Picasso era un genio

“No basta con conocer las obras de un artista. También hay que saber cuándo las hacía, por qué, cómo,en qué circunstancias” (Picasso)

“El mundo de hoy no tiene sentido, así que por qué debería pintar cuadros que lo tuvieran “ (Picasso)

Hace unos días, el director de ópera, Albert Boadella (Barcelona, 1943), dio una rueda de prensa con todos los ingredientes necesarios para ser un auténtico éxito en el marketing periodístico; un tema antiguo que se vuelve a sacar del armario, una opinión sobre un tema subjetivo y referido a alguien que no se puede defender y, sobre todo, una frase dicha sin pelos en la lengua, de esas a las que gusta sacar todo el jugo en el mundo periodístico.

Así que, las rotativas no pararon en toda la noche, ¡había dicho que Picasso era una mierda y que el Reina Sofía, el tananotorio de las artes! Parece una batalla de gallos callejeros, muy chungas, de esas que triunfan en YouTube.

Este tema de la subjetividad de la belleza del arte de los "-ismos", que es el movimiento que reúne a los artistas que pintan formas amorfas, la verdad, creía que lo teníamos superado.

El arte es uno de los mejores reflejos de cómo está el mundo, y este caso no iba a ser una excepción; vivimos en un mundo bastante egocéntrico y puramente materialista, así que, si no nos pintan un Velázquez, un Goya o un Greco no sabemos interpretar más allá.

El año pasado me quise dar una vuelta por ARCO, sí, esa feria donde a una zapatilla de estar por casa le ponen un precio de seis cifras. Precisamente por eso quería ir, para saber si de verdad los chistes de Matías Prats durante el telediario hacían honor a lo que allí se ofrecía.

Me di cuenta que, entre un carro de chatarra y uno de tantos palets hechos muebles, había algunas pinturas -curiosamente las más asequibles- que si no las veo de cerca hubiera puesto la mano en el fuego que eran fotos. Otras que, entre brochazos pintados a "mala leche", te permitían realmente llegar a sentir, lo más importante, algo.

Así que amigos, hoy saco dos cosas en claro: La primera es que no podemos juzgar un libro por su portada, sus críticas en redes sociales o su número de ediciones, puede que te sorprenda. Y la segunda es que Picasso tenía un morro que se lo pisaba, pero era un genio que encima supo venderse.

Así que a mi admirado Boadella solo me queda decirle lo que solía pensar el ilustre malagueño: "Que la inspiración te pille trabajando"