El "héroe del patinete": Hace dos años que el cielo tiene ruedas

El joven Antonio Alonso estrena "El abogado", un documental que homenajea la figura de Ignacio Echevarría coincidiendo con el aniversario de su muerte durante el atentado en el Puente de Londres

Uno de los fotogramas del documental "El abogado"
Uno de los fotogramas del documental "El abogado"

El joven Antonio Alonso estrena "El abogado", un documental que homenajea la figura de Ignacio Echevarría coincidiendo con el aniversario de su muerte durante el atentado en el Puente de Londres

Pasaban las diez de la noche del sábado 3 de junio cuando las puertas del pub londinense de Wheatsheaf situado en el mercado de Borough, uno de los más antiguos de la capital británica, se convertían en testigo involuntario del abatimiento de tres hombres después de que la policía propinara más de cincuenta disparos contra sus cuerpos. Rachid Redouane, Khurum Shazad Butt y Yusef Zaghba de 27, 30 y 22 años respectivamente dibujaron una hilera de sangre sobre los adoquines del sur del Támesis minutos después de haber atropellado con una furgoneta a varios peatones y haber apuñalado a un total de ocho personas para las que la vida se escondía antes de tiempo. Ayudados con cuchillos, machetes y una suerte de ponzoñosas creencias que les empujaron a actuar como si sus ojos se hubieran llenado de raspaduras de vidrio, los terroristas convirtieron el Puente de Londres en el escenario macabro de una sin razón que acabó con la figura de Ignacio Echevarría tendida en la primera fila de sus consecuencias y con el sonido giratorio de las ruedas de su skate martilleando en la memoria de toda Europa. Hoy se cumplen exactamente dos años del fallecimiento de este empleado de banca coruñés conocido como "el héroe del patinete"que mediante una tendencia innata a la entrega y un sentido muy personal del concepto de justicia murió con la misma integridad con la que fue capaz de vivir.

A modo de homenaje cinematográfico y como reconocimiento explícito de la persona que fue, Antonio Alonso, amigo de la adolescencia y compañero infatigable del asfalto, estrena y dirige el documental "El abogado" (cuyo título alude al mote con el que era conocido Echevarría dentro del circuito del monopatín) en el que un entorno cercano encabezado por su padre, sus hermanos, sus dos mejores amigos, un amigo patinador y el que fuera su jefe describen desde la intimidad, la admiración y una emoción alejada del melodrama los momentos previos al ataque, repasan los escenarios más destacados de su infancia otorgándole al municipio de Comillas un papel protagonista al tratarse de su lugar predilecto de veraneo, así como las aristas de una personalidad peculiar que condicionó su destino y propició el cariño generalizado de los suyos. "Creo que su forma de ser tenía cierto carisma por su conducta y por su personalidad. En este documental se intenta recoger lo que piensan de él las personas que le conocen, pero sin la intención de recordarle como un súper hombre ni como alguien singularísimo en cuanto a sus habilidades, sino como una persona común con una gran voluntad de hacer las cosas bien, buena e independiente con respecto a sus opiniones. Tal vez no era una persona políticamente correcta y eso también lo convertía en alguien profundamente honesto", afirma el padre de Ignacio, Joaquín Echevarría sobre su hijo.

Casi media hora de testimonios intercalados con las imágenes de una playa, un asfalto, una memoria y un puente, el de Londres, que se despidió precipitadamente de un hombre "realmente singular por la forma en la que defendía todos sus puntos de vista, muchas veces fuera de lo que es común". Se trata de un regalo en forma de delicada proyección que nace como un proyecto de fin de carrera y que constituye un canto a la memoria de alguien que no dudó ni un solo instante en intentar frenar lo que en un principio pensaba que era la agresión aislada de un hombre a una mujer y más tarde acabó transformándose en un improvisado infierno del que ni si quiera su tabla de skate pudo salvarle.

Tras un año entero de trabajo, Antonio Alonso se une ahora a una lista de agradecimientos que, junto con la entrega de la medalla de San Jorge con la que la Reina Isabel II reconocía la actuación de Ignacio como un "acto de coraje"y la Distinción de los Tres Servicios otorgada por la policía británica por sus "extraordinarias acciones de valor", completa un ramillete de homenajes en el que no hay cabida para el sentimiento alquitranado de venganza, tal y como afirma Joaquín: "Yo no puedo individualizar ni el dolor ni la venganza contra nadie porque no sé contra quien individualizarla. Pero tengo un rencor enorme a la maldad. Y a la maldad donde quiera que se manifieste. En eso yo no soy tibio. Soy muy pasional y odio lo que creo que es malo. Antes de morir Ignacio yo había alcanzado una cierta paz al haber dejado el mundo laboral y haber pasado a tener una vida más tranquila. La muerte de Ignacio me hipersensibilizó contra ciertas actitudes y ciertas cosas. Cuando veo a personas que se comportan con desprecio hacia otras o percibo actitudes que se asemejan al maltrato que pienso que pudo recibir Ignacio, me nace un sentimiento de ira. Pero ha pasado el tiempo, me he serenado y en estos momentos lo único que siento es desprecio por todo aquello que considero despreciable y procuro olvidar". Un olvido espeso, árido y atragantado que ahora se materializa en un documental elaborado con el amor que entonaba Sabina en un concierto homenaje en Úbeda pocos días después del atentado. Un amor de esos que cuando no mueren matan. Un amor de esos que matan porque nunca mueren.