La Ruta de las tres cascadas, historia y naturaleza unidas por el agua

En la preciosa localidad valenciana de Anna se esconde este recorrido que incluye tres saltos de agua y restos de su uso antiguo

Imagen de la preciosa Ruta de les tres cascadas, en Anna (Valencia)
Imagen de la preciosa Ruta de les tres cascadas, en Anna (Valencia) FOTO: La Razón La Razón

La localidad de Anna, situada en la comarca de la Canal de Navarrés (Valencia), es posiblemente una de las más ricas en cuanto a patrimonio histórico, cultural y gastronómico de la Comunidad Valenciana. Si en otras ocasiones ya se ha hablado de su espectacular «Alhambra valenciana», o de su archiconocida Albufera, donde cientos de valencianos acuden cada fin de semana a disfrutar del entorno, ahora llega el turno de hablar de su ruta de las tres cascadas, un recorrido encantador que, no solo muestra naturaleza, sino que recoge también restos de lo que en otro momento fueron molinos y fábricas, lo que se denomina «arqueología industrial».

Desde la creación de la Villa de Anna en el siglo XII por el pueblo musulmán Almohade, hasta el siglo XX, era común el ingenio para aprovechar los cursos del agua, lo que permitió levantar infinidad de molinos y artefactos fabriles de todo tipo. Desde molinos de harina o de papel, batanes para el tratamiento de paños, fábricas de borra, textiles…, hasta fábricas de luz, todos ellos movidos por la energía hidráulica que producían los saltos de agua. De aquellos viejos tiempos a lo largo de la ruta, tan solo podremos ver hoy en día los restos de una antigua fábrica y una rueda de un antiguo molino.

A medida que se fue imponiendo la energía eléctrica, que permitía levantar las industrias en lugares menos expuestos a las inclemencias del tiempo, y era más barata, se fueron cerrando estas fábricas. El abandono y el paso del tiempo han convertido en ruinas esas construcciones que hoy se definen como «arqueología industrial».

Esta senda, la habilitada y conocida como la Ruta de las tres cascadas de Anna, que antaño era transitada por hombres y mujeres hacia las fábricas para cumplir con su jornada laboral, hoy se utiliza con fines más recreativos, la cual nos invita a disfrutar del paisaje siguiendo las huellas del pasado del pueblo de Anna.

En el primer tramo de la Ruta de las 3 cascadas de Anna, a tan solo unos minutos del comienzo, nos encontramos con la cascada del Gorgo Gaspar, donde podréis comer si lo deseáis en unos banquitos de piedra junto al rumor de un bonito salto de agua y un puente cercano a él. A este rincón también se le conoce como Gorgo de Palet, cuyas aguas procedentes de la Albufera de Anna conforman un salto que en otro tiempo daba energía hidráulica a una fábrica textil por medio de una noria, unas aguas que río abajo seguían aprovechándose para poner en funcionamiento otras industrias.

Descendiendo por la senda y dejando atrás el Gorgo Gaspar, se encuentran las ruinas de la «Fábrica Miguelín», para luego desviarnos hacia la impresionante Cascada de los Vikingos, un bello salto en el que además muchas personas aprovechan para practicar barranquismo acuático.

El último tramo de la ruta es quizás el más complicado, puesto que habrá un momento en el que casi se debe de intuir el camino. Al salir de la cascada de los Vikingos se debe hacer una pequeña ascensión para llegar casi, al minuto, al lecho del río, donde sin cruzarlo hay que tomar la senda de la derecha. A pocos metros, se debe subir en altura a una senda que discurre paralela a la derecha, por lo que tendréis que dar un pequeño saltito y caminar por el borde de un pequeño precipicio que apenas tiene peligro pero que hay que tener respeto.

Se baja por este camino y se continúa recto por la senda y hay que tomar el segundo camino a la izquierda, para atravesar el río por un puente hecho con tablas de un palé, para así descubrir finalmente la llamada Cascada del Salto, cuyas aguas se precipitan desde lo alto del Gorgo de la Escalera.

Después de esto, tan solo tenéis que regresar por vuestros pasos para volver al coche, donde al comienzo de la ruta, si lo deseáis, tenéis la opción de visitar también el Gorgo Catalán, indicado con carteles.