Las crías de aves reconocen sonidos desde dentro del huevo

Un nuevo estudio desvela que ciertas especies de aves aprenden a reconocer el canto de sus compañeras antes de romper el cascarón, incluidas algunas que no aprenden a vocalizar por imitación.

Maluro elegante
Maluro eleganteDominio público

Si le cantas a tu bebé durante el embarazo, su corazón latirá más despacio y se calmará. Cuando nazca, incluso podría reconocer las canciones que le cantabas cuando aún estaba en el vientre. Pero los humanos no somos la única especie que responde a los estímulos antes de nacer: una nueva investigación ha desvelado que algunas especies de aves también escuchan sus primeros cantos desde dentro del huevo.

El estudio ha sido liderado por las investigadoras Diane Colombelli-Négrel y Sonia Kleindorfer, de la Universidad de Flinders, en Australia, esta última también afiliada a la Universidad de Viena. El equipo ha medido la frecuencia cardíaca de cinco especies de aves en estado embrionario, es decir, antes de romper el cascarón, de una manera no invasiva. El objetivo era medir su respuesta al canto de aves de su misma especie, y también al de otras especies.

La frecuencia cardíaca es un buen indicador de la respuesta de un embrión a los estímulos. Tanto en humanos como en aves, se ha demostrado que, cuando el corazón late más despacio, el embrión está más atento. Es decir, es una respuesta fisiológica a lo que ocurre a su alrededor.

Escuchar sin imitar

El equipo esperaba encontrar una diferencia entre dos tipos de especies: según su predicción, las especies que acaban aprendiendo a vocalizar por imitación responderían a los estímulos, pero no así las que no imitan a otras aves. Efectivamente, las primeras fueron las únicas que respondieron a los cantos de otras especies. Las demás no mostraron una reacción significativa a este tipo de estímulo.

Sin embargo, sorprendentemente, todas las especies estudiadas respondieron al canto procedente de aves de la misma especie. Es más, todas aprendieron a reconocer estos cantos, habituándose a ellos con el tiempo. En ambos casos, se observó un descenso en la frecuencia cardíaca al exponer a los embriones a estos sonidos una o varias veces.

Es cierto que las especies que aprenden a vocalizar mostraron una respuesta mayor que las demás al oír el canto de su propia especie. Además, como era de esperar, el canto de la propia especie siempre causó una reacción más pronunciada que el canto de otras especies, también para las especies de aprendizaje vocal.

Una frontera difusa

Este estudio ha revelado que la capacidad de percepción y reconocimiento de sonidos se da desde dentro del huevo, meses o incluso años antes de que las aves empiecen a producir sus propios sonidos. Hasta ahora, se creía que este tipo de aprendizaje ocurría más adelante, desde luego después de romper el cascarón.

Pero el verdadero hallazgo es que este aprendizaje ocurre también en las especies menos propensas al canto por imitación. Quienes estudian los cantos de las aves suelen dividir a estos animales en dos categorías: aquellas aves que aprenden a imitar la vocalización de otra, que se convierte en tutora, se denominan “de aprendizaje vocal”. Las demás aves, aunque también puedan vocalizar, no aprenden por imitación.

El hecho de que ambos tipos de aves sean capaces de habituarse a los sonidos que escuchan pone en duda que esta distinción sea tan drástica. Está claro que la escucha es clave para poder imitar, y por eso no es extraño que las aves de producción vocal tengan respuestas más significativas al canto de sus congéneres. Pero este estudio desvela un dato importante: a pesar de lo anterior, las especies que no aprenden por imitación también son capaces de escuchar y reconocer sonidos.

Un aprendizaje especial

Por eso, el equipo investigador sospecha que la capacidad de percibir sonidos desde dentro del huevo quizá se extienda a muchas más especies de las que se pensaba hasta ahora. Al estudiar estos patrones, quieren entender mejor el proceso de aprendizaje vocal en las aves. Sobre todo, quieren saber cómo influye lo que ocurre antes de romper el cascarón en los procesos neuronales que rigen el aprendizaje posterior.

¿Podría haber una explicación distinta para los mismos resultados? Para averiguarlo, es clave fijarse en las diferencias entre especies. Este estudio ha contado con el maluro espléndido (Malurus splendens), el maluro elegante (Malurus elegans), el pinzón de Darwin fuliginoso (Geospiza fuliginosa), el pingüino azul (Eudyptula minor) y la codorniz japonesa (Coturnix japonica domestica). Las tres primeras se suelen considerar especies de aprendizaje vocal, mientras que las dos últimas no.

Dentro del huevo, la codorniz japonesa se desarrolla mucho más que las otras cuatro especies, lo cual nos podría llevar a pensar que aprende más que las demás dentro del cascarón. Pero no es así: la característica más relevante para explicar los resultados del estudio resulta ser si la especie es o no de aprendizaje vocal. De ahí la conclusión del equipo investigador, que ahora quiere estudiar si estas dos categorías de especies tienen procesos neuronales diferentes que guíen su aprendizaje.

Y es que el aprendizaje vocal por imitación es algo muy poco frecuente entre animales: solo se da en siete órdenes de aves y mamíferos. De hecho, los humanos somos los únicos primates con esta capacidad. Es un aprendizaje muy complejo, y para entenderlo es importante saber la capacidad de aprendizaje vocal que tiene cada especie.

Entre aves y humanos hay muchísimas diferencias, por eso está claro que no podemos aplicar las conclusiones de este estudio a nuestra especie. Pero el aprendizaje vocal es algo tan poco común que todas las pistas para entender este proceso son especialmente valiosas. Ampliar el estudio a otros animales es justo lo que desea la Profesora Sonia Kleindorfer: “espero que esta investigación inspire más estudios que traten la asombrosa capacidad que tienen los animales de aprender sonidos”.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • El aprendizaje vocal no es lo mismo que el aprendizaje auditivo. El aprendizaje vocal es la capacidad de adquirir nuevos sonidos y modificar los que ya se conocen por imitación, y pocas especies son capaces de hacerlo. Es un requisito fundamental para desarrollar el habla. En cambio, el aprendizaje auditivo es la capacidad de formar recuerdos de los sonidos que se escuchan. Es mucho más común y ocurre en todos los vertebrados que se han estudiado, y es la habilidad clave para que puedas entrenar a tu perro a que se siente cuando se lo pidas.

REFERENCIAS (MLA):