El meteorito que se usó como yunque

Los seres humanos llevamos milenios usando meteoritos metálicos para fabricar armas y herramientas.

Un fragmento del meteorito metálico conocido como Cañón Diablo, el objeto que excavó el cráter Berringer (Arizona)Marcin Wichary

En uno de mis primeros artículos en este medio hablé sobre la daga de hierro del farón Tutankamón, un arma que tiene la particularidad de que se forjó en una época en la que los seres humanos aún no habíamos aprendido a extraer el hierro de los minerales que lo contienen. Aunque hay quién estaría encantado de atribuir el mérito de esta aparente discrepancia histórica a alguna civilización extraterrestre, la realidad es que la explicación es bastante más simple: el análisis químico de la daga indica que se fabricó a partir del material de un meteorito metálico.

Se han encontrado restos arqueológicos fabricados con hierro meteórico en muchas partes del mundo, como dagas o hachas, pero el caso que nos ocupa hoy es un meteorito metálico convertido en yunque que se encontró en Namibia. Al fin y al cabo, ¿cómo es posible distinguir un mazacote de metal abollado terrestre de otro que proviene del espacio?

Hierro espacial

Los meteoritos que caen sobre la Tierra con más frecuencia no son fragmentos de metal puro, sino que están compuestos por una mezcla de cantidades variables de roca y metal. Este tipo de meteoritos se llaman condritas y se trata de fragmentos de cuerpos celestes pequeños que nunca llegaron a formar parte de un objeto lo bastante masivo como para que su gravedad pudiera separar la fracción metálica de la rocosa. Pero, pese al gran valor científico que tienen estos objetos, la mezcla de roca y metal de las condritas no tendría más utilidad para una civilización antigua que cualquiera de los millones de piedras terrestres comunes que les rodeaban.

Los meteoritos compuestos íntegramente por metal representan sólo alrededor de un 5% de los que caen sobre nuestro planeta. Estos mazacotes de metal duro y resistente están hechos principalmente de hierro y níquel y sí que eran codiciados por nuestros antepasados (en particular en la Edad de Piedra y la de Bronce) porque podían deformarlos a base de golpes hasta producir utensilios con propiedades mucho mejores que las que les ofrecían la piedra o el cobre. Por tanto, no es de extrañar que se hayan encontrado todo utensilios antiguos de hierro meteórico, desde objetos decorativos, pasando por dagas, hachas o puntas de lanza.

Fragmento del meteorito metálico Campo del Cielo, caído en Argentina hace entre 4000 y 5000 años.Howardites Meteorites

Uno de estos meteoritos metálicos multiusos cayó en tiempos prehistóricos cerca del actual pueblo de Gibeon, en Namibia. Entre los cientos de fragmentos metálicos que se han recuperado en la zona destaca una masa de 51 kilos con un inusual aspecto «aplastado», como si hubiera sido golpeada de manera repetida. Pero, ¿se trataba de un fragmento más del meteorito de Gibeon o no era más que un simple pedazo de acero fabricado por la mano humana?

Patrones de Widmanstätten

Los meteoritos metálicos provienen del interior de cuerpos celestes que eran lo bastante masivos como para que su propia gravedad arrastrara el hierro y otros metales densos hacia su centro mientras el material aún estaba fundido. El resultado de este proceso es un cuerpo celeste diferenciado, o, lo que es lo mismo, cuyo interior está dividido en un núcleo metálico denso rodeado de una capa de roca más ligera.

Ahora bien, el sistema solar primitivo era un lugar caótico en el que los cuerpos celestes chocaban de manera constante y muchos de esos impactos fueron lo bastante devastadores como para destruir algunos objetos diferenciados por completo, haciendo trizas sus núcleos de metal. De hecho, los meteoritos metálicos que siguen cayendo hoy en día sobre nuestro planeta son los fragmentos del núcleo de esos objetos de tamaño planetario que ya no existen.

Reconocer estos meteoritos metálicos sobre el terreno es complicado, porque, más allá de una serie de características superficiales que les proporciona su paso a través de la atmósfera, es fácil confundirlos con un mazacote de metal fundido cualquiera sólo a través de su aspecto. Aun así, los meteoritos metálicos tienen una característica oculta que el metal producido por la mano humana no puede imitar: las líneas de Widmanstätten.

Sección de un meteorito metálico tratado químicamente en el que se aprecia el patrón de Widmanstätten.Waifer X/Flickr

Las líneas de Widmanstätten son un patrón que se puede apreciar en algunos tipos de meteoritos metálicos cuando se cortan por la mitad, se pulen y se trata químicamente la superficie con ácido nítrico o cloruro de hierro, un proceso que revela un intrincado entramado de «líneas» rectas que recorren el interior del meteorito.

Estas estructuras no son más que cristales de varios centímetros de longitud compuestos por dos aleaciones metálicas con distintas proporciones de hierro y níquel llamadas kamacita y taenita. En este caso, la clave está en que los átomos de hierro y níquel sólo pueden producir cristales de este tamaño cuando la masa de metal fundido a partir de la cual se cristalizan se enfría y se solidifica muy lentamente, a lo largo de millones de años. Por tanto, cuando cortó el mazacote de metal deformado, se trató con ácido y se observó que en su interior aparecía el patrón de Widmanstätten, no quedó lugar a duda de que se trataba de un fragmento más del meteorito de Gibeon.

Delatando al yunque

El fragmento de meteorito en cuestión guardaba una sorpresa adicional: las líneas normalmente rectas de su patrón cristalino estaban dobladas y deformadas en la parte exterior del meteorito. Es cierto que la presencia de líneas deformadas en un sólo punto del meteorito podría indicar que chocó con otro cuerpo en el espacio, pero el hecho de que estas marcas estuvieran presentes en gran parte de su contorno sólo podía significar que había recibido muchísimos golpes.

Sección del meteorito apodado "yunque de Gibeon". En el contorno superior de la pieza se observan las líneas del patrón de Widmanstätten que han sido deformadas por golpes.Rob Loeffler

Teniendo en cuenta que la región está habitada por los Nama, un grupo étnico que lleva siglos utilizando el meteorito de Gibeon para fabricar herramientas y utensilios, todo apunta a que la curiosa forma de este trozo de metal de 51 kg es un resultado de su uso como yunque en algún momento del pasado. La verdad es que la imagen de un herrero usando un fragmento del núcleo de un planeta extinto para moldear el hierro casi suena a ciencia-ficción... Pero a veces el universo nos depara estas sorpresas.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • En los grandes portales de ventas de internet hay gente que se dedica a vender fragmentos de metal fundido corriente como si fueran meteoritos metálicos. Se aconseja familiarizarse con el aspecto de los meteoritos auténticos antes de realizar cualquier compra.

REFERENCIAS (MLA):