Opinión

Amenazas
José María Fuster-Fabra

Sin paliativos, sin matices, con toda contundencia, mi condena a todo tipo de amenazas sea contra quien sea, y para el amenazador que caiga todo y el máximo peso de la ley, salvo que exista una circunstancia eximente o como mínimo atenuante como es el caso del enfermo del Escorial.

Dicho esto y cuestión diferente es como se reacciona ante una amenaza. Como lo más que puedo aportar es mi experiencia personal, a ella me referiré.

Yo no he sido amenazado por correo, si es verdad que el miércoles 9 de febrero del año 2000 el diario Gara publicaba una noticia con una gran foto mía rodeándola, donde salía mi nombre y mi condición de abogado del General Rodríguez Galindo, en la noticia no aparecíamos ni él ni yo. También es verdad que por dos veces una en Barcelona y otra en Madrid aparecí en sendas listas de ETA, en la primera sólo el nombre, en la segunda con detalles más peliagudos. También en cierto que por dos veces en juicios contra etarras, personas del público tras mirarme fijamente durante minutos, al cruzar con ellos la mirada pusieron los dedos en forma de pistola. Yo siempre hice lo que creí que tenía que hacer, contárselo solo a quien se lo tenía que contar, tomar mis medidas por ejemplo cuando nació mi hija mayor, antes de que ella se subiese al coche con su madre, yo daba varias vueltas, si me habían puesto algo que me afectase solo a mí.

Pero algo se de paquetes bomba, en concreto porque fui el abogado del periodista Gorka Landaburu contra los etarras que le enviaron una carta bomba que le hirió gravemente, la causa estaba archivada y la conseguí reabrir cuando entré en el caso, gracias también a un grandísimo fiscal llamado Javier Zaragoza y a un valiente juez de la Audiencia Nacional llamado Fernando Grande-Marlaska, luego algo he trabajado para tratar de averiguar cuestiones sobre paquetes bomba no esclarecidos, eso sin contar que fui el abogado del comisario jefe de los TEDAX Señor Sánchez Manzano.

Narro todo esto para acabar afirmando que desde luego lo que han hecho algunos políticos con los envíos que han recibido, es desde el punto de vista policial y judicial todo lo contrario a lo que se debe de hacer, que precisamente porque existe el riesgo de un efecto de imitación, porque perjudica la investigación, agrava el clima social y afecta a la convivencia.

Que esto lo haga un demagogo ignorante en materia de seguridad colectiva no tiene pase, que lo haga la Directora General de la Guardia Civil es inaudito, y que lo haga un Ministro del Interior que si sabe de seguridad y paquetes bomba es para hacérselo mirar.