Entrevista

“El declive económico de Cataluña durará más de una década”

Entrevista con el economista Ferran Brunet, autor del libro “Economía del separatismo catalán” (Deusto)

Ferran Brunet
Ferran BrunetLa Razón

Las consecuencias económicas del «procés» se han convertido en uno de los ejes del debate político durante los últimos años en Cataluña. El economista Ferran Brunet (Barcelona, 1953), profesor de Economía Aplicada en la Universitat Autònoma de Barcelona y Cofundador de Societat Civil Catalana, aporta luz con datos en el libro «Economía del separatismo catalán» (Deusto) que ha publicado recientemente: tanto es así que hace una estimación del PIB que ha perdido la autonomía por el «procés», que calcula en un 4,6%. La obra es un exhaustivo repaso por los efectos económicos del proyecto independentista y avisa que la independencia de Cataluña podría suponer una pérdida de PIB de entre el 9% y el 24% y la renta media anual de cada catalán se reduciría en 4.868 euros.

-Reivindica que la llegada de los Borbones a España supuso un beneficio económico para Cataluña.

-Diversos historiadores han puesto de relieve que la homogeneización del derecho que se produce en España después de la Guerra de Sucesión de 1714 favorece la formación de un mercado español que permite el acceso de las producciones catalanas en el resto de España y protege las producciones españolas del extranjero. Es una tesis de diversos historiadores, siguiendo la línea de Vicens Vives. La mejor época de Cataluña ha sido después de los Decretos de Nueva Planta, que permitió la participación de Cataluña en los negocios de la apertura americana con importantes plazas en que los catalanes eran los españoles más importantes, como Cuba. Cataluña crece más que el resto de España en el siglo XIX y después de la Guerra Civil.

-Pero el independentismo ha conseguido situar la llegada de los Borbones como un severo perjuicio para Cataluña. Han logrado ganar la batalla del relato.

–Una de las cuestiones que trato en el libro es todo el proceso de ingeniería social impulsado por la Generalitat. Se ha basado en el gradualismo, se ha ido haciendo de forma imperceptible para los catalanes.

–Usted pone cifras al impacto económico del «procés», como la pérdida de PIB. ¿Cuánto pueden durar los efectos?

-Hay dos grandes preguntas sobre el «procés»: cómo la élite de Barcelona no nos hemos dado cuenta de lo que pasaba ni de las consecuencias de lo que pasaría, que es la decadencia de Cataluña y será duradera con un declive económico que se prolongará durante más de una década; y, cómo el Gobierno, que conocía lo que pasaba aquí por sus medios, ha permitido que esto pasara.

-¿Qué consecuencias ha tenido la marcha de empresas?

-El hecho de que Aragón, Valencia y Madrid reciban empresas catalanas y producción catalana e impuestos que se pagaban en Cataluña no es bueno para Cataluña ni para España ni Madrid porque sobrecalienta la economía madrileña. Desde el punto de vista español, el hecho que haya un único centro económico es negativo. Los países modernos que funcionan son los que tienen un gran nivel de descentralización política y económica.

-¿El independentismo relativiza las consecuencias de la marcha de empresas porque no se van los trabajadores. ¿Qué opina?

-Tiene una importancia absoluta porque son puestos de trabajo que no desaparecen el primer año, pero sí a partir del segundo, tercero o cuarto. Las inversiones futuras ya no se hacen en Cataluña sino en Madrid o donde se hayan ido las empresas. Se van desplazando las inversiones de forma muy gradual. De aquí el declive duradero de más de una década de la economía catalana.

-En este sentido, uno de los datos claves es la pérdida de inversión en Cataluña, aunque siempre es más difícil de cuantificar.

-Se han perdido oportunidades. La competitividad de Cataluña ha caído: en 2010, la autonomía se encontraba en la posición 103 a nivel europeo, mientras que en 2019 había caído a la posición 161. Lo vemos también con las inversiones extranjeras: Barcelona es un buen lugar para recibir inversiones extranjeras por ser una zona con industria y cercana a Francia y ha liderado las inversiones extranjeras en España durante el siglo XIX y el XX. Ahora estamos en un 14,4% de la inversiones totales en España mientras Madrid está por encima del 60%.

-Más allá del «procés» y sus efectos económicos, ¿hasta qué punto la progresiva ampliación de la administración de la Generalitat ha tenido consecuencias sobre la economía catalana?

-He desarrollado la Curva de Brunet, siguiendo la Curva de Laffer. Lo aplico al caso de las autonomías, teniendo en cuenta que España es un país muy descentralizado: ahora bien, esta descentralización ha superado probablemente su nivel óptimo en Cataluña y, lo que se hace, va contra la autonomía. Por ejemplo, con los impuestos: el autogobierno permite impuestos propios y Cataluña ha establecido 15, haciendo que el coste de la administración de tantos impuestos sea más caro incluso que la recaudación. Además, las empresas que dudan entre colocarse en Aragón o Cataluña, lo tienen muy claro desde el punto de vista fiscal. El Diario Oficial de la Generalitat publica 101.000 páginas al año y eso es un problema. Hay 4.000 cargos que cobran más que el presidente de España.

-Uno de los mensajes que más reitera el independentismo es que Cataluña sufre déficit fiscal, que sitúan en 16.000 millones de euros. ¿No cree que ese dato se ha rebatido poco desde el constitucionalismo?

-Hay diferentes maneras de calcular la balanza fiscal, pero en un escenario de secesión, Cataluña tendría un balance negativo porque no vendería nada a España. Por tanto, la ganancia fiscal habría desparecido. De las seis maneras de calcular las balanzas fiscales, la más fiable situaría el déficit en 9.000 millones de euros, pero, bajo ese mismo método, el déficit en Madrid sería el doble (18.000 millones de euros) y tiene un millón menos de habitantes..