«Clara y Claire»: Juliette Binoche chatea con su «yo» veinteañero

Encarna en esta película francesa a una mujer de 50 años que liga mediante un perfil falso en Facebook con un joven

Encarna en esta película francesa a una mujer de 50 años que liga mediante un perfil falso en Facebook con un joven.

¿De qué hablamos cuando hablamos de las redes sociales? ¿Con quién nos estamos «relacionando» en realidad? ¿Con los otros o con nosotros mismos, con la imagen que queremos proyectar? Hay alguien mucho más importante para nosotros que el receptor del mensaje: el propio emisario. Así, toda llamada de atención al exterior sería en realidad un boomerang dirigido a nuestra cabeza.

Eso mismo irá descubriendo Claire (Juliette Binoche) en «Clara y Claire», un filme que, además de esta reflexión, ofrece muchas otras. «Es una película que hace pensar sobre el deseo, el abandono, esa idea de la edad en la mujer madura», añade la actriz francesa, una mujer que a sus 55 años no solo no ha dejado de trabajar sino que se ha metido de lleno en papeles que desnudan las contradicciones sociales respecto al papel afectivo y sexual de hombres y mujeres en la cincuentena.

En el diván

A pesar de ello, afirma sentir «vértigo» (ella, con todos los premios habidos y por haber, incluído el Oscar) cuando un papel de estas características cae en sus manos. «Son ganas de hacerla y al mismo tiempo vértigo emocional», precisa. El filme dirigido por Safy Nebbou arranca en la consulta de una psiquiatra, a quien Claire, una profesora universitaria de 50 años, divorciada después de que su marido la abandonara por una joven, narrará en «flashbacks» y sin ahorrar fintas a la realidad (engaños y autoengaños) el modo en el que se convirtió en Claire, su perfil falso en las redes sociales: una chica de 20 que empieza a coquetear con Álex, también veinteañero. El amor cibernético se desarrolla a medida que la mentira digital se refina, pero, ¿qué hacer cuando Álex insiste en un encuentro real?

«Mi personaje es una matrioshka, una Claire te lleva a otra, y así sucesivamente», apunta Binoche. Está Claire, la profesora de vida solitaria, con dos hijos de custodia compartida, y está Claire, la mujer que no encaja el abandono y que, a su vez, desea recuperar la juventud malgastada y atrapar la energía de las nuevas generaciones. De ellas dos surge Clara, «que organiza eventos y tiene una voz preciosa, bastante ligera...».

Pero las contradicciones saltan a la vista, a pesar de que la mente humana sea terca: «Ella vive esa historia digital intensamente, pero llega a un callejón sin salida, y al final tiene que abrirse una puerta en sí misma, asumirlo todo». «Clara y Claire» plantea la adictiva capacidad de las redes sociales para excitar la fantasía, para reconstruir o construir de cero una personalidad. En Facebook, dice Claire, «no estaba viviendo otra vida, sino la mía». «Allí va en busca de una identidad. Facebook le da la posibilidad de ser ella después de la herida del abandono. Volverá a aprender lo que es el deseo, pero al mismo tiempo, está viviendo en una ilusión», añade Binoche. Y es que, mantiene, esa en la función primordial de las redes, «llevarnos hacia la ilusión, ejercer de salvavidas», en su caso, continúa, «vengarse de su marido y su amante y de esa idea de la mujer de 50 años que no es la que ella siente que es».