Zahara exorciza en “Puta”, su nuevo disco, las agresiones machistas que ha padecido

La cantante cierra una trilogía que empezó con “Santa” con un trabajo que habla del dolor y la culpa y que hace sentir “la incomodidad que tenemos que vivir nosotras”

Portada de "Puta" el nuevo disco de Zahara que aparece el 30 de abril
Portada de "Puta" el nuevo disco de Zahara que aparece el 30 de abrilNoemí Elías Bascuñana

El pasado 15 de enero Zahara presentaba “Merichane”, una canción con la que se abría al confesar todas aquellas agresiones machistas que había sufrido desde su infancia. Y así sentaba la base de lo que iba a ser su nuevo disco. Aquel arrollador primer single no era más que el comienzo, un pequeño tráiler de la honestidad que estaba por venir: “Canción de muerte y salvación” pedía a gritos la aceptación de la oscuridad que todos llevamos dentro, mientras que en “Taylor” reflexionaba sobre la delgada línea entre el amor y el odio. Tres avances que con sus respectivas portadas —con las letras a, t y u— ya habían sembrado sospechas sobre el nombre del álbum: “Puta” será el título de su nuevo trabajo, que aparecerá a finales de abril.

El título, según la artista, “refleja el espíritu personal, confesional y descarnado” del álbum, que sirve de viaje emocional donde ya no hay lugar para la metáfora. ”Hace casi dos años ya sabía que mi próximo disco se llamaría ‘‘Puta’' y que cerraría la trilogía que empezó con ’'Santa’'. Yo quería hacer un disco con el que, solo con leer su título, sintieras la incomodidad con la que tenemos que vivir nosotras. Quería hacer un disco que hablara de esas historias de dolor y culpa. Lo que no sabía ni esperaba es que acabaría contando la mía propia. Que al empezar a abrir y quitarme las capas de protección llegaría a algo terrible, a algo oscuro y dañado que mostrar al mundo. Que acabaría exorcizando mis demonios, exponiendo mis manchas negras a la luz, dejando que se vieran mis imperfecciones”, dice la propia artista.

En un texto de presentación del álbum, Zahara señala que “en cada canción ahondaba más en las grietas, me sumergía más profundamente en ellas, vomitaba más rabia, más miedo y eso hacía que se alejara la vergüenza. Cada una me hacía más libre; como cuando escribía mis primeras canciones en la seguridad de mi cuarto y podía ser la niña que durante unos minutos no le tenía miedo a la vida”. El álbum, según lo describe, “está lleno de lugares incómodos. Desde su nombre a su portada, desde las propias canciones a cómo está cantado y producido”.

El disco “es mi historia, contada desde las heridas que supuran, desde la llaga y la carne abierta y ’'Puta’' es, también, parte de mi camino de sanación. Cuando tenía 12 años y me llamaban puta se me hundía el mundo. Sentía que todo lo que me pasaba era porque me lo merecía y solo quería desaparecer si alguien me atacaba con esas cuatro letras. Escrito aquí, al lado de mi nombre, ha perdido todo su significado. Puedes decírmelo a la cara. Ese insulto que he recibido durante toda mi vida ya no me hace daño, está vacío de contenido. Esa incomodidad, ya no es mía. Ahora tú que estás ahí, al otro lado, tendrás que decidir qué hacer con ella”, concluye la artista.