En homenaje al Centenario de La Legión (2)

En esta segunda parte, en homenaje al centenario de la fundación de la Legión quisiera referirme a los aspectos más concretos de este hecho tan importante para nuestra historia y que desde hace unas horas, ha cumplido un siglo desde su fundación, creación, y puesta en marcha. En la primera parte, ayer, de este artículo, quise referirme sobre todo al marco global de actuación en la escena política que mi abuelo, el Vizconde de Eza, desarrolló. Su permanente preocupación por las necesidades de las personas, en una época muy compleja, tanto a nivel nacional como internacional, y desde luego el permanente amor a España que presidió su acción, fuera el campo de responsabilidad que fuera, y pensando exclusivamente en el bien del conjunto de la sociedad .

El reto de la creación de la Legión, que le había pedido el Teniente Coronel Millán Astray, era ingente, pero creía en su persona, y por ello decidió poner manos a la obra con toda la determinación y convencido de que logrando ese gran proyecto de Millán Astray, y en las muy difíciles circunstancias que concurrían en el norte de África, sería esencial y estratégico, para el bien de España. Como decíamos en la primera parte, quiso verlo todo, tras llegar en un cañonero de la Armada a Ceuta y ser recibido por el Alto Comisario de España, General Berenguer, oír todos los problemas como decíamos antes y quedar convencido de que no solo los Generales Weyler, Villalba, Fernández Llanos, Sanjurjo, sino el propio Alto Comisario Berenguer, opinaban que todo podría mejorar en el Protectorado con una unidad militar profesionalizada que permitiera liberar a los soldados de reemplazo ante tantos peligros.

Tras el viaje quedó totalmente convencido de que no había otra salida que el voluntariado y que tenía que poner en marcha la creación de la Legión y acordó con el General Berenguer que el ya Teniente Coronel Millán Terreros, después Astray, destinado en el regimiento del Príncipe n 3 de Oviedo, sería el que va a proponer como primer jefe del Tercio, una vez que haya logrado su creación y nombrándole mientras tanto vocal miembro de la Comisión organizativa que el ministro Eza crea de modo inmediato en el Estado Mayor Central a la vuelta del viaje.

Este era siempre el modo de actuar del Vizconde de Eza, como lo había hecho tres años antes como ministro de Fomento, impulsando sin demora los trabajos para evitar inercias rutinarias que siempre le preocupaban muchísimo y que con su antecesor el General Villalba, habían logrado frenar por las presiones de Generales como Silvestre que temía perder sus mejores hombres, o Riquelme, que había arrinconado el proyecto en el ministerio - con la enorme importancia que el Real Decreto de creación supuso -, la sección de África que por diversas razones alegaba posibles conflictos diplomáticos si se creaba la Legión, o por motivos distintos, las Juntas de Defensa, que no querían innovaciones y vivían de espalda a los graves problemas del norte de Marruecos.

En suma, toda una constelación de dificultades a vencer por el ministro Eza.

Por tanto, puesto manos a la obra decidió resolver todos los problemas económicos y presupuestarios, orgánicos, diplomáticos, etc.., y centró en tres elementos básicos la consecución del proyecto.

Primero, interpretando de forma amplia la ley Orgánica de 29 de junio de 1918 y la Ley de Presupuestos de 1920, ya que un escollo fundamental era la carencia de recursos económicos. Los voluntarios deberían ser considerados no solo los españoles sino los extranjeros, pues se trataba de ahorrar sacrificios a los españoles .

En segundo lugar, las economías que se obtuvieran serían determinantes, ya que el monto lo afrontaba el propio ministro a modo de “ensayo”, sabedor que no había partida presupuestaria alguna y el presupuesto ya avanzado se basaría en las economías que se obtuvieran durante el año, como consecuencia de dejar de cubrir las bajas naturales que se fueran produciendo en el ejército peninsular de África, así como por la repatriación de unidades peninsulares desde Marruecos de modo progresivo a medida que fueran entrando en servicio las unidades de la Legión, y también por la lenta implantación, aunque hubiera sido aprobada su constitución, de las tropas de montaña, utilizando sus economías, y derivando ello a subsanar los costos de la creación de la Legión.

Eza, así mismo , y en tercer lugar, muy experto en materia administrativista, presentó el proyecto de creación de la Legión como una “activación” del Real Decreto del ministro General Villalba, aprobado meses antes y " no activado”, argumentando que la creación se hacía por vía de ensayo " ad experimentum”, y como recogió el propio Vizconde de Eza... " A mi , hombre civil, no me importaba los 4 millones ( de pesetas de 1920), que pudiera costar en total el ensayo ( de creación y puesta en marcha de la Legión), si estos millones nos podían ahorrar algún día cuatrocientos, y quedaba abierto el camino que nos condujera a un ejército colonial “.

El Vizconde de Eza pactó con el Ministro de Hacienda la indicada cobertura del gasto y así lo hizo con su visto bueno, y sabedor que el principal requisito estaba cubierto y que el proyecto de Real Decreto tenía las garantías de que iba a ser sancionado sin haber obstáculo, dispuso que antes de elevar el expediente de creación al Consejo de Ministros, se elaborasen todas las órdenes de desarrollo del proyecto de Real Decreto, es decir todo lo relativo a plantillas, mandos, reclutamiento, categorías, retribuciones, dependencias orgánicas, régimen interior..., a fin de que todo estuviera elaborado en un todo coherente que respondiera a una perspectiva unitaria, y que una vez sancionado el Real Decreto en el Consejo de Ministros, inmediatamente y sin pérdida de tiempo se aprobasen por su autoridad todo lo necesario, entrando en ejecución casi de inmediato y sin pérdida de tiempo, “ni inercias”.

Así sucedió, y el Real Decreto se aprobó por SM el Rey Alfonso XIII, el día 31 de agosto de 1920, refrendado y a propuesta del Ministro de la Guerra Luis de Marichalar y Monreal, y las Órdenes ministeriales ya preparadas por Eza, se aprobaron por este, sin pérdida de tiempo el día 2 de septiembre y con la firma del mismo Vizconde de Eza, publicándose inmediatamente (Diarios oficiales números 196 y 197 de 2 y 3 de septiembre de 1920). El mismo día 2 de septiembre, a propuesta del Vizconde de Eza, el Rey dispuso el nombramiento para el mando del Tercio de Extranjeros del Teniente Coronel Don José Millán - Astray Terreros, que con urgencia se incorporó desde la comisión oficial que desempeñaba en el ministerio como agregado, y procedente del regimiento Príncipe n 3 de Oviedo, a sus nuevas responsabilidades en África.

Todo el cuadro normativo para la puesta en marcha orgánica y absolutamente todo lo necesario para la nueva unidad española se publicaba, y el Cuerpo Benemérito de la Legión Extranjera de voluntarios, iniciaba su vida.

Todos los obstáculos se habían salvado, por la acción dirigida, preparada y coordinada por el Ministro de la Guerra, Vizconde de Eza, y el cuerpo de oficiales del Ejército de tierra lo recibió con gran alegría. Los más significados miembros del generalato le felicitaron y el Ministro Marichalar con el Estado Mayor Central y su Gabinete militar sigue todo de cerca, para que el mismo 4 de septiembre por Real

Decreto publicado en el Diario Oficial número 199, se aprobaran las normas para la organización del primer Tercio. Se nombraron por el Ministro Eza, a propuesta del Jefe del Tercio, a los jefes de las Banderas, los Comandantes de Infantería, con experiencia en mando de unidades en el Norte de África, Candeira, Franco y Cirujeda.

A propuesta del Alto Comisario, General Berenguer, se instalará la incipiente Legión en el Cuartel del Rey de Ceuta y se cumplieron las previsiones del Ministro y sus consejeros, salvándose las dudas, pues a partir del 20 de septiembre las solicitudes de ingreso fueron aumentando sensiblemente. A ellos les da Millán Astray, con la inmensa alegría de ver por fin nacer su proyecto, un código de honor, un “dictado espiritual “, que lograra hermanar a aquellos hombres y asumir el llamado " Credo Legionario,” que será parte esencial de la pedagogía que Millán Astray había visto, aunque no exactamente igual, en Argelia, y que siempre acompañara a la Legión, para afrontar incluso el supremo sacrificio de la vida, en aras a su misión y entrega a lo largo de su existencia.

Hoy se cumplen cien años de la creación de la Legión. Quiero agradecer profundamente al General Don Argimiro Calama Rosellon q.e.p.d., cuyo trabajo publicado sobre mi abuelo quiso regalarme muy especialmente después de años de amistad y de profundo análisis, trabajos y documentos que compartimos en el estudio de la obra de mi abuelo, y que he querido transcribir aquí ampliamente y en muchos momentos, pues debo a él y a la amistad de su familia un conocimiento profundo, junto a lo que siempre me enseñó mi padre, de la vida y obra del Vizconde de Eza, un gran señor social..., como le calificaron sus coetáneos.

Al General Calama confie por primera vez unas cartas inéditas. Transcribo parte de la que en Mayo de 1940 desde Ceuta escribe el General Ponte, General Inspector de la Legión, al General Millan Astray: “Mi Querido General y amigo : He recibido el óleo del Vizconde de Eza cuya obra, además de ser una verdadera joya artística, tiene para La Legión el más inestimable valor, porque hace llegar a nosotros la figura del que supo ver en la entraña de lo que por aquella época se consideraba vaga quimera dándola luz y vida; y que, tu, su primer Jefe convirtió en una de las más gloriosas realidades de nuestro Ejército.

He dispuesto que el cuadro quede depositado en nuestro Museo y tenga en el un lugar preferente para que se perpetúe, la fecha de 31 de agosto de 1920 en que el espíritu legionario, que imaginaras, tomó cuerpo....”; y cartas durante distintos años de Millán Astray, dirigidas... " al Vizconde de Eza, el creador de la Legión ...; en homenaje al glorioso Fundador de la Heroica Legión, Ministro Vizconde de Eza....a mi protector, Jefe y agradecido amigo ...” .

Puedo asegurar, que la leal y profunda amistad que se profesaron fue permanente y el legado de impulso y agradecimiento que se intercambiaron y compartieron, en la creación de la Legión, eterno.

La gran obra para la historia de España del General Millán Astray, supo encontrar quien la pusiera en práctica, y en Eza, el primer Jefe del Tercio de Extranjeros y ya General, quiso perpetuar, con permanente agradecimiento, y profundo querer y cariño, su creación y fundación. De las profundas razones de todo ello, algunas desveladas aquí, otras secretos del alma, podríamos seguir escribiendo en otra ocasión. Que este centenario de La Legión sirva para rememorar y perseverar siempre en los valores que la inspiraron desde su nacimiento, esos profundos valores que han presidido siempre, como férreo eslabón de la mejor cadena, desde hace veintidós siglos, desde Numancia, como origen de nuestra patria, a nuestra gran Nación, a España.

¡Viva España!, ¡Viva el Rey!, ¡Viva la Legión!