El mosquito del virus del Nilo y la tormenta perfecta del coronavirus

Un informe de la Junta apunta al aumento de lluvias en mayo y la mayor maleza y menor control como factores del brote urbano

«Pica como una abeja, vuelta como una mariposa», como consagró Alí, y tiene una letalidad más de diez veces superior a la Covid. Hay más de medio centenar de afectados en municipios ribereños del Guadalquivir en Sevilla y tres muertos. «Les dijeron que no se podía hacer nada más que quitarle los tubos y ver si respondía», cuentan allegados de una de las víctimas mortales a LA RAZÓN. El Informe sobre el brote de West Nile y Estrategias de Actuación de la Consejería de Salud de la Junta, al que accedió LA RAZÓN, señala que «inicialmente como área epidémica de mayor riesgo para la transmisión se definió el territorio que incluía los municipios de Coria del Río, Puebla del Río y el resto de municipios en un radio de 10 kilómetros alrededor de estos dos pueblos: Mairena del Aljarafe, Dos Hermanas, Bollullos de la Mitación, Gelves, Aznalcázar, Isla Mayor, Palomares del Río, San Juan Aznalfarache, Almensilla, Pilas, Tomares, Bormujos y los barrios sevillanos de Los Bermejales, Bellavista y Heliópolis». En todas estas áreas se han disparado las ventas de antimosquitos. El 19 de agosto, se amplió el radio de acción del mosquito a «Camas, San José de la Rinconada, Alcalá de Guadaíra, Viso del Alcor, Mairena del Alcor y Sevilla tras la detección de un nuevo caso confirmado en un barrio de Sevilla (Sevilla Este) fuera del área inicialmente señalada».

El informe recoge que «durante la última parte del siglo XX, el papel de los mosquitos como vectores de enfermedades que preocupan a la salud pública en general, se consideró que se limitaba a los trópicos. La desaparición y erradicación del dengue y la malaria en Europa en la década de 1950 vio un paisaje europeo con una mínima o ninguna enfermedad transmitida por mosquitos. Sin embargo, al principio del siglo XXI, el panorama es diferente». Las causas: «un mundo cada vez más conectado a través de los viajes, el comercio y el turismo significa que Europa ve una transmisión regular de enfermedades transmitidas por mosquitos, una tendencia confirmada por los avances en detección de patógenos». El virus del Nilo Occidental se transmite a los humanos a través de mosquitos nativos en varios de países europeos y vecinos cada año . El informe apunta que las enfermedades transmitidas por mosquitos «deben ser una alta prioridad para autoridades sanitarias públicas y veterinarias de toda Europa».

El virus del Nilo Occidental (VNO) es «un patógeno emergente cuya ecología y epidemiología se extienden a través de múltiples interfaces». El VNO se ha destacado repetidamente en los últimos años, «con brotes en varios países europeos, incluidos Italia, Hungría, Rumania y Grecia, Austria, Serbia e incluso Alemania». En 2018 se declararon 1.463 casos de humanos confirmados en Europa (204 el año anterior).

Históricamente, a mediados de los años 60 y principios de los 70 el virus «afectó a algunas áreas del sur de Europa y cuenca mediterránea de forma esporádica». Resurgió en los últimos años del siglo XX y desde entonces su presencia es continuada en Europa, afectando principalmente al sur, centro y este del continente, siendo considerada como una enfermedad re-emergente. En su ciclo natural el virus es «transmitido por mosquitos culícidos a aves». «El virus lleva a cabo una fase de su ciclo de vida en el mosquito, cuando al alimentarse éste de un hospedador infectado y virémico, el virus logra pasar del sistema digestivo del insecto a las glándulas salivares, esta fase se conoce como ciclo extrínseco de virus, momento en el que el virus se encuentra preparado para infectar a otro hospedador susceptible cuando el mosquito se alimente sobre él. En el hospedador vertebrado, el virus se multiplica, durante el llamado ciclo intrínseco produciendo una viremia, que puede durar más o menos tiempo dependiendo del hospedador», señala el informe. En las larvas, el virus puede sobrevivir al invierno gracias a la transmisión transovárica. De ahí que la estrategia deba ser de prevención.

El VNO puede afectar a humanos y caballos, que se comportan como hospedadores finales (sin relevancia en su transmisión a otros vertebrados) , en los últimos brotes el 80% de las infecciones en humanos fueron asintomáticas, el 19% presentó síndrome febril generalmente auto- limitado y sobre 1% dieron lugar a afecciones del SNC (meningo-encefalitis). La mayoría de los casos mortales (entre un 4 al 15% de los afectados en su SNC) se producen en personas mayores o que tengan su sistema inmunitario comprometido.

Los datos muestran que en Andalucía occidental «existe una gran variedad de especies de mosquitos presentes de forma natural en nuestros humedales tanto naturales como artificiales distribuidos por toda la geografía andaluza (principalmente Sevilla, Huelva y Cádiz) compartiendo hábitats con aves que pueden tener virus autóctonos o importados de los países que visitan durante la migración los mosquitos, y que se ha producido una circulación sostenida y mantenida en un ciclo aves-mosquitos». Cuando coinciden determinados fenómenos naturales (como el aumento de lluvias en mayo) y antropogénicos (por ejemplo humedales artificiales, mayor maleza, menor control) pueden darse amplificaciones del virus hacia zonas y entornos urbanos, pudiendo aparecer brotes en humanos. La falta de control con el confinamiento por el coronavirus, en resumen, dio alas al mosquito.