El regalo más bonito para Paquita

Patricia, su nieta de 12 años, moviliza a la policía en Palencia para que pudieran entregar una carta de felicitación de cumpleaños a su abuela

Thumbnail

España y los españoles se acercan ya a las cuatro semanas de confinamiento y cuarentena social en casa por el coronavirus. Una situación que aparte de agravar la situación económica de muchas familias, trabajadores y empresas, ha dejado a cientos de miles de familiares sin poder verse ni mucho menos abrazarse o besarse, como se hacía antes de la llegada de este virus letal y contagioso, ya que solo pueden mantener contacto telefónico o por videoconferencia aprovechando las nuevas tecnologías de la comunicación, aunque cuando hay gente mayor implicada la solución tampoco es fácil.

Pero detrás de tanta zozobra e incertidumbre, si hay algo que caracteriza a los españoles es su solidaridad y que siempre acuden a la llamada de quien necesita ayuda. La pandemia está dejando patente el esfuerzo y sacrificio de los servidores públicos y la generosidad e implicación de la sociedad. Y son innumerables las bonitas historias que se están generando cada día para plantar cara a este virus y llevar mensajes de esperanza y alegría a quienes peor lo están pasando o más solos se encuentran.

Y una de estas historias se ha producido esta mañana en Palencia, cuando Paquita recibía de manos de varios agentes de la Brigada de Seguridad Ciudadana y de la Policía Científica una carta de felicitación de cumpleaños escrita con el puño y la letra de Patricia, su nieta de doce años, con motivo de la celebración de su cumpleaños, y para grabar el video de dicho evento.

Paquita, asomada a la ventana de su casa, observa la llegada de los policías y el regalo de sus vecinos cantándola el cumpleaños feliz
El regalo más bonito para PaquitaPolicía Nacional (nombre del dueño)

Al parecer, la niña había pedido hace unos días a la Policía Nacional que le concediera este pequeño deseo pero gran gesto de llevar una carta a su abuela, para que le llegara una felicitación por su cumpleaños, ya que no puede tirarla de las orejas en persona ni tampoco darla muchos besos y achuchones, como le hubiera gustado. La abuela, emocionada, reconocía estar triste por no poder celebrar este día con ella ni con el resto de la familia, así como por no poder ver a su nieta, que lleva sin hacerlo desde que comenzara el estado de alarma, pero se mostraba esperanzada de poder hacerlo pronto.

La bonita historia se completaba con el excepcional recibimiento que los vecinos del barrio donde vive Paquita hacían a los agentes que se bajaban de los dos coches de policía que aparcaban junto a la puerta del portal donde vive la mujer, a quienes daban las gracias por el trabajo que están desempeñando por su seguridad y contra el virus, para posteriormente cantarle también a Paquita el cumpleaños feliz.