El asesino de John Lennon pide disculpas a Yoko Ono: “Merezco la pena de muerte”

Hace casi 40 años, el músico de los Beatles era asesinado a tiros por Mark Chapman, quien hoy sigue cumpliendo condena en prisión

Aunque se suela decir “más vale tarde que nunca”, sí que es un poco tarde, ¿no? Hace casi 40 años John Lennon fue asesinado a tiros por Mark Chapman en la entrada del Edificio Dakota (Manhattan, Nueva York), donde residía con Yoko Ono. Un episodio trágico para el mundo de la música y para los miles de seguidores de los Beatles, hasta el punto de que una multitud se reunió frente al hospital y al edificio Dakota en señal de apoyo y homenaje.

A Mark Chapman, que ahora tiene 65 años, se le negó la libertad condicional por undécima vez el mes pasado, por lo que lleva encerrado desde aquel trágico diciembre de 1980. Le disparó a Lennon cuatro veces, lo que le costó la vida al músico y crimen del que Yoko Ono fue testigo directo.

Ahora, en pleno año 2020, Chapman ha decidido que es hora de pedir disculpas a Yoko Ono por sus hechos. Durante su última audiencia, el asesino ha pedido perdón a la viuda del cantante sosteniendo que fue “un acto despreciable” y que “pienso en ello todo el tiempo”.

“Solo quiero reiterar que lamento mi crimen”, dijo el asesino, “no tengo excusa. Fue para la gloria personal, pero creo que es el peor crimen que puede hacerle alguien a una persona que es inocente”. Agregó que Lennon “era extremadamente famoso, no lo maté por su carácter o por ser el hombre que era. Fue un icono. Era alguien que hablaba de cosas de las que ahora podemos hablar”.

“Lo asesiné porque era muy, muy, muy famoso y esa es la única razón, y yo estaba buscando mucho, mucho, mucho la gloria personal, fui muy egoísta”, declaró Chapman. “Quiero enfatizar que fue un acto extremadamente egoísta y lamento el dolor que causé a Yoko Ono”.

“Cuando a sabiendas tramas el asesinato de alguien y sabes que está mal, pero lo haces por ti mismo, eso en mi opinión es una pena de muerte”, continuó el asesino, “mi opinión sobre esta pena varía a veces, pero yo me la merezco. Sé que estoy hablando de mí, yo sé lo que hice, sé quién estaba en esos zapatos en ese momento”.

El día del asesinato Chapman tenía 25 años y, cuando se le preguntó si se había hecho justicia, dijo que “no merezco nada” y agregó que “debería haber sido condenado a muerte tras el asesinato”.