500.000 euros por el Sorolla más desconocido

"Chico con sombrero, Jávea", que no se ha expuesto desde 1968, protagoniza el III Salon du Connaisseur que comienza el 5 de junio y en el que también podrán adquirirse antigüedades, joyas y obras de Tápies, Hernández Mompó y Ángeles Santos, entre otros

"Chico con sombrero, Jávea"(1905), de Joaquín Sorolla
"Chico con sombrero, Jávea"(1905), de Joaquín Sorolla

"Chico con sombrero, Jávea", que no se ha expuesto desde 1968, protagoniza el III Salon du Connaisseur que comienza el 5 de junio y en el que también podrán adquirirse antigüedades, joyas y obras de Tápies, Hernández Mompó y Ángeles Santos, entre otros

“Me sería imposible pintar despacio al aire libre, aunque quisiera... No hay nada inmóvil en lo que nos rodea (...). Hay que pintar deprisa, porque ¡cuánto se pierde, fugaz, que no vuelve a encontrarse!”. Es una frase bien conocida de Joaquín Sorolla y quizá la que mejor describa su fascinación por atrapar el momento, por capturar el reflejo del sol en un instante preciso. La recordaba esta mañana el galerista Jorge Alcolea en la presentación del III Salon du Connaisseur, del que forma parte, como pieza protagonista, un cuadro de Sorolla rara vez expuesto al público.

“Chico con sombrero, Jávea” fue adquirido en París, donde se expuso por primera vez, en 1907. Volvió a mostrarse en 1968 en la Galería Biosca de Madrid y desde entonces permanece en manos privadas y no se ha vuelto a exponer. La galería de Alcolea lo recupera ahora para inaugurar la tercera edición de una feria que, como explica el galerista, se organizó para reanimar el mercado del arte en los meses menos agitados del año y dar la oportunidad a los coleccionistas de acercarse a la oferta artística de la mano de expertos. El salón se inaugura el 5 de junio en Espacio Velázquez 12 y además de Alcolea participan otros 15 galeristas que traerán desde joyas y muebles del siglo XVIII hasta obras de Tápies, Hernández Mompó y Ángeles Santos.

Liberación de la paleta

En el cuadro, que no necesitó ser restaurado, aunque el marco original sí fue sustituido por uno nuevo, el pintor retrató a un chico con sombrero de paja que, de acuerdo con su bisnieta, Blanca Pons-Sorolla, podría ser Vicente, el hijo del personal de servicio de la casa del pintor en Valencia, al que ya había retratado cuando era más pequeño.

Sorolla pasó el verano de 1905 en Jávea invitado por su amigo Julio Cruañes Soler. Allí produjo una gran cantidad de lienzos en los que comenzó a experimentar con la luz. En ello reside la importancia de esta obra dentro del repertorio del artista: "Ese verano es para muchos la fecha que marca el cambio en su paleta. Bastantes historiadores han señalado este año como aquel en que Sorolla se libera de todo convencionalismo y otorga una luz espectacular a los cuadros", explica Gabriel Pons Olives.

En ese sentido, es evidente que el protagonista del lienzo no es el niño que mira al espectador desde un primer plano, refugiado bajo la sombra de una árbol, sino las rocas del Cabo de San Antonio. En ellas se refleja la luz en una variedad de tonos tierra y dorado que todavía hoy buscan y admiran los turistas que visitan el cabo en los atardeceres de verano.

La muestra de París en 1906, en la que se expuso por primera y casi única vez el cuadro, fue también la primera exposición internacional de Sorolla y le valió el respeto de la crítica. "Un crítico parisino reconocido por su severidad -relata Pons Olives- dijo después de ver la muestra y este cuadro en particular: 'Ha nacido un magnífico pintor. Desgraciadamente, no ha nacido en Francia'. Afirmó, también, que nunca había visto una paleta con tanto color".

Alcolea se muestra optimista de que el cuadro sea adquirido por una institución o un coleccionista español, para que de ese modo pueda permanecer en España: "Es el año Sorolla, parece que comienza a realizarse una reivindicación del artista. Además, no hay muchos cuadros en el mercado de esta calidad. Esperemos que se quede en una colección española", afirma. "Chico con sombrero, Jávea"ha sido valorado "en torno a los 500.000 euros", según Alcolea, quien añade que "tomando en cuenta el pintor que es, y lo maravilloso que es el cuadro, considero que Sorolla está infravalorado".