Con permiso de China: estos cadáveres no son arte, sino una obscenidad

Autoridades británicas investigan la espeluznante y posiblemente fraudulenta procedencia de los cuerpos exhibidos en la muestra “Real Bodies”

Las autoridades británicas están investigando si estos cuerpos de la muestra no pertenecen a personas ejecutadas en el país asiático
Las autoridades británicas están investigando si estos cuerpos de la muestra no pertenecen a personas ejecutadas en el país asiáticoBirmingham NEC Birmingham NEC

Parece la trama de un film gore, pero esta vez la realidad va más allá de la ficción. La exposición «Real Bodies», que actualmente se puede visitar en el National Exhibition Centre de Birmingham, se encuentra bajo la investigación de las autoridades británicas por las sospechas –más que fundadas– de que los cuerpos en ella exhibidos pertenecen a personas ejecutadas en China. La empresa proveedora de los cuerpos –radicada en la ciudad china de Dalián– podría haber tenido acceso a los cadáveres a través de la policía, quien se los podría haber proporcionado en una flagrante vulneración de todos los derechos humanos. Las leyes británicas exigen que cualquier tejido y células humanas importados a la isla para propósitos científicos se encuentren perfectamente documentados, y evidencien que han sido obtenidos con el consentimiento del donante.

La enmienda iniciada para investigar estos oscuros hechos parte de las conclusiones del conocido como Tribunal de China, un panel independiente, radicado en Londres, que investiga las evidencias de que el estado chino está extirpando órganos de prisioneros vivos, con el fin de abastecer un lucrativo mercado negro de tráfico de órganos. Los cuerpos que se muestran en la exposición fueron despojados de su piel, disecados para visualizar su anatomía interna, y posteriormente, mediante un proceso conocido como plastinación, endurecidos con plástico. En un contexto en el que los museos de antropología de todo el mundo están retirando los cuerpos disecados de indígenas expuestos –una práctica del siglo XIX insostenible en la actualidad–, resulta de una obscenidad sin límites que una exposición con cuerpos de presos políticos ajusticiados viaje por diferentes ciudades del planeta.

Los cuerpos de la exposición fueron despojados de su piel y endurecidos con plástico

En rigor, el empleo paralegal de material humano en acciones artísticas constituye una de las señas de identidad de la creación china contemporánea más extrema. Recordemos, como botón de muestra, el caso de Zhu Yu; un artista que se comió con cuchillo y tenedor un feto no nacido, o que llegó a un acuerdo con una mujer para inseminarla artificialmente, que abortara a los cuatro meses y, posteriormente, le entregara el feto para dárselo de comer a un perro. El mercado negro en China constituye uno de los puntos ciegos legales más insondables del planeta. De hecho, la pandemia que ahora sufrimos tuvo su origen en este submundo sin ley ni ética, en el que el dinero lo vale todo y los derechos de los seres vivos, nada.