Badalona: el PSC quiere gobernar con ERC pero sin la CUP

Albiol tiene intención de regresar a dar la batalla por la alcaldía en 2023

El lider del PSC en el Ayuntamiento de Badalona, Rubén Guijarro (centro), tras registrarse la petición para la moción de censura al alcalde del municipio
El lider del PSC en el Ayuntamiento de Badalona, Rubén Guijarro (centro), tras registrarse la petición para la moción de censura al alcalde del municipioKike RincónEuropa Press

«No es un tema personal. He dado un paso adelante por dignidad y ejemplaridad. Le he dado a Xavier García Albiol diez días para dimitir. No hacer nada sería tanto como ser cómplices», comenta el alcalde «in pectore» de Badalona en conversación con LA RAZÓN. Rubén Guijarro se prepara para levantar la vara de mando en el pleno de la tercera ciudad de Cataluña (220.000 habitantes) con el apoyo de todos los grupos de la oposición. Será el cuarto alcalde en los últimos cinco años y el segundo que conquista el poder gracias a una moción de censura, un claro ejemplo de inestabilidad.

El candidato socialista no aceptó hace un año las exigencias del resto de partidos de la oposición y dejó que García Albiol fuera elegido alcalde. Si hubiera aceptado, su gobierno hubiera sido fallido. Ha esperado su momento tras la aparición de Albiol en los papeles de Pandora. Ahora, Guijarro tiene la intención de configurar un gobierno «capaz de garantizar la estabilidad». Las negociaciones se están centrando en ERC, Junts per Catalunya y los Comunes, dejando fuera a los independentistas radicales de la CUP que han fijado su posición: no entrarán en el equipo municipal pero garantizan su estabilidad. Quizás la ausencia de un claro liderazgo en la formación de la extrema izquierda y las tensiones internas hayan sido las causantes de pasar página a las exigencias que plantearon hace un año, como por ejemplo compartir la alcaldía. «Lo importante es la estabilidad, un gobierno amplio capaz de dar respuestas rápidas y concretas a los problemas más cruciales».

Guijarro dio margen para dimitir a Albiol, que tenía una cuenta opaca en un paraíso fiscal que, según el líder popular, no le aportó beneficio alguno ni tampoco era ilegal, pero que estuvo activada diez años. Puso pausa a las prisas del resto de partidos de la oposición y esperó a tomar su propia decisión con datos en la mano. Según ha podido saber LA RAZÓN, una encuesta realizada esta pasada semana sobre la implicación de Albiol en Pandora tenía dos grandes conclusiones. La mayoría decía que Albiol debía dimitir y que la oposición debía plantear una moción de censura.

Las previsiones son que Guijarro sea alcalde el próximo día 8 en un pleno que comenzará a las 12 del mediodía, pero Albiol está herido aunque nadie puede darlo por muerto políticamente. En los primeros momentos de la crisis, el propio alcalde hizo pública una encuesta que le daba la mayoría absoluta con 14 regidores. El estudio demoscópico de GAD3 se realizó en mayo, antes de la aparición de los papeles de Pandora. Albiol repite hasta la saciedad que se volverá a presentar en las municipales del 2023.

Los socialistas han querido fijar su posición en las motivaciones de la moción de censura: más seguridad, respeto al trabajo de los agentes municipales, ejemplaridad y neutralidad institucional, que han sido aceptados por el resto de fuerzas que siempre se habían caracterizado por sus críticas a la policía o por la utilización del Ayuntamiento en el procés independentista. Guijarro ha puesto pie en pared y lo ha dejado claro en la moción que desalojará a Albiol. La cuestión de la seguridad, por muy controvertida que sea, ha sido uno de los activos que han conducido a Albiol a la alcaldía.

El futuro alcalde defiende que «hay que ser prudente porque lo primero es Badalona». Recuerda que el consistorio está sin presupuestos desde el 2019, que la limpieza de la ciudad es un desastre con un contrato prorrogado para evitar el colapso del saneamiento, el plan post covid no ha sido activado, aunque contó con el apoyo del PSC así como en planes inversores, y el deterioro de la ciudad, a su juicio, va en aumento.

Guijarro es consciente de que tiene 19 meses para dar la vuelta a las encuestas. Seguirá teniendo a Xavier García Albiol enfrente, que es el más votado desde 2011, es hábil para colocar sus mensajes y tiene una personalidad arrolladora. No lo tiene fácil, pero su talante hace prever una interesante batalla política.