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Adiós a Itziar Castro, musa de la heterodoxia

La actriz y activista fallecía ayer, a los 46 años, por una parada cardiorrespiratoria tras preparar un espectáculo de natación

El mundo cultural y político lamenta la muerte de Itziar Castro y destaca su compromiso
El mundo cultural y político lamenta la muerte de Itziar Castro y destaca su compromisoEuropa Press

No se había roto todavía la mañana del viernes cuando terminó de quebrarse con la noticia hecha oficial: la actriz Itziar Castro, natural de Barcelona, fallecía a los 46 años como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria. En un sentido comunicado hecho público en redes sociales, su amigo el director Frankie de Leonardis era el primero en despedirse de ella: «Itziar no solo fue una actriz y artista talentosa, sino una incansable luchadora por sus ideas y creencias. Enfrentó cada desafío con una determinación y un coraje que inspiraron a muchos», escribía compungido el realizador. La intérprete, que se encontraba en la localidad de Lloret de Mar haciendo pruebas de luces para un nuevo proyecto de natación sincronizada, habría empezado a sentirse mal durante las últimas horas de la madrugada. Desde la piscina municipal cubierta del municipio, la actriz fue trasladada al hospital de la localidad gerundense, donde los servicios médicos ya no pudieron hacer nada por su vida.

Pero es que la carrera de Castro, que la transportó por mil y un proyectos de la gran y la pequeña pantalla españolas, no se puede entender sin su compromiso como activista. La actriz luchó toda su vida contra el lipedema, una condición que la llevaba a acumular grasa de manera patológica, y de la que intentó concienciar en numerosas ocasiones. Esa batalla didáctica no quedó en meras palabras o compromisos vacíos. Castro se acabó por convertir en uno de los rostros más conocidos de nuestro país en la lucha contra la gordofobia y la discriminación, dentro y fuera de la ficción, de las personas con sobrepeso. Casi acostumbrada al acoso diario en redes por este motivo y por, supuestamente, «normalizar» la gordura insana, la actriz siempre apostó por una postura dialogante y didáctica que ha tenido su equivalente en las numerosas muestras de cariño que se han ido sucediendo en las últimas horas.

Mucho más que una actriz

«Desolado (...). Nos dejas demasiado pronto», escribía Antonio Banderas en su perfil de X, en la línea de reacciones como la de Santiago Segura: «A veces lo pasaba mal viendo el odio y el bullying que tenía que aguantar en esta misma red social, aunque ella lo afrontaba siempre con fuerza y valentía», escribía el cineasta. «Muy triste e impresionada por la trágica noticia (...). Una actriz comprometida, que alzaba su voz contra todo lo injusto que tenemos como sociedad», se despedía la Vicepresidenta y Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, liderando las reacciones de la izquierda política a la que fue cercana, y a las que acompañaron las del Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, Irene Montero, Ione Belarra o Ángela Rodríguez Pam, cuyo desacertado comentario alegando que tras el fallecimiento llegaría «una ola de gordofobia» alejó por unos instantes el foco del acontecimiento.

Tras más de dos décadas dedicada a la interpretación, alcanzando su mayor reconocimiento con la nominación al Goya a Mejor Actriz Revelación por su papel en «Pieles» (Eduardo Casanova, 2017), Castro destacó como una intérprete versátil, acostumbrada a llevarse los papeles a su terreno. Tal fue el caso en la serie «Vis a vis» (quizá su rol más popular) o en las películas «Campeones», «Matar a Dios» o «Historias lamentables». Atendió a este diario, también, cuando presentó su libro «Con el corazón por delante», una antología propia de poesía lésbica para reivindicar la invisibilización del colectivo al que pertenecía dentro de las siglas LGBTQ+.

Un último proyecto, un último adiós

Castro, que se encontraba preparando un espectáculo de natación junto a la célebre entrenadora olímpica Ana Tarrés en el momento de su fallecimiento, acababa de estrenar su debut en la dirección. El cortometraje «L@ cita», basado en sus propias experiencias románticas, estaba también protagonizado y producido por ella. «Me decía «lo he puesto todo ahí, lo he dado todo». E intuyo por lo que la conocí que así vivió, dándolo todo», recordaba la también productora María Zamora («Alcarràs») en su cuenta de Instagram. Y es que hasta cinco son las producciones que deja inacabadas Castro y que, en distintos niveles de progreso, la tenían trabajando en las películas «El pati i la lluna», «28», «Matria», «QueenBEE» y «Lo carga el diablo».

Todas ellas metas, como su cameo en la «Rifkin’s Festival» de Woody Allen o su participación interrumpida en «Operación Triunfo» como profesora de interpretación (por una nefasta gestión de las redes y el acoso por parte de la productora), de las que ella era consciente en una publicación de Instagram, de apenas diez días de antigüedad, que muchos quisieron recuperar para honrar su memoria: «Querida Itzi, te diría (...) que sigas soñando. (...) Que habrá insultos, golpes, piedras en el camino, (...) pero valdrá la pena», escribía la actriz junto a una foto de su infancia.