Sir John Eliot Gardiner: un Beethoven sin pasteurizar

El gran maestro inglés dirige en el Palau de la Música la integral de las sinfonías del compositor alemán con su Orquestre Révolutionnaire et Romantique

Gardiner inicia en el Palau de la Música su gira de las Sinfonías de Beethoven: "Un animal político"
El director de orquesta John Eliot Gardiner, en el Palau de la Música Catalana EUROPA PRESS 10/02/2020 EUROPA PRESS

La primera vez que Sir John Eliot Gardiner escucho a Beethoven no era más que un adolescente de 14 años. En casa había viejos discos de las sinfonías del compositor dirigido por grandes maestros como Von Karajan o Furtwängler. «Recuerdo perfectamente que las de Karajan me parecían grabaciones brillantes y eléctricas, pero de alguna manera resbaladizas y de mal gusto», asegura. Sin embargo, las de Furtwängler eran otra historia. «Eran muchísimo más reveladoras y profundas» Y, sin embargo, algo había en su forma de aproximarse a la brillantez de las partituras beethovianas que le hacía sentir intranquilo y con ganas de algo más, algo mejor. «Sentía que necesitaba algo más limpio, menos grandilocuente», recuerda. Y entonces encontró a Toscanini. «Tenía una excitación visceral, una trasparencia, una claridad y un entusiasmo rítmico maravilloso», dice.

La enseñanza de Toscanini es la que siempre le ha movido en sus aproximaciones a Beethoven, que ahora llegan al paroxismo en el Palau de la Música con la integral de las sinfonías del maestro alemán con la Orquestre Révolutionnaire et Romantique. Utilizando instrumentos de la época, Gardiner consigue un nuevo enfoque más nítido y emocional de unas sinfonías que la retórica a veces inflan su sonoridad y ensucian su belleza. «Dicen que hacemos una versión sin pasteurizar de las sinfonías, que las presentamos crudas y más reales. Puedes creer que las has escuchado muchas veces, pero nunca como ésta», comentó ayer Gardiner, que inicia en Barcelona una gira por cinco ciudades con esta celebración del 250 aniversario del compositor.

Para el maestro, Beethoven nunca fue simplemente un compositor de música de cámara para príncipes o para entretener a la corte, sino que en su corazón bullía una voluntad de trascender la piel de la música y convertir las notas en vehículos de reivindicación y protesta. En este sentido es mucho más que romántico, es revolucionario. «Para mí Beethoven siempre fue un animal político. Utiliza sus partioturas como poesía para revelarnos sus convicciones. En esto lo emparento a un pintor contemporáneo suyo y que vosotros conocéis muy bien, Goya, que dejó claro el horror de la guerra en la invasión napoleónica», afirmó ayer este hombre de 80 años de actividad frenética y absoluta claridad expositiva.

El proyecto es muy ambicioso y después de Barcelona pasará por ciudades como Nueva York, Chicago, Londres y Atenas, siempre acompañado por la Orquestre Révolutionaire et Romantique, así como con el Monteverdi Choir, que en Barcelona estará acompañado por el Cor de Cambra del Palau. «Para nosotros es un salto hacia adelante increíble. La posibilidad de compartir escenario con el mejor coro del mundo es algo que nos hará crecer y eso es lo que buscamos», afirmó ayer Simon Halsey, director artístico de los coros del Orfeó.

Un Brexit con Beethoven

Las ironías del destino hizo que el maestro dirigiese la novena simfonía de Beethoven, considerada desde su fundación como el gran himno de la Unión Europea, el día en que su país, el Reino Unido, hacía oficial el Brexit y así su salida de Europa. «Deploro esta decisión fatídica, que me causa mucho dolor y que todavía no podemos saber los nuevos problemas que nos provocará», sentenció Gardiner.

La integral de las Sinfonías en el Palau de la Música se inició este domingo con la primera, a la que seguió ayer la segunda y la tercera; hoy, la cuarta y la quinta; el jueves, la sexta y la séptima, y el viernes concluirá con la octava y la novena. «Seguir la integral te permite ver el crecimiento del compositor y los caminos hacia donde se dirigía. Quedan fragmentos de una décima sinfonía, pero el trabajo del compositor es tan compacto y homogéneo que se puede leer como una única narración que muestra la voluntad de Beethoven de ir más allá de la música», sentenció Gardiner.

El maestro vuelve así al Palau de la Música, «uno de mis auditorios favoritos de todo el mundo» y lo hace de nuevo en un gran aniversario. En 1991 ya pisó el Palau para interpretar el «Requiem» de Mozart cuando se celebraba el 200 aniversario del genio austríaco. «Para entender mejor a Beethoven uno ha de entender cómo un artista apasionado y supersensible como él quiso mudarse a París para participar en la Revolución Francesa y luchar por la libertad, la igualdad y la fraternidad en lugar de permanecer en la conservadora y asfixiante Vienna. Por suerte nunca llegó a ir a París o también le habrían guillotinado», bromeó el músico.

Esta pasión por la libertad, para Gardiner, sobre todo se pueden ver en la tercera y quinta sinfonías. «Ahí refleja a la perfección sus convicciones. Había creído que Napoleón era un héroe, pero pronto le decepcionó y quiso reivindicar los principios de la revolución francesa con sus obras al creer que volvían a estar en peligro», aseguró Gardiner, quien afirmó que la gran tristeza es que Beethoven nunca pudo oír sus sinfonías interpretadas a causa de la sordera. Seguro que hubiese disfrutado con Gardiner.