¿Se están volviendo más claras las plumas de las aves?

Un estudio muestra que las aves migratorias tienen las plumas más claras que las aves que no migran. Si es una estrategia para defenderse del calor, el cambio climático podría aclarar las plumas de las aves. Pero la relación entre el color de los animales y el calor que absorben no está asentada.

Grullas volando en forma de V
Grullas emigrando desde Europa hacia Irán FOTO: Hamid Hajihusseini Creative Commons

En 2017, más de 3.000 tejados se pintaron de blanco en la ciudad de Ahmedabad, en el oeste de India. Se hizo en el marco de un proyecto piloto para sobrellevar las temperaturas veraniegas, que allí llegan a los 50º. Puesto que los colores claros reflejan la luz y el calor mientras que los oscuros los absorben, con esta medida se pretendía que las casas acumularan menos calor.

Pues bien, las aves siguen la misma lógica. Un nuevo estudio muestra que las aves migratorias tienen plumajes más claros que las aves que no migran. El equipo que ha liderado el estudio piensa que, de esta forma, las aves que pasan mucho tiempo volando sin encontrar sombra se protegen contra el calor.

Tejados claros, vestidos oscuros

En los tejados, el color importa mucho: un tejado oscuro llega a estar 30º más caliente que uno claro cuando está expuesto al sol. Esta diferencia se traduce en una diferencia de entre 2 y 5º en el interior del edificio.

Aunque parezca pequeña, esta ganancia se traduce en un gran ahorro de aire acondicionado. Las personas que viven en casas con tejados pintados de blanco cambian su comportamiento y reducen su gasto en agua y energía, según demuestran algunos estudios. Es una solución muy barata y eficaz para lugares que son cálidos durante todo el año.

Sin embargo, este fenómeno no es universal: en ocasiones, los colores claros no ayudan a protegerse del calor. Lo muestra un estudio que se preguntó por qué los beduinos visten de negro.

Viviendo en el desierto, donde las temperaturas son muy elevadas, sería de esperar que hubieran aprendido a elegir la ropa que mejor les protegiera del calor. Y, sin embargo, visten túnicas negras. El trabajo concluyó que, efectivamente, las túnicas negras absorben más calor que las blancas, pero que esto no se traduce en un aumento de la temperatura corporal. El calor adicional que absorbe la túnica negra se pierde antes de que llegue a la piel.

Plumajes claros

En los animales, ¿podría ocurrir lo mismo? Es cierto que los osos polares, por ejemplo, son blancos a pesar de vivir en un clima frío. Sin embargo, el pelaje blanco les ayuda a camuflarse.

Además, en realidad, sus pelos son huecos y transparentes. Atrapan la luz y la hacen rebotar en el interior del pelo, dispersándola en varias direcciones. Así consiguen que parte de la luz llegue hasta la piel del oso, que es negra y absorbe todo el calor posible, y la otra parte se refleja como en un espejo (por eso parecen blancos).

Lo cierto es que la relación entre el color de los animales y cuánto calor absorben no es sencilla. Sin embargo, el nuevo estudio aporta nuevas evidencias que sugieren que, al menos en las aves, el color del plumaje juega un papel relevante en su gestión de la temperatura.

El estudio concluye que en casi todas las especies de aves, las especies migratorias suelen ser más claras que las demás. En una escala de 0 a 100, se ha cuantificado cómo de claras son las plumas de todas las especies de aves. Después, se han comparado estos datos con los patrones de migración, teniendo en cuenta otros factores que ya se sabe que afectan al color de las plumas.

Cuanto mayor es la distancia que recorren las aves al migrar, más claras son sus plumas. Las plumas más oscuras pertenecen a las especies que no migran, mientras que las que recorren distancias cortas tienen plumajes de tonos intermedios. Lo más sorprendente del estudio es que sus conclusiones se aplican a todo tipo de aves, sean grandes o pequeñas, marinas o terrestres.

El papel del cambio climático

En trabajos anteriores, el mismo equipo observó que las aves con plumajes más claros viven en climas más calurosos y con menos sombra. Además, otros estudios muestran que algunas aves vuelan a altitudes mucho mayores durante el día que durante la noche.

Volar alto probablemente requiera más energía, por eso tiene que haber una explicación para esta elección. Una posibilidad es que, a mayor altura, más frío hace, y eso compensa el calor que absorbe el plumaje cuando hace sol.

En la misma línea, los plumajes más claros ayudarían a absorber menos calor. Esto sería especialmente importante para las aves que viven en climas más calurosos y las que recorren largas distancias al vuelo bajo el sol y sin posibilidad de descansar a la sombra.

Todos estos estudios resaltan el papel tan importante que juegan la temperatura y el clima en la evolución del color de los animales. Nos ayudan a entender el impacto del calentamiento global y la respuesta evolutiva que causa. Algunos estudios predicen que, conforme se caliente la Tierra, los animales se oscurecerán, pero otros hacen la predicción contraria.

Aún faltan datos para asentar la cuestión. El próximo paso, según el equipo investigador de este estudio, es averiguar mediante experimentos directos la manera en que las aves migratorias regulan su temperatura. Poco a poco, se podrán esclarecer las conexiones entre las migraciones, el clima y otros factores que afectan a la evolución del color de las plumas de las aves.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • La temperatura de su hábitat no es el único factor determinante para el color de los animales. Estudios recientes muestran que la humedad juega un papel fundamental, y los animales que viven en climas húmedos suelen ser más oscuros. Así se camuflan mejor entre las sombras de las plantas que crecen en estos climas. Pero, además, no todas las partes de los animales absorben calor por igual. Por ejemplo, en las mariposas solo una pequeña parte en la cara inferior de las alas absorbe calor. Por eso los colores de la parte superior no se ven afectados por el clima.

REFERENCIAS (MLA):