Barcelona

¿Cambia el té verde los rasgos faciales de las personas con síndrome de Down?

Un equipo de investigación busca a 300 jóvenes entre 0 y 18 años para hacerles fotografías tridimensionales.

Una niña con síndrome de Down juega con un perro
Una niña con síndrome de Down juega con un perrolarazon

Un equipo de investigación quiere analizar los efectos de un componente del té verde sobre los rasgos faciales y los huesos de las personas con síndrome de Down, por lo que busca a 300 jóvenes entre 0 y 18 años para hacerles fotografías tridimensionales.

Un equipo del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona ha iniciado una investigación para analizar los efectos de un componente del té verde sobre los rasgos faciales y los huesos de las personas con síndrome de Down, por lo que busca a 300 jóvenes entre 0 y 18 años para hacerles fotografías tridimensionales.

En concreto, estudian el efecto del epigalocatequina galato (EGCG), una sustancia del té verde que se ha demostrado que tiene un efecto positivo en el rendimiento cognitivo de las personas con trisomía 21, ya que corrige el exceso de producción de la proteína generada por el gen DYRK1A (debido a que se encuentra triplicado en el cromosoma 21) y ello redunda en una mejora de la conectividad neuronal.

Durante el estudio sobre el efecto del EGCG llevado a cabo por el CRG y el IMIM (Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas), los investigadores vieron que, aparte del desarrollo del cerebro, la sustancia del té verde también podría tener algún efecto sobre la forma de la cara.

El estudio de los rasgos faciales, que lidera la bióloga Neus Martínez-Abadías, quiere constatar científicamente esta posibilidad, aprovechando que próximamente el estudio del té verde que se hizo en adultos se hará también en población pediátrica.

La intención de los investigadores es de entrada cuantificar los rasgos faciales asociados al síndrome de Down, mediante la realización de fotografías en tres dimensiones a una amplia muestra de población.

Estas fotos en 3D se hacen mediante un solo clic de múltiples cámaras de alta resolución que apuntan a la cara desde diferentes ángulos.

Según ha informado la fundación Down Catalunya, el objetivo es fotografiar a 300 niños, para analizar sus rostros.

"Deben ser jóvenes de entre 0 y 18 años, con y sin síndrome de Down", han señalado desde la fundación.

Los investigadores también incluirán en esta muestra a personas que sufren una enfermedad rara llamada deleción del DYRK1A, y que, en vez de un exceso, lo que tienen es un déficit de esta proteína.

Una vez estén analizados y definidos los rasgos faciales de las personas con síndrome de Down podrán comprobar con los participantes del estudio de seguridad del té verde en población pediátrica si efectivamente, además de mejorar algunas capacidades cognitivas, el EGCG también tiene un efecto sobre la morfología de cara y huesos.

Down Catalunya está colaborando con este estudio buscando dentro y fuera de sus entidades familias con hijos con síndrome de Down que quieran participar en esta investigación, ya que se enmarca en una línea de trabajo científico que tiene por objetivo la mejora de la calidad de vida de las personas con síndrome de Down.

Según la fundación, la participación implica únicamente una breve sesión fotográfica y todos los voluntarios recibirán el archivo de su fotografía en 3D.

Aquellas personas del área de Barcelona que quieran participar pueden dirigirse directamente a la doctora Martínez-Abadías (neus.martinez@crg.eu).

Los investigadores también se desplazarán fuera de Barcelona a petición de entidades dispuestas a organizar sesiones fotográficas con sus usuarios. Efe