Comunidad Valenciana

El Azud de Antella, un paraje natural del siglo XIII idóneo para una escapada en Valencia

Construido por Jaume I en 1258, forma parte del patrimonio valenciano más destacado de la Ribera Alta

El azud de Antella, en la comarca de la Ribera Alta
El azud de Antella, en la comarca de la Ribera Alta FOTO: Antonio Martínez Richart

Un azud es, según la RAE, una “presa pequeña en un pueblo” o una “noria para sacar agua de un río”. Uno de los más populares de la Comunidad Valenciana, además del de Tuéjar, es el del municipio de Antella. Atracción turística de interior, es un destino perfecto para pasar el día en un inigualable entorno natural de la comarca de la Ribera Alta.

La afluencia de bañistas es constante, sobre todo los fines de semana, a pesar de que el nado está prohibido, tal y como indican diversos carteles. El azud es una construcción hidráulica de grandes dimensiones, que funciona abriendo y cerrando una compuerta. Por ello, hay zonas que se consideran peligrosas para el baño, sobre todo si están cerca de la construcción.

El peligro reside sobre todo en las corrientes y en el estrechamiento del cauce, que han causado diversas muertes en la última década. Los carteles de prohibición, colgados por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), se sitúan en las zonas más peligrosas, pero es frecuente que los turistas no los tengan en cuenta porque el campo carece de vigilancia.

Un entorno privilegiado

Los vecinos de Antella y los pueblos colindantes, que conocen de sobra el paraje y las zonas más seguras para el baño, continúan acudiendo cada fin de semana, porque ya han aprendido a nadar en sus aguas. En la misma zona, también es posible hacer piragüismo, senderismo o pasear por las zonas verdes, uno de los mayores atractivos de la localidad.

En la Ribera Alta conviven dos paisajes: la biodiversidad vegetal y faunística que crece en las márgenes del Júcar y sus afluentes, y la estepa que domina la zona alejada de los ríos. Además del azud de Antella, en la zona hay otros parajes naturales llamativos: el Barranc de la Manyana, el merendero de Camilo y los yacimientos ibéricos de Creueta Alta y el Barranc de la Font Dolça.

La puerta del Júcar

Además de un espacio recreativo, el azud es también una importante pieza del patrimonio hidráulico valenciano. Construido por Jaume I en 1258, recorre unos 54 km de norte a sur y bonifica a más de 200.000 hectáreas de regadío. Dio origen a la Acequia Real del Júcar, en Alzira.

Antiguamente, los desbordamientos anuales del Júcar se consideraban una parte normal de los ciclos agrícolas y periódicamente las riadas arrastraban con todo a su paso. Especialmente fuertes fueron las de San Carlos de 1864 y la Pantanà de Tous en 1982.

Originalmente, los azudes eran empalizadas de madera rellenas con piedras y otros materiales que dejaban filtrar el agua que se necesitara. El actual tiene tres metros de altura y 315 metros de longitud y cuenta con tres aliviaderos.