El juez invalida la prueba de que la hija de Rosa Peral viera a su madre manchada de sangre

La menor se acogió a su derecho de no declarar contra su progenitora en el juicio del “crimen de la Guardia Urbana”

Comienza el juicio a los guardias urbanos acusados de asesinar a un compañero
GRAFCAT737. BARCELONA, 03/02/2020.- Un jurado popular conformado por cinco mujeres y cuatro hombres juzga a partir de este lunes en la Audiencia de Barcelona a los guardias urbanos Rosa Peral (d) y Albert López (i), acusados de matar a un compañero, que era pareja sentimental de ella, en 2017. EFE/Quique GarciaQuique GarciaEFE

La Audiencia de Barcelona acogió ayer la segunda sesión –sin contar la constitución del jurado popular del viernes– del juicio del mediático y polémico «crimen de la Guardia Urbana», un complicado triángulo amoroso que acabó con la muerte de un agente del mismo cuerpo, Pedro Rodríguez, presuntamente a manos de su ex amante, Rosa Peral, y de la pareja de ella en ese momento, el otro acusado, Albert López. La sala 2 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) se quedó incluso pequeña, debido a una gran afluencia de público.

La sesión se pudo resumir en dos ideas claves: la protección de Francisco Peral a su hija, la principal acusada, y una decisión sorprendente del juez. Sucedió durante la declaración de Antonia, la actual pareja del ex marido de Rosa Peral, que a su vez es el padre de las hijas de la inculpada.

Concretamente, Antonia explicó que, días después del suceso, una de las niñas le contó que había visto a su madre, y a la víctima, peleándose. Además, al parecer, vio a Rosa Peral manchada de sangre, una escena que fue relatada en su día por Antonia a los Mossos.

No obstante, estas declaraciones no podrán ser tenidas en cuenta. los motivos son que Antonia es un testigo de referencia, no directo, al no ser presencial de ningún hecho, y además la menor se acogió al derecho a no declarar contra su madre. Ello dio pie a una escena extraña, con la madrastra «declarando» por videoconferencia, e imitando la gesticulación de la niña.

Declararon varios testigos, pero destacaron sobre todo los dos citados. Francisco Peral, entre otras cosas, dijo que en el día de los hechos, 2 de mayo de 2017, fue a comer con los hijos de la procesada, pero que en cambio ese día no vio a la víctima en ningún momento.

Esta declaración no fue en vano. En el día de la muerte de Rodríguez, el padre de la acusada vivía a unos escasos dos kilómetros de la vivienda de ella, que en ese momento compartía con la víctima, por lo que el contacto era muy asiduo. Se contradice esta versión con la que hizo en su día ante los Mossos, ya que en ese momento señaló que había visto al agente fallecido, aunque al parecer lo confundió con el otro acusado, Albert López. Era el mismo día de los hechos, por lo que protegió a su hija. Además, añadió que en ningún momento vio síntomas de conflictividad entre su hija y la víctima, ya que tenían planeado un viaje y un crucero para los siguientes días al asesinato.

Por otra parte, otro testigo recordó que vio el coche de los acusados en el lugar de los hechos, el pantano de Foix.

Fue la primera sesión de testigos, de las muchas que habrá, por lo que se alargarán unos cuantos días. Por su parte, la principal acusada, Rosa Peral, se mostró tan impasible como en todo el juicio, sin mirar en ningún momento a su ex amante y supuesto cómplice, aunque si a su abogada. López mostró la misma actitud. Hacía dos años que no se veían.