“Los casos de coronavirus de ahora son más benignos y transmiten menos carga vírica”

Entrevista con el doctor Jordi Vila, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Clínic de Barcelona y presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica

El doctor Jordi Vila, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Clínic de Barcelona y presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, se muestra optimista con la evolución del coronavirus durante los meses de verano. Está prácticamente convencido de que la incidencia caerá hasta niveles “inapreciables” en agosto, pero, desde su laboratorio, aguarda con incertidumbre a lo que pueda pasar en otoño. Todavía es una incógnita, pero ya está desarrollando técnicas de diagnóstico microbiológico rápidas para detectar al Sars-Cov-2 en caso de rebrote.

¿En qué estado se encuentra el Hospital Clínic?

El hospital está en situación de calma tensa. A día de hoy ingresan más pacientes por patologías que no son Covid-19. Tenemos como mucho un caso positivo por día o cada dos días. La situación está muy controlada.

¿Y los casos positivos que se detectan ahora confirman que son pacientes más leves?

Antes tenías una casuística mucho más amplia. Tenías muchos más casos y es lógico que entraran casos más graves y menos graves. Ahora al ser casos más puntuales suelen tener una sintomatología bastante benigna. Hay un aspecto importante y es que estamos en la situación simétrica de cuando estábamos al principio de todo de la pandemia: se pueden controlar los contactos de cada contagiado y es muy importante para controlar la cadena epidemiológica. Es la parte positiva de la situación actual que, al estar en un nivel de prevalencia tan bajo, nos permite controlar los casos positivos.

¿Qué valoración hace del desconfinamiento que se está haciendo?

Creo que el desconfinamiento se está haciendo bien. Evidentemente hay situaciones que generan un cierto riesgo, que son aquellas en las que hay un grupo de gente relativamente elevada –15-20 personas- en un núcleo cerrado –salas- sin medidas de distanciamiento. El riesgo importante es generar pequeños brotes, que ya hemos visto, como en Lleida. Esto es lo que nos podemos encontrar a día de hoy, pequeños brotes.

Antes me ha dicho que estamos en una situación simétrica al inicio de la pandemia. Aunque todavía es pronto, ¿se puede saber si realmente ha desaparecido el riesgo de una segunda ola de contagios como se llegó a temer durante la desescalada?

Si, yo creo que sí. Es difícil pronosticar qué puede pasar, pero creo que hay algunos aspectos que nos dicen que seguramente no tendremos una segunda oleada como la primera que tuvimos. En eso, yo estoy convencido de que casi seguro que no. Primero porque sí que puede haber pequeños brotes, pero se están controlando. Y eso hace que la cadena epidemiológica se pueda cortar y no vaya a más. Segundo porque da la sensación de que la temperatura y la humedad pueden jugar a favor nuestro: lo que hay descrito en la literatura científica es que la temperatura y humedad elevada afectan a los virus respiratorios.

Algunos estudios apuntan a que la carga vírica de los nuevos infectados es menor, ¿es así?

Es difícil de determinar la carga vírica de un infectado. La carga vírica se mide con una muestra del frotis de la nariz, y es una muestra muy irregular de recoger: dos personas pueden coger una muestra de un infectado y se den resultados diferentes. Además, nosotros hemos visto durante el pico de la pandemia gente que tenía una carga vírica importante y con una sintomatología benigna y viceversa. Cuando se habla de una enfermedad infecciosa hay dos factores: está el factor vírico y el factor humano. Puede influir el virus, pero la respuesta del paciente es muy importante tenerla en cuenta.

En todo caso, ¿el hecho de que ahora se registren casos más leves se debe a que los pacientes tienen una menor carga vírica?

Hay diversos factores. El primer factor podría ser la temperatura y la humedad. El segundo factor es que ahora tenemos un numero bajo de casos y los casos que se dan tienen una sintomatología más leve, son benignos. Probablemente los casos benignos transmiten una cantidad de virus más baja y eso significa que la cantidad de virus que tú puedes adquirir estando cerca de esta persona también es baja. Es decir, podría ser una conjunción de varios factores: por un lado, cuando adquieres el virus la cantidad de virus que adquieres es baja porque el transmisor también está transmitiendo una cantidad de virus baja o que la temperatura y humedad puedan jugar un papel importante.

¿Y a qué se debe estos casos más benignos?

Puede haber dos factores. Uno es la cantidad de virus que entra en el organismo. Si una persona estornuda delante de ti, la cantidad de virus que puedes recibir es mucho más alta que cuando hablas. Si entra poca cantidad de virus, estos virus se replicarán, pero alcanzarán un nivel no muy alto. Es una cuestión matemática. El otro factor es la respuesta inmunitaria del individuo y aquí hay un trabajo relativamente reciente que indica que gente que haya pasado infecciones (resfriado común) otros coronavirus con relativa frecuencia y tenga anticuerpos frente a estos coronavirus -gripe, por ejemplo-, podría parar al Sars-Cov-2. Estos anticuerpos o linfocitos T podrían bloquear estas primeras fases de la infección y hacer que sea mucho más benigna.

En este sentido, ¿por qué ahora se están dando casos leves, también en perfiles de pacientes que antes eran considerados de riesgo?

Puede haber diversos motivos. Podría ser que el virus hubiera mutado, algo que todavía no sabemos. Ahora se están secuenciando los genomas del virus y podría ser que alguna mutación generada en el genoma del virus atenuara su virulencia. Podría ser: a medida que va pasando la pandemia, el virus se va transmitiendo de una persona a otra y durante la transmisión puede ir acumulando mutaciones. Si tenemos la suerte de que este virus adquiere una mutación que disminuye la transmisibilidad o virulencia, perfecto. Esto se ha dado con otros virus, por ejemplo, el Sars-Cov. Al final de la pandemia se empezó a encontrar mutaciones en el genoma que disminuían la virulencia del virus, pero estaba muy al final de la pandemia.

¿La mutación se debe a una evolución natural del virus para adaptarse mejor a las personas o al azar?

Depende del azar, no es una cuestión de adaptabilidad.

Algunos médicos italianos han hablado estos últimos días de que el virus había “desaparecido clínicamente”. ¿Esto es así?

Es una falacia, evidentemente, porque la realidad nos dice que no. También tenemos casos cada día. Creo que bajaremos a casos inapreciables. Estoy convencido que en agosto a lo mejor tenemos casos puntuales. La duda que todos tenemos es qué pasará en otoño. ¿Volverá a aparecer? ¿O sucederá como con el Sars, que no regresó?

En este sentido, ¿qué diferencia hay entre el virus de la gripe común y el Sars que desapareció?

No se sabe muy bien. Está un poco relacionado con el comportamiento del virus y el reservorio del virus. En el caso del virus de la gripe, el reservorio es el hombre, aunque ciertos animales como el cerdo también pueden serlo. El reservorio del Sars-Cov-2 no se conoce del todo muy bien, podrían ser los murciélagos o el pangolín, pero no se sabe todavía. Si es infrecuente, como un pangolín, puede que desaparezca, a no ser que se mantenga latente, con transmisibilidad baja entre personas y que, en octubre, asociado al cambio de temperatura, vuelva a rebrotar.