El 97 por ciento de las empresas andaluzas de energía son pymes

El tamaño del tejido productivo es similar al de otros sectores pero dificulta la transición a una economía descarbonizada y hacia un nuevo modelo energético

El sector contaba en Andalucía con 6.822 empresas en 2019, que generaban más de 69.100 empleos directos
El sector contaba en Andalucía con 6.822 empresas en 2019, que generaban más de 69.100 empleos directos FOTO: La Razón

El escaso tamaño de las empresas andaluzas que operan en el sector de la energía es uno de los problemas que debe solventar la comunidad autónoma para hacer frente al desafío del cambio climático. Según los datos que maneja la Agencia Andaluza de la Energía, las empresas del sector energético en Andalucía son en su mayoría pymes. En concreto, un 97 por ciento tiene menos de 50 personas empleadas y la tasa media es de 10 empleos por sociedad.

El sector contaba en Andalucía con 6.822 empresas en 2019, que generaban más de 69.100 empleos directos. La mayoría de ellas, un 70 por ciento, se corresponde con la actividad de «montaje y mantenimiento» y genera el 61 por ciento del empleo. El segundo grupo más numeroso se dedica a la actividad denominada «energías renovables», que incluye las actividades relacionadas con la promoción, fabricación, construcción, operación y mantenimiento, con el 23% de las empresas y el 17% del empleo. Por último, la actividad de «transporte, distribución y comercialización de energía» ocupa al 8% de las personas empleadas distribuidas en 165 empresas, un escaso 2 por ciento del total.

Ahondando en esta distribución, la realidad es que el músculo empresarial es reducido. El 97% de las empresas (6.608) tiene menos de 50 personas empleadas; el 1,8% (126) entre 50 y 100 personas trabajando; y el 1,3% (88 sociedades) más de 100 personas en plantilla. Y dentro de este desglose, hay que señalar que las energías renovables, con 7,7 empleos por empresa, es la actividad con una menor tasa de trabajadores por sociedad.

El sector de la energía no es una excepción, ya que el tejido empresarial andaluz está compuesto mayoritariamente por pymes y micropymes. Es una característica generaliza que plantea problemas a la hora de acceder al crédito y de afrontar grandes proyectos, así como para competir en los mercados internacionales. Pese a ello, el principal problema para afrontar la transición energética no reside en el tamaño del tejido empresarial andaluz. Uno de los más acuciantes reside en la necesidad de contar con una red de transporte de electricidad más homogénea. Esta cuestión es competencia del Gobierno de España y de Red Eléctrica Española, a la que desde Andalucía se le ha reclamado una nueva planificación de red para 2021-2026, «que equilibre las oportunidades de desarrollo, especialmente en las zonas más deficitarias de red».

Según el estudio de la Agencia Andaluza de la Energía, «esto daría viabilidad a la construcción de infraestructuras que ofreciesen nuevas oportunidades no solo por la posibilidad de nuevas inversiones en instalaciones de generación eléctrica, sino también en el acceso a una capacidad que permita nueva actividad e incluso mejore la oferta de los servicios asistenciales, educativos, culturales, deportivos y de ocio». Andalucía tiene incluso localizadas las infraestructuras necesarias, que desarrollarían en cinco áreas geográficas «que representan el 36,8% de la superficie andaluza, comprendiendo 190 municipios (24,4% de Andalucía), entre los que se encuentran cuatro capitales de provincia (Córdoba, Jaén, Granada y Almería) y 26 municipios con población superior a 15.000 habitantes». Sin mejoras en la red eléctrica, les más difícil aprovechar todo potencial de energías renovables y el tamaño de las empresas queda en segundo plano.

Las mujeres solo representan un 28,5 por ciento

Como otros sectores de la economía, el de la energía es eminentemente masculino. En concreto, las mujeres representan solo el 28,5% de la plantilla de las empresas del sector energético. Esta tendencia se está revirtiendo, pero lo hace a un ritmo muy lento: la incorporación femenina a este sector se incrementó a un ritmo del 2 por ciento anual. Si sigue esta tendencia, la paridad no llegaría hasta el año 2050. por ejemplo, en el ámbito de la eficiencia energética y la rehabilitación en edificación, la participación femenina es del 13% de los puestos de trabajo, y el 15% de los puestos de responsabilidad. Por tanto, actualmente, los datos muestran una baja presencia generalizada de mujeres en el sector energético .