La guerra relámpago: La cima del arte militar moderno

Por primera vez se publica en español «En busca de la victoria decisiva», sobre la guerra relámpago en la Segunda Guerra Mundial, del historiador militar Robert M. Citino

Tropas alemanas cruzan la frontera soviética durante la operación Barbarroja
Tropas alemanas cruzan la frontera soviética durante la operación Barbarroja

En el concepto antiguo de la guerra, la movilidad era el operativo bélico más valorado, sobre todo cuando un ejército pequeño se enfrentaba a otro superior, conocer el terreno y moverse con rapidez sobre él sin equipamientos pesados que llevar consigo, era la mayoría de las veces su mayor ventaja frente a un enemigo superior en número y en armamento. En la mayoría de los casos, esto facilita lanzar rápidos asaltos que sorprenden a un enemigo que, desconcertado, se da la vuelta y huía del campo de batalla y tras la huida llegaba el momento de la persecución. Esa era la fórmula predecible de las operaciones militares desde las primeras guerras: después de una batalla decisiva, un ejército debe perseguir al enemigo y destruir su organización para lograr una campaña victoriosa. Esta última fase es la más importante, con el enemigo batido, el vencedor debe perseguirlo, necesita dispersarlo para impedir que se reorganice o recupere su confianza.

«Pero a mediados del siglo XIX, este modelo de operativo bélico comenzó a descomponerse», afirma el profesor de la Universidad North Texas e historiador militar Robert M. Citino en uno de sus ensayos clásicos «En busca de la victoria decisiva. Del punto muerto a la Blitzkrieg en Europa, 1899-1940», traducido ahora al español y publicado por HRM Ediciones sobre los orígenes y la importancia de la guerra relámpago alemana en la Segunda Guerra Mundial. «A mediados del siglo XIX, el surgimiento de ejércitos masivos y armamento avanzado, y la disminución concomitante en la efectividad de la caballería, había disminuido la viabilidad de la persecución, produciendo campañas que se empantanaron antes de una victoria decisiva. Las grandes batallas se habían vuelto curiosamente indecisas y las campañas decisivas prácticamente imposibles. A principios del XX, la incapacidad de lograr victorias decisivas en la guerra se había convertido en el mayor problema militar que enfrentan los ejércitos modernos», asegura Citino. Su estudio cuenta cómo los líderes militares europeos analizaron y finalmente superaron este problema al restaurar la persecución al lugar que le correspondía en el combate y resucitar la posibilidad de una guerra decisiva en el aspecto operativo.

«En busca de la victoria decisiva» analiza la evolución de la guerra durante la primera mitad del siglo XX, desde las guerras bóer hasta los inicios de la Segunda Guerra Mundial. Un estudio en el ámbito operativo, que demuestra la interacción y la tensión entre la tecnología y la doctrina militar y revela cómo los problemas relacionados con la movilidad, incluidos factores como las líneas de suministro, el mando y control y la planificación de campañas antes de la guerra, obligaron a los ejércitos a encontrar nuevas formas de combatir.

Innovaciones

Citino se centra en campañas clave de conflictos mayores y menores. Las guerras menores anteriores a 1914 (bóer, ruso-japonesa y de los Balcanes de 1912-13) presentaban ejemplos instructivos de maniobras operativas; la Primera Guerra Mundial presenció el colapso de las operaciones y el aumento de la guerra de desgaste; las guerras civiles italo-etíopes y la Guerra Civil española prometían salir del estancamiento mediante la incorporación de innovaciones como la guerra aérea y los tanques. En última instancia, «fue la primera guerra relámpago de Alemania en la Segunda Guerra Mundial la que resucitó la campaña decisiva como una posibilidad operativa. Al introducir nuevas tecnologías (tanques, aviones y radio) en una larga tradición de guerra de maniobras, la Wehrmacht obtuvo victorias decisivas en el primer año de la guerra, resolviendo así el problema que había atormentado a los planificadores militares desde 1914 en la Primera Guerra Mundial. «Los Panzer y la fuerza aérea, altamente móviles, fueron capaces de abrirse paso a través de posiciones estáticas enemigas y de sostener su progreso de las operaciones en terreno abierto, avanzando 240 kilómetros por día, enlazando por detrás de las líneas enemigas, y atrapando y destruyendo a formaciones en grandes batallas de cerco. El mundo lo denominaría “Blitzkrieg” (guerra relámpago) con la que los alemanes consiguieron victorias en Polonia, Francia y la Unión Soviética, que aún se encuentran en la cima del arte militar moderno», explica el historiador. El estudio de Citino es fundamental para cambiar el enfoque actual de la teoría y doctrina militar, al dar importancia a los análisis operativos detallados de campañas reales que formaron la base para el resurgimiento de la doctrina militar.