Así se triunfa en Tik Tok, la app que quiere vetar Trump

Julia Menú, cuya cuenta de tik tok va camino de alcanzar los 13 millones de usuarios, Jaime Silva y Cristina Luengo son algunos de los tiktokers que están «petando» la controvertida red social

¡Si Groucho Marx levantase la cabeza! Con sus gafas, el bigote, las cejas, el puro y sus ocurrentes frases, en Tik Tok lo petaría (con permiso de la Real Academia Española, que se ha rendido a esta palabra). Su punto narcisista le haría pensar que la nueva red social fue concebida a su imagen y semejanza y no pasaría un día sin que nos dejase un vídeo en el que en pocos segundos daría rienda suelta a su inagotable ingenio, reproduciéndolo luego en bucle sin riesgo de resultar cansino.

Pero, como él admitió, su error fue nacer a una edad demasiado temprana y quien de verdad lo peta son jóvenes como Julia Menú, cuya cuenta de Tik Tok va camino de alcanzar los 13 millones de seguidores. Esta almeriense interpreta a dos hermanas que protagonizan un sinfín de enredos y escenas disparatadas que consigue hacer virales por su ingenio y enorme sentido del humor.

Después de asistir al culebrón tecnológico del verano servido por Donald Trump y sus disputas con China a cuenta del control de esta red social y la seguridad de los datos de sus usuarios, LA RAZÓN no ha podido resistir la curiosidad de saber qué es exactamente Tik Tok y cómo triunfar en ella. ¿Tan influyente es para que el país asiático haya amagado con abrir la caja de Pandora si al presidente estadounidense le da por tocar la tecla Tik Tok? Basta con fijarse en su crecimiento exorbitante. Más de 2.000 millones de descargas, 800 millones de usuarios y 75.000 millones de dólares en juego. Hasta Microsoft ha anunciado que entrará en la puja por su control.

Nació en 2017

Tik Tok es la versión internacional y sin censura de la plataforma china Douyin. Nació en 2017 y en poco tiempo se ha convertido en canal de mercadotecnia imprescindible y en uno de los líderes mundiales en cuanto a tráfico y descargas digitales. Sobre todo, es el sitio donde nuestros hijos están pegando el estirón. Si quiere usted saber qué le pasa a un adolescente por su cabeza, consulte con Tik Tok. Qué le emociona, qué le mantiene concentrado, qué le divierte y le activa, con qué coreografías se mueve o a qué retos se suma. Todas las respuestas las tiene en esta red social gracias a tiktokers (así se hacen llamar) como Julia, que armonizan bien con la explosión vital de los jóvenes ofreciéndoles vídeos de cortísima duración a la carta según su preferencia, identidad e historial.

Los tiktokers suelen llegar a esta plataforma de forma casual y anónima. Julia la descubrió a través de su sobrina e inmediatamente se le ocurrió grabar un vídeo en forma de mini comedia. «¡Ahí comenzó todo! Han pasado dos años y sigo entregándome en cuerpo y alma a mi gran familia de amigos». Pero una cosa es llegar y otra arrasar. ¿Cómo se explica una audiencia de más de 12,8 millones, en tan poco tiempo? Para ella, una diferencia fundamental con respecto a otras aplicaciones es el apartado ‘Para ti’ o ‘For you’, basado en un algoritmo no exento de polémica por la rapidez con la que aprende las interacciones del usuario y sus intereses en cualquier asunto, desde consumo hasta política. Para Julia es la forma de que sus vídeos lleguen a muchas partes del mundo. «El contenido -explica- se basa en vídeos de 15 a 59 segundos donde puedes encontrar de todo, desde comedia, hasta recetas de cocina y todo de la forma más creativa posible. ¡Es súper entretenido!».

Julia habla de Tik Tok con el mismo entusiasmo con el que graba sus vídeos. Dice que no tienen un contenido específico, sino que más bien se deja llevar por su creatividad. Son vídeos de comedia, bromas, historias de amor o desamor cuyo hilo argumental son las hermanas de Tik Tok. «La mayoría están basados en anécdotas de mi infancia, pero que ocurren en la mayoría de las familias. Por eso llegan lejos, porque la gente se siente identificada y saco sonrisas con mis locuras». Su evolución ha sido similar a la de Jaime Silva, un tiktoker que llegó a la plataforma gracias a unos cantantes de EEUU que le gustaban. No tardó en grabar sus propios vídeos gastando bromas, cantando, bailando o haciendo lo que se tercie. «La clave -explica- está en diferenciarse y darle siempre un toque diferente y personal que haga tuyo ese contenido. Al final, Tik Tok te ofrece esa diversificación de vídeos de pocos segundos y crecimiento más rápido que otras aplicaciones».

La variedad y la opción de interactuar explican, al menos en parte, la paciencia modélica que tuvieron los jóvenes durante el confinamiento. Para muchos ha sido un gran descubrimiento. Durante esas semanas, arrasó, por ejemplo, la ilustradora Cristina Luengo y su original forma de mostrar el proceso creativo de sus dibujos. A ella misma le sorprendió el potencial de esta red: «Inicialmente pensaba que solo había bailes y ‘lipsynch’ (sincronización de labios para simular que cantas), pero al ver vídeos de diferentes tipos decidí descargarla y publicar contenidos de arte que ya tenía grabados. Empecé con ‘timelapses’, pero poco a poco fui creando otro de maneras más originales siguiendo el formato de TikTok».

Cristina se muestra encantada por las ideas y comentarios que va recibiendo de sus seguidores y cree que ahí está la gloria de Tik Tok. «Nunca hubiese imaginado que seríamos una comunidad tan grande ni que mi arte pudiese inspirar a tantas personas». Estos jóvenes tiktokers enganchan bien con la generación Z, nacida entre 1994 y 2010. Aunque representan el 60% de los usuarios de Tit Tok, existe otro perfil que abandera el profesor de matemáticas Carlos Maxi. Con 70 años, se ha convertido en uno de los docentes más influyentes del momento con vídeos tan virales como el que muestra la multiplicación de monomios, que sobrepasa las 900.000 visualizaciones y el millar de comentarios.

Carlos llegó a Tik Tok el 28 de diciembre de 2019. Lo hizo de la mano de su hija Patricia Barcena, experta en redes, y en poco tiempo aprendió a impartir lecciones en menos de un minuto, casi siempre a la carta. «Para hacer más divertida mi cuenta, hablo con mis seguidores y mezclo la clase con juegos, retos y curiosidades. La ventaja es llegar a cualquier país y a cualquier edad y conectar con jóvenes motivados para aprender». En todos los casos, la clave está, según explica Mohamed El Ben, fundador de Bushido Talent, una agencia de representación de tiktokers, en la infinidad de posibilidades de la plataforma y en haber sabido adaptarse a los hábitos de consumo de la generación centennial, con vídeos verticales, cortos y creativos. «Como red social, se sale de lo habitual. Te permiten sumarte a movimientos y challenges en los que participan millones de usuarios en el mundo». En España, el impacto se percibe ya en incluso en perfiles por encima de 25 años que empiezan también a explorar sus posibilidades.

Popularidad

Aunque la mayoría son anónimos, cada vez son más frecuentes los rostros populares que aprovechan los challenges para ganar likes y popularidad. Hemos visto a Lola Índigo, Cristina Pedroche o Edurne sumándose a retos virales del verano. Otros han pasado del anonimato al estrellato en tiempo récord, como la bailarina Charly D’Amelio, con 76,7 millones de fans. Los analistas más agoreros dicen que es cuestión de tiempo que Tik Tok se convierta en centro de atención para los hackers y sus estrategias de manipulación. Un informe de la compañía de seguridad Ghost Data levanta la primera sospecha al descubrir que podía comprar hasta diez millones de visitas falsas para un solo vídeo. No es mucho si se comparan con los 55 millones en Instagram, pero el problema podría ser mayor, según sus conclusiones, si no refuerza sus medidas de control, de momentos laxas y fáciles de transgredir. De momento, el 1,9% de las cuentas podrían ser falsas, pero no tardarían en alcanzar el porcentaje de Instagram, un 9,5%.