¿Amigos para siempre?

La barcelonesa Elena Trapé opta a la Biznaga de Oro con «Las distancias», retrato de tintes generacionales de la decepción y desintegración de un grupo de treintañeros.

La visita de cuatro amigos a un quinto, que vive en Berlín, da pie a la cinta de Elena Trapé
La visita de cuatro amigos a un quinto, que vive en Berlín, da pie a la cinta de Elena Trapé

La barcelonesa Elena Trapé opta a la Biznaga de Oro con «Las distancias», retrato de tintes generacionales de la decepción y desintegración de un grupo de treintañeros.

Gonzalo Núñez -

os 35 es un punto equidistante entre dos extremos: la infancia (la inconsciencia) y la vejez (la resignación). Ni tan lejos de la juventud plena ni de la madurez asentada. Hace no mucho se tenía por una etapa de plenitud para el hombre, ya fuese en el plano laboral, social, familiar y afectivo. Pero hoy en día, crisis mediante y caída y reformulación de los valores, la treintena (y el cine de autor español lo viene reflejando a la perfección) ha pasado a ser una etapa de desasosiego. «Hay una serie de cosas que habíamos asumido que las íbamos a tener porque las tuvimos en casa de nuestros padres, y una idea de progreso que teníamos integrada, pero que finalmente no es así», explica Elena Trapé, directora de «Las distancias», desde ayer una firme candidata a lograr la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga.

A esta cineasta barcelonesa no le gusta que se hable de su cinta solo en clave generacional, aunque asume que esos componentes de la realidad social se suman a la «decepción propia de entrar en la edad adulta, que no es exclusiva de nuestra generación». Llueve sobre mojado, vamos. Y es en ese contexto plomizo en el que se mueven los cinco personajes de esta historia: cuatro amigos que deciden visitar, sin previo aviso, a un quinto que vive desde hace años en Berlín, y que vivirán un fin de semana en el que los secretos, las incomodidades y las «distancias» generadas entre ellos y cada uno consigo mismo, arruinarán lo que quería ser una celebración de la amistad. «El título hace referencia a tres distancias: la parte física de la separación, el distanciamiento afectivo lógico de su relación y la distancia entre lo que ellos imaginaban que iba a ser su vida y lo que está siendo», añade Trapé.

Nuevos realizadores catalanes

En este último punto es donde esta pequeña película entronca con el trabajo de otros nuevos realizadores catalanes (aunque no solo) y plantea un síntoma de desgaste entre quienes crecieron con Curro y Cobi en la España de las múltiples posibilidades hasta el momento presente, precario en todos los sentidos. Asegura Elena Trapé que no quería que de su cinta se dijera que «Berlín es un personaje más», de ahí su apuesta por difuminarla y rodarla en invierno, «cuando la ciudad se cierra y parece que bajara la presión atmosférica».