Sociedad

Una nave de la NASA choca por primera vez contra un asteroide para desviar su trayectoria

Se trata del primer ensayo de la humanidad para defender a la Tierra de la colisión de futuros objetos espaciales

La nave DART de la NASA se estrelló a toda velocidad -6,4 kilómetros por segundo- la madrugada de este martes a la 01.14 hora peninsular contra el asteroide Dimorphos, ubicado a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra, con el fin de desviar su trayectoria en el espacio.

Se trata del primer ensayo de la humanidad para defender a la Tierra de la colisión de futuros objetos espaciales. Aunque el impacto pudo verse en la retransmisión en directo de la NASA, los científicos tendrán que esperar días o incluso semanas para ver si la nave no tripulada ha logrado alterar ligeramente la órbita del asteroide.

Es la primera vez en la historia que se intenta cambiar la trayectoria de un cuerpo celeste, en un intento de proteger a la Tierra de meteoritos similares al que hace 66 millones de años provocó la extinción de los dinosaurios. La nave que efectuó el viaje mide casi lo mismo que un frigorífico o una máquina expendedora de comida y su construcción ha costado más de 330 millones de dólares.

Por su parte, el asteroide contra el que se estrelló se llama Dimorphos (“dos formas” en griego). Es un cuerpo espacial de 160 kilómetros de diámetro parecido a una luna y que gira en torno a otro asteroide más grande llamado Didymos, de 780 metros de diámetro y cuyo nombre significa “gemelo” en griego. Mientras que la luna apenas tiene 170 metros de diámetro, Didymos alcanza casi la altura del edificio más grande jamás construido, el rascacielos Burj Khalifa, en Dubái.

AP

Juntos forman parte de lo que se conoce como un sistema de asteroide doble y fueron seleccionados por la NASA porque no suponen ninguna amenaza para la Tierra. Los científicos de la NASA creen que el impacto de DART sobre Dimorphos puede haber provocado un cráter y lanzado pequeños fragmentos rocosos al espacio.

Antes del impacto, el administrador de la NASA, Bill Nelson, explicó en Twitter el objetivo de la prueba y la comparó con la película de ciencia ficción Armageddon, donde el personaje encarnado por Bruce Willis forma parte de una misión para destruir un asteroide que se acerca peligrosamente a la Tierra.

La gran diferencia entre Armageddon y la misión de la NASA es que, en este caso, el objetivo era desviar no destruir al meteorito, ya que un fuerte impacto podría acabar en desastre con cientos de rocas cayendo sobre la Tierra. Actualmente, lA NASA no tiene en su radar algún objeto que pueda representar una amenaza directa contra la Tierra durante los próximos 100 años, pero ha decidido poner a prueba su tecnología para estar preparada.

Un ligero empujón

Son muchas y muy variadas las soluciones que podemos encontrar en la ciencia ficción. La respuesta, aunque no lo parezca, podría pasar por construir un escudo planetario. Sin embargo, no nos referimos a una verdadera cúpula que nos cubra de las amenazas externas, sino a algo más parecido a un escudo antimisiles. Nadie planea cubrir un país entero para defenderse de los misiles ofensores, sino construir un sistema de misiles propios capaz de rastrear las amenazas y neutralizarla en pleno vuelo: misiles contra misiles. Con esto en mente y cambiando los misiles por asteroides y cohetes, es posible que nos vayamos haciendo una idea, pero existe otra confusión bastante frecuente que debemos resolver.

El propósito de estos cohetes no es que el asteroide explote, ni mucho menos. Eso solo provocaría que se rompiera en fragmentos menores que, tal vez, terminarían lloviendo sobre nosotros. Muchos se desintegrarían al entrar en la atmósfera, pero los supervivientes seguirían siendo un reto. En este caso, lo que el cohete pretende es desviar ligerísimamente la órbita del asteroide. No pretendemos darle un gran empujón, solo necesitamos cambiar su velocidad un poco para que, poco a poco, su órbita termine desviándose de aquella que iba a seguir antes de la colisión. Si el asteroide en cuestión fuera a chocar con nosotros, el empujón de un cohete podría ser, en teoría, suficiente como para que se alejara de la tierra cientos de miles de kilómetros. Sobre todo, si impactan cuando todavía están lejos de nuestro planeta. Esto es, a grandes rasgos, lo que pretende poner a prueba DART.

Aunque la idea no es impactar directamente en el asteroide grande, sino en Dimorphos, el pequeño, el que da vueltas alrededor de Didymos y que, por su tamaño, es mucho más fácil de mover. La colisión ocurrirá a 22.530 kilómetros por hora y eso logrará variar la velocidad de Dimorphos un poquito, lo justo como para que su rotación en torno a Didymos pase de durar 11,9 horas a 11,8. Al bajar su velocidad, su órbita caerá, haciéndose un poco más próxima a Didymos y, por lo tanto, afectando a su movimiento, como si fuera una reacción en cadena. Esto desestabilizará a Dimorphos, haciendo que su órbita cambie y convirtiendo la misión en un éxito.

Para alimentarse, la nave contará con el dispositivo ROSA, un par de paneles solares desplegables que ya han sido puestos a prueba en otras ocasiones. De hecho, una versión mayor de ROSA (iROSA) se encarga de alimentar energéticamente a la ISS. Otro de los dispositivos clave será DRACO, una cámara que estará encargada de diferenciar a los dos asteroides y dirigirse hacia el menor: Dimorphos para interceptarlo en el lugar adecuado. El peso total de la nave es de 610 kilos y, una vez en el espacio, será propulsado por un novedoso motor iónico NEXT-C y unos propulsores que se alimentarán con hidralazina (combustible de cohetes). De este modo, DART no solo pretende demostrar ser capaz de desviar a Dimorphos, sino que pondrá a prueba el funcionamiento de NEXT-C.

Mejor prevenir

Si algo hemos aprendido con esta pandemia es que existen amenazas emergentes para las que no estamos preparados. Si hubiéramos conocido con mayor detalle el funcionamiento de los coronavirus, posiblemente habríamos podido acelerar las primeras fases de producción de la vacuna e, incluso, haber desarrollado ya algún fármaco capaz de combatir la infección. Algo parecido sucede en este caso. El riesgo es real, aunque por ahora no parezca que vaya a llegar en al menos un siglo. La astrofísica no es una ciencia ajena a nuestro día a día y este es, posiblemente, el mejor ejemplo.

Un mejor conocimiento de la naturaleza de los objetos menores del sistema solar puede prepararnos predecir mejor sus movimientos y, por supuesto, un sistema de protección planetaria como el que empieza a sugerir la misión DART podría llegar a ser determinante para la supervivencia de nuestra civilización a largo plazo.

La clave está en que no podemos permitirnos dejar el estudio para mañana porque el examen llegará por sorpresa. Hemos de adelantar todo lo que podamos ahora que el peligro ni siquiera se divisa en el horizonte para que, cuando llegue, nuestra reacción sea rápida, precisa, segura y tan garantista como sea posible.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • La ciencia no es cuestión de fe, por lo que los efectos de DART en la órbita de Dimorphos deberán ser medidos en detalle y, para eso, la ESA desplegará la misión Hera, que se acercará al asteroide para hacer un seguimiento de su nueva órbita en torno al año 2027. Solo entonces podremos estar seguro de los pormenores de esta misión y, por lo tanto, de su éxito.

REFERENCIA (MLA):