Aprender por proyectos mejora los resultados

Un estudio evidencia que los alumnos rinden más, pero requiere medios tecnológicos, más inversión y formación de los profesores

En vez de aprender de memoria la lista de los Reyes Godos o atender al profesor de Ciencias Naturales que durante una hora explicará las características del sistema digestivo, hoy los alumnos tienen que resolver un problema. Un compañero de clase parece tener un trastorno conductual, tiene síntomas de depresión, ansiedad y se aísla del resto. ¿Qué le pasa? Esta puede ser la hipótesis de un trabajo por proyectos, uno de los nuevos métodos educativos que ha traído la primavera pedagógica. Porque aprender la lista de los Reyes Godos de memoria en tiempos de Google no tiene sentido más allá de ganar al Trivial Pursuit.

Este proyecto, que podría finalizar con la exposición pública de un informe médico, puede llevar a los alumnos a planificar un trabajo en equipo, indagar sobre las posibles causas orgánicas del trastorno, comparar estadísticas, analizar patrones de consumo de riesgo, discutir tratamientos u organizar una exposición coherente y entretenida. Y todo ello, «pone en práctica competencias de diferentes áreas curriculares y habilidades transversales», destacan el departamento de Educación, el Institut Català d’Avaluació de Polítiques Públiques (Ivàlua) y la Fundació Jaume Bofill.

Los tres participan en un estudio para analizar qué funciona en educación, en el que se han revisado los resultados de 300 informes que analizan el impacto que tienen diferentes enfoques y programas de trabajo por proyectos sobre el rendimiento y los aprendizajes del alumno. El estudio se enmarca en la estrategia «Escuelas de Evidencia», que busca cómo mejorar la educación.

Los resultados de este primer estudio se presentaron ayer en Barcelona. Y la primera conclusión es que el aprendizaje por proyectos «mejora significativamente los resultados de los alumnos de primaria y secundaria».

En los últimos años, Cataluña, igual que el resto del mundo, está viviendo una ola de innovación en las aulas. El sistema de clase magistral, timbre, clase magistral, timbre ... que nació en la era industrial, cuando en las fábricas también se trabajaba de una manera más mecánica y a golpe de pito, está desfasado en un mundo con inteligencia artificial que exige a los trabajadores que sean más creativos que nunca.

El trabajo por proyectos es la punta de lanza de la transformación educativa que vive el mundo. Pero para dar un salto cualitativo y equitativo en el aprendizaje de los alumnos, es necesario saber si estas metodologías funcionan. Este primer estudio dice que la evidencia demuestra que el aprendizaje basado en proyectos tiene un impacto positivo en el rendimiento académico superior a medidas como reducir ratios en el aula o el refuerzo individual. Se muestra igual de efectivo en primaria y en secundaria y, especialmente, tiene un impacto positivo en lenguas, ciencias sociales y en el área tecnológica. Los estudiantes se muestran más entusiasmados con la experiencia educativa. Y los proyectos con los que se obtienen mejores resultado son los que dedican más de dos horas a la semana y duran entre seis y ocho semanas.

La mejora no es automática. Requiere formación para el profesorado y liderazgo político. Y como pasa desde hace unos años, en Cataluña, falta inversión. Estonia no está por casualidad arriba en el ránking de Pisa. Llega después de que el Gobierno invirtiera en educación el 6% del PIB y apostara por formar más a los profesores. La inversión en educación de Cataluña está estancada en el 3,8% del PIB.