“En términos climáticos, estamos en una trayectoria irreversible. En 2030, el mundo no va a parecerse al de ahora”

Entrevista con Pablo Servigne, coautor del libro “Colapsología”

Pablo Servigne, autor de "Colapsología"
Pablo Servigne, autor de "Colapsología"La Razón

La lucha contra el cambio climático ha ido arraigando cada vez con más fuerza en las sociedades occidentales. Aun así, todavía hay mucha necesidad de concienciar sobre esta problemática global. En este sentido, el ingeniero agrónomo y doctor en Biología, Pablo Servigne, recoge de forma muy documentada (en base a estudios) en “Colapsología” (Arpa) -es coautor- la posibilidad de que el mundo colapse, tanto en términos climáticos como económicos y sociales. Servigne ofrece datos, desgrana distintos escenarios y trata de despertar conciencias para intentar dar un cambio de rumbo global.

¿Qué fecha le pone al colapso teniendo en cuenta las actuales circunstancias?

Es difícil poner una fecha en el futuro porque la ciencia no puede tener certezas, pero con todos los datos, la ciencia puede afinar la intuición. Desde hace 40 años, los científicos dicen que hay un 85% de opciones de que haya un calentamiento global por la actividad humana. ¿Y qué hacemos de esta incertidumbre? Trazamos escenarios: la colapsología es el estudio del desmantelamiento que ha tenido lugar y que puede tener lugar. Nos tenemos que imaginar que estos escenarios se pueden dar.

¿Qué panorama vislumbra en una década si todo sigue así?

Mi impresión es que, desde ahora hasta 2030, habrá muchos desastres y, claramente, el mundo no va parecerse al de ahora. Habrá puntos de inflexión antes de 2030.

¿Qué tipos de punto de inflexión?

Desastres climáticos, como sequías, inundaciones, ciclones. También un desmantelamiento de la biodiversidad. Todos estos desastres ecológicos provocan luego desastres humanos y políticos y, como consecuencias, se producen las guerras, las enfermedades y el hambre. Cuando ves las cifras sobre los refugiados climáticos, hay estudios que prevén que de aquí a 2050 habrá 250 millones de refugiados. Se avecina un mundo catastrófico.

La situación que dibuja es muy pesimista: asegura que ni haciendo un parón total de la producción se puede volver a las condiciones previas al inicio del calentamiento global. ¿Por qué?

Ahora, en términos climáticos, estamos en una trayectoria irreversible, no hay más vuelta atrás. Hace 23 millones de años que no hemos tenido la tasa actual de CO2 en la atmósfera. De hecho, la humanidad no ha conocido nunca esta situación y no podemos parar la trayectoria. Llegamos a una era de la incertidumbre. La idea de la colapsología es de imaginarse que no hay retorno a lo anterior, de que no es una crisis que podamos solucionar. Es un estado al que habrá que acostumbrarse y vamos hacia un siglo de tormenta.

En una etapa de la historia de la humanidad llena de avances técnicos sin parangón, ¿ve inviable también una salida a estas circunstancias?

Hay países que están colapsando; culturas y pueblos que ya están en situación catastrófica. Podemos minimizar los riesgos y los efectos de la crisis, pero va a ser difícil de evitar el colapso porque si queremos preservar la biosfera, debemos parar nuestra economía industrial que destruye el planeta y esto significa hacer colapsar nuestra economía industrial. Sería dispararse en el pie. Si queremos preservar nuestra economía industrial, con el crecimiento y el extractivismo, debemos destruir más el planeta y va a desmantelar aún más los ecosistemas. Podemos escoger entre el colapso o el colapso. Hay un camino medio que sería impedir que nuestra civilización destruya el planeta y los ecosistemas antes de pasar umbrales.

¿Qué países considera que ya han colapsado?

Por ejemplo, Siria: hubo cuatro años de sequía histórica entre 2006 y 2010 y un millón de refugiados (de campesinos). Había precondiciones para el colapso y la chispa y activador fue un régimen autoritario que provocó una guerra en 2011 y en unos años colapsó el país. En todos los colapsos hay precondiciones y chispas. Por ejemplo, aquí en Europa, las precondiciones fueron destrucción y desmantelamiento de los servicios públicos de la salud y la chispa fue la Covid. La Covid mata, pero lo que mató, sobre todo, fue la destrucción de los servicios de salud. En los países donde hay buenos servicios de salud, la chispa del virus no mató tanto. Un colapso es el encuentro entre precondiciones y chispa, que hay muchos, (puede ser climático, energético o del mercado de valores).

Una de las claves que subrayan es que estamos abocados a quedarnos sin energía por la escasez de petróleo y por la escasez de recursos para generar renovables. ¿Creen que será así?

Hay un problema para dentro de cinco o diez años en términos de suministro y el petróleo no puede ser reemplazado por las energías renovables, no hay suficiente potencia. Las energías renovables necesitan energía para ser construida y materiales y minerales y no tenemos. Tampoco hay voluntad y dinero.

Las derivadas del cambio climático y la escasez de recursos son múltiples. Entre ellas, aparecen los conflictos geopolíticos: ¿Creen que puede desatarse una nueva guerra mundial?

Claro, es uno de los escenarios. Ahora hay una guerra comercial entre China y Estados Unidos. Todo puede degenerar en guerra y enfermedad y hambre.

Habla de la complefijicación del mundo para hacer referencia a la interpendencia mundial. ¿La globalización es una oportunidad o es una amenaza? ¿Creen que es necesario un repliegue hacía, por ejemplo, un modelo más autárquico?

Para protegerse de catástrofes locales, como una sequía, hay que construir resiliencia global. Para protegerse de los desastres sistémicos o globales, tienes que atender lo local. No hay que abandonar lo global, pero hay que encontrar un equilibrio sano.

También explica que nuestra civilización industrial está al borde de la extinción. ¿Qué supone? ¿Qué vendrá después?

La extinción de la civilización industrial significa millones de muertos porque muchas personas dependen del sistema industrial. Por ejemplo, en España, casi todo el sistema alimentario, la agricultura, la refrigeración, la cocina, el transporte o la gestión de los deshechos depende del petróleo. Hay que anticipar el fin de nuestra civilización industrial para construir una alternativa. Esto es lo que se llama transición: construir el próximo modelo antes de que haya millones de muertos.

¿Cree que es posible con los medios técnicos que tenemos?

Claro, ya empezó con miles y miles de iniciativas, de invenciones, de empresas, asociaciones que obran para inventar un mundo menos industrial, más local.

Hace referencia también a que los efectos del cambio climático pueden provocar la extinción de la vida marina y terrestre en un periodo no muy lejano. ¿Por qué?

Leo artículos científicos que lo ven posible, pero es una posibilidad. Nuestro objetivo sería que no fuera una posibilidad. Podemos organizarnos para que esto no ocurra.