Cultura

Alice Guy, la pionera del cine a la que nadie recuerda

Fue una figura clave en los comienzos de la industria cinematográfica y ahora su historia olvidada se recupera a través de un documental disponible en ARTE.tv

Alice Guy, la primera realizadora de una película que sentó las bases de la ficción
Alice Guy, la primera realizadora de una película que sentó las bases de la ficción

Siempre se ha hablado de los hermanos Lumière, Edison, Pathé o Méliès como los principales nombres de los orígenes del cine. No obstante, si bien sus aportaciones fueron históricas y claves para el nacimiento del arte rodado y visual, no era un mundo solo para hombres. Hubo una mujer clave, que pasó a la historia por ser gran innovadora e inventora del Séptimo Arte, y cuya historia y aportaciones sin embargo han quedado en el olvido. Se trata de Alice Guy Blaché, nacida en 1873 en Saint-Mandé (Francia) y que falleció en 1968 en Nueva Jersey (Estados Unidos).

Puede que su nombre sea familiar para aquellos más cinéfilos, pero no se le reconoce su trabajo al nivel que, por ejemplo, los Lumière. Guy fue la primera persona en ser realizadora de una película de ficción, así como sentó las bases de lo que hoy conocemos como ficción cinematográfica. Es, para algunos expertos, la verdadera iniciadora del cine, así como fue la primera mujer en ponerse tras una cámara y en dirigir y producir una cinta de ficción. No obstante, aún siendo sus aportaciones tan relevantes ¿quién ha oído hablar de Alice Guy?

Ahora el público tiene una oportunidad de conocer su figura e historia. A partir de ARTE.tv, plataforma de “streaming” a nivel europeo que ofrece todo tipo de contenido cultural, aquel interesado o curioso en la historia de Guy podrá descubrirla gracias a “Alice Guy, la olvidada pionera del cine”. Narrado en primera persona, se trata de un documental que, según dice la propia descripción del vídeo, de 53 minutos, “coloca en el lugar que le corresponde a esta pionera, cuyo nombre ha sido borrado de la historia del Séptimo Arte.

Pero no es la primera vez que se realiza un producto cultural con objetivo de realzar su historia. En 2017, Alejandra Val Cubero, profesora de Comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid, publicó “Vida de Alice Guy Blaché” (EILA), obra para la que contó con la colaboración de la familia Guy y en la que recogió todo el material posible que le permitiera reivindicar a la pionera.

La primera superproductora

Guy trabajó durante décadas entre Francia y Estados Unidos, hasta realizar casi 1.000 cintas. En abril de 1896 dirgió “El hada de los repollos” (”La fée aux choux”), primera película que duró más de un minuto, así como en contar un cuento de hadas. Además, fue un filme pionero en el uso de trucos visuales en imágenes en movimiento y montaje. Asimismo, Guy recibió la Legión de Honor en 1955, el mayor reconocimiento que otorga el gobierno francés y que tampoco le sirvió para luchar contra lo que provocó su olvido: ser mujer.

Entre 1902 y 1907, Guy dirigiría más de cien películas rodadas para un cronógrafo (aparato que sincroniza imagen y sonido grabados), a lo que se les conoce como fonoesferas. No obstante, gran parte de este material se ha perdido, y se tiene constancia de su existencia gracias a documentos y escritos. Mientras tanto, Alice visitó España, donde rodaría “La malagueña y el torero”, película que fue coloreada posteriormente a mano y cuya copia restaurada puede verse actualmente en la Filmoteca Nacional de Madrid.

Tras esto, realizó “La pasión o la vida de Cristo”, película que se considera como la primera superproducción de la historia, con una duración de 30 minutos y con un rodaje para el que hicieron falta veinticinco decorados y más de trescientos extras. Una producción que hoy podría parecer básica, pero que para la época en la que despegó el universo cinematográfico era algo absolutamente excepcional.

En definitiva, Guy fue crucial para la concepción actual del cine y su evolución, así como fue una de las mayores innovadoras de la industria del cine al incluir los efectos especiales. Una técnica que hizo a partir de rodar secuencias en retroceso o con dobles exposiciones del negativo. Ejemplo de ello es “La Navidad de Pierrot” o “Una casa demolida y reconstruida”, donde proyectó imágenes al revés.