El «Tránsito» de Max Aub a la ópera

El Teatro Español y el Real unen sus recursos para convertir el teatro breve del escritor en una pieza de cámara sobre el exilio que se estrena mañana en el Matadero

«Tránsito» desembarca como estreno absoluto en la Sala Fernando Arrabal del Matadero de Madrid
«Tránsito» desembarca como estreno absoluto en la Sala Fernando Arrabal del Matadero de MadridJAVIER DEL REALJAVIER DEL REAL

Dice Jesús Torres que, en su cerebro «de compositor», el «Tránsito» de Max Aub se adaptó rápidamente a la ópera, pero a una ópera íntima. Los 18 sectores en los que se divide el original encajaban en su mente a la perfección. «Encontré enseguida la forma», añade el Premio Nacional de Música de 2012. Pero no era solo la musicalidad lo que le atrajo, «también el tema», claro. Solo la lectura del texto le «desgarraba»: «La idea de escribir una ópera me persigue desde mis inicios. Esta pieza me sedujo y creí encontrar un argumento sólido para embarcarme en mi primera ópera y ha sido un reto poner música a un texto que en esencia es coloquial», apunta Torres. Motivos más que suficientes para levantar lo que mañana presenta en las Naves del Español (Matadero), «Transito», la conversión en ópera de cámara de la pieza de teatro breve homónima que Aub escribió en 1944 desde su exilio en México.

Ambientada en una noche de duermevela de tres años más tarde, el autor reflejó la historia de Emilio, un español con el que comparte lugar de exilio que dialoga, simultáneamente, con Cruz, la esposa que se quedó en España junto a sus hijos, y con Tránsito, su actual compañera sentimental. Dos mundos, del que ha tenido que huir –el onírico– y donde se ha refugiado –el real–, en los que, sin embargo, no termina de pertenecer. El protagonista se enfrenta así a la complejidad y a las dudas de construir una vida y un amor en el exilio que convivan con el compromiso y el recuerdo de su vida y de sus ideales políticos en España. Unos sentimientos en permanente conflicto marcados por la inseguridad, el destierro, el abandono, la distancia, la posibilidad del regreso y la culpa. «Cuando todavía muchos ex combatientes y exiliados republicanos españoles conservaban la esperanza de que los ejércitos aliados contendientes en la II Guerra Mundial pusiesen fin al régimen franquista, Max Aub adelantó la detención total del tiempo con la que la historia habría de condenar a todos ellos», presenta el dossier de un libreto en el que Torres asegura haber mantenido «el 90% de las palabras de Aub».

Para la dirección de escena, esta coproducción del Teatro Español y el Teatro Real ha contado con el trabajo de Eduardo Vasco, que reconoce una unión «muy fuerte» con la temática que desarrolla la obra: «Va sobre aquellos españoles republicanos exiliados en México tras la Guerra Civil, perdidos en un limbo hospitalario, aunque ajeno, desenraizados, trasterrados y perdidos en un laberinto sin salida del que, en su mayoría, no lograron salir –continúa–. Pensamos que este drama, como otros casi olvidados ya de nuestro pasado, ha sido guardado sin contemplaciones en el cajón de los tópicos que alimenta la simpleza de nuestra política actual, y tratarlo con delicadeza, a través de este montaje, nos parece un asunto de urgencia nacional», explica un Vasco obsesionado con abordar la historia con toda la «sensibilidad» del mundo, repite.

Además, al frente de la dirección musical de «Tránsito» se pone Jordi Francés y el elenco está compuesto por el barítono Isaac Galán (Emilio) y la soprano María Miró (Cruz), en los papeles principales, y la mezzosoprano Anna Brull (Tránsito), el barítono Javier Franco (Alfredo) y el tenor Pablo García López (Pedro).

  • Dónde: Naves del Español, Madrid. Cuándo: del 29 de mayo al 5 de junio. Cuánto: de 15 a 20 euros.