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«La investigación permitirá detener la evolución progresiva del párkinson»

José A. Obeso / Director del Centro Integral Neurociencias AC HM CINAC

  • José A. Obeso / Director del Centro Integral Neurociencias AC HM CINAC / Foto: Luis Díaz
    José A. Obeso / Director del Centro Integral Neurociencias AC HM CINAC / Foto: Luis Díaz

Tiempo de lectura 5 min.

17 de julio de 2018. 19:09h

Comentada
Raquel Bonilla Madrid. 17/7/2018

-Dirige el Centro Integral de Neurociencias AC HM CINAC, ubicado en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur y perteneciente a HM Hospitales, pionero en el uso del ultrasonido focal de alta intensidad, HIFU, por sus siglas en inglés, que ha logrado revertir las manifestaciones motoras de la enfermedad de Parkinson. ¿Qué es exactamente esta técnica?

-Consiste en lanzar haces de ultrasonidos a un punto diana del cerebro. Cada haz por sí mismo tiene poca energía, pero cuando coinciden muchos en un mismo punto, logra calentar el tejido de forma progresiva y controlada hasta realizar una termolesión. Por tanto, lo que el HIFU consigue es la eliminación focal de una zona del cerebro que funciona mal, es decir, lo que ya se conseguía con cirugía clásica desde hace 40 años. Pero la gran aportación de esta técnica es eliminar la necesidad de cirugía y las complicaciones que comporta.

-Con HIFU, por primera vez, han logrado controlar las manifestaciones motores de la enfermedad de parkinson...

-Con este tratamiento los pacientes mejoran de forma espectacular en el control del temblor, la rigidez o la lentitud de movimientos propios de esta patología con un efecto prolongado en el tiempo.

-¿Qué ventajas aporta respecto a lo que había hasta el momento?

-La más obvia es que el seguimiento post-tratamiento es mucho más sencillo. Aquí el paciente se va al día siguiente del hospital. Y la otra gran ventaja que va a conllevar, aunque todavía es una hipótesis que debemos demostrar, es que, espero, podremos adelantar la indicación. Es decir, ahora los pacientes ya llegan tarde, se les trata cuando las manifestaciones motoras son evidentes, pero trabajamos para que, en un futuro, con el HIFU podamos llegar a adelantarnos sensiblemente.

-¿Qué es lo último en lo que están trabajando?

-Tenemos un ambicioso plan de investigación. Ahora estamos haciendo un estudio nuevo a doble ciego del uso del HIFU para tratar pacientes con enfermedad de Parkinson. Se trata de una investigación única en su género, porque se está comparando con efecto placebo. Este estudio aportará evidencia científica de nivel I de la eficacia del ultrasonido. Tenemos la hipótesis de que revertir precozmente las alteraciones neurofisiológicas del cerebro derivadas de la enfermedad podría hacer que evolucionara a menor velocidad o incluso detuviera su progresión. Por ello, si este estudio aporta datos positivos, entonces será posible plantearse aplicar el HIFU a pacientes de segundo o tercer año de evolución de la enfermedad, es decir, realmente muy pronto, lo que creemos permitirá normalizar su situación y que perdure entre cinco y diez años.

-Entonces, ¿será posible detener la enfermedad?

-Es un reto y todavía sólo una hipótesis. Pero si sale bien nos permitirá ahondar en las causas que provocan la degeneración neuronal que está detrás de esta patología y avanzar en el objetivo de detener la evolución progresiva de la enfermedad de Parkinson. Tenemos la teoría de que al aplicar HIFU pronto, por un lado resolvemos el problema inmediato de las manifestaciones motoras, pero, además, lo probable es que el cerebro esté en mejores condiciones para combatir la enfermedad de fondo. Por eso, aunque no vamos a decir, de momento, que esto servirá para parar la enfermedad, la expectativa que subyace es que estemos impactando sobre la evolución de la enfermedad, al menos en ciertos pacientes.

-¿Cuándo tendremos una respuesta?

-Los primeros resultados estarán ya este invierno y espero poder publicar la investigación en menos de un año.

-Habla de poder frenar la enfermedad, pero ¿se podrá prevenir?

-En neurodegeneración no hay prácticamente nada tan nítido que determine factores inductores, tal y como sí ocurre en cáncer cuando se habla de la incidencia de tabaco, obesidad... En este ámbito no hay nada tan evidente que nos diga «no hagas esto o haz aquello para que no aparezca», por eso prevenir va a ser difícil. Pero sí será posible advertirlo en pacientes con más vulnerabilidad y poder detectarlo tan a tiempo que se pueda parar.

-¿Hay más estudios en marcha?

-Vamos a empezar a hacer en breve HIFU del otro lado, por lo que la limitación de la unilateralidad actual quedará desfasada en breve. Están previstos un par de estudios inminentes para analizar esta posibilidad tanto para párkinson como para temblor esencial.

-Todo este nivel de investigación, ¿convierte a España en un referente?

-No estoy seguro, aunque sí somos pioneros en el uso de HIFU en párkinson.

-Peca de humildad...

-Es una humildad contenida, porque yo diría que seremos un referente cuando tengamos demostrados esos nuevos avances que hemos citado. Estamos metidos en un proyecto apasionante, pero la carrera es larga.

-¿Hay buen potencial investigador en cuanto a parkinson en nuestro país?

-Sin duda el potencial es de primerísimo nivel en España y muy competitivo. Es importante recalcar que HM CINAC tiene un diseño muy transversal en el que la experimentación preclínica y la clínica van unidas. Y esto está muy bien entrelazado con otros grupos de trabajo de gran nivel con los que se colabora y se comparte información. Eso es vanguardia.

-¿Todos estos avances ya son accesibles al paciente?

-La información sí le va llegando. De hecho un porcentaje alto de pacientes que vemos llegan a la consulta sabiendo qué es HIFU. Pero el acceso es otro problema, porque todavía son muy pocas las comunidades Autónomas que nos mandan pacientes para tratarse con nosotros a través del canal público. A quien le dan la oportunidad siente que le ha tocado la lotería. No hay sensibilidad actualmente para aprovechar la innovación y vanguardia que tenemos a nuestro alcance. Sería necesaria más presión social para convertir esta opción en accesible a la población.

-En cualquier caso, el futuro parece esperanzador...

-Sí, sobre todo en pacientes jóvenes, de unos 50 o 60 años. Con las posibilidades terapéuticas de hoy, una persona con parkinson de edad razonable tiene garantizado 15 o 18 años de calidad de vida aceptable. Creo que en los próximos cinco años el objetivo es, una vez definida la región del cerebro más sensible del inicio de la enfermedad, que eso ya se tiene, poder administrar algo que actúe como un cortafuegos y pueda parar el proceso de la patología. Eso sería un gran logro. Hay que hablar con prudencia, pero tenemos muchas esperanzas en ello.

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