fantasía». También le reprochó el apoyo de Vox para su investidura, subrayando que «cuando Abascal estornuda, su Gobierno se resfría». Sus críticas fueron más allá al asegurar que Moreno «tiene un plan para desmantelar los servicios públicos en Andalucía». El presidente, en su turno de réplica, reprochó a Díaz su «osadía» y le recordó que Sánchez «está sustentado por lo más radical que hay en España».

Fue Vox el partido que inició los turnos de réplica. Su portavoz parlamentario, Alejandro Hernández, señaló que «muchas cosas» de las anunciadas por Moreno «podrían haber estado implementadas» y anunció que su formación «no estará» en el pacto contra la violencia de género que planteó el presidente. Más beligerante se mostró la líder de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, quien criticó que el modelo que promueve la Junta es el de la «no economía», es decir, «cortarse la mano y no intervenir, la ley de la selva y del más fuerte». Rodríguez centró gran parte de su intervención en los problemas de la infancia por ser el colectivo «más vulnerable», además de reclamar la puesta en marcha de una prestación específica para la infancia en situación de pobreza severa. Igualmente, censuró que la Junta «ha bajado los impuestos a las rentas más altas» y también lamentó que rechace la subida del Salario Mínimo Interprofesional «en 50 euros de mierda».

El portavoz parlamentario de Ciudadanos, Sergio Romero, defendió que, «lo miremos por donde lo miremos», la región está «significativamente mejor que hace un año». «Tenemos una estabilidad que ya quisieran muchos». Por su parte, el portavoz del PP-A, José Antonio Nieto, reivindicó los acuerdos alcanzados con Ciudadanos y Vox frente a aquellos que «se cierran con Junqueras en la cárcel o con el régimen de Maduro en el aeropuerto».