«Funny girl»: Barbra Streisand, con un par de pantalones

La actriz recibió su primer Oscar ataviada con un conjunto transparente de escándalo.

Streisand compartió el Oscar a mejor actriz con Katherine Hepburn
Streisand compartió el Oscar a mejor actriz con Katherine Hepburn

La actriz recibió su primer Oscar ataviada con un conjunto transparente de escándalo.

«Streisand, desnuda bajo un conjunto transparente». Así titularon los diarios el triunfo de Barbra Streisand en la 41ª edición de los premios Oscar. Era su primer galardón de la Academia y lo compartía con Katherine Hepburn, que había ganado también el año anterior y, en esta ocasión, no asistió a la gala. La graciosa chica judía de Brooklyn fue la dueña del escenario aquella noche de 1969. Tenía 27 años y se coronaba como mejor actriz por su debut cinematográfico, «Funny Girl», en el que interpretaba a un personaje basado en la genial Fanny Brice. Pero la transparencia de su traje, qué ironía, eclipsó todo eso.

Con una voz de niña, casi susurrando, Streisand se para ante el micrófono al recibir el reconocimiento de manos de Ingrid Bergman y dice: «Hello, gorgeous» («Hola, precioso»), mirando con ojos de amor al hombrecito dorado que sostiene con ambas manos. Las risas estallan entre el público. Esa frase parece hoy un guiño a «Hello, Dolly!», filme que se estrenó ese mismo año y que consolidaría definitivamente la longeva carrera de Streisand como actriz. Todavía faltaba para «Ha nacido una estrella» y «Tal como éramos». Pero ya la Streisand era grande y su «look» de pantalón y camisa negros, inmortal. Había sido confeccionado por Arnold Scaasi como parte de los distintos atuendos que le encargaron –por la exagerada suma de 25.000 dólares– para que la actriz luciera en el rodaje de «Vuelve a mi lado», que se estrenaría en 1970. Scaasi –cuyo apellido suena extranjero, pero, en realidad, es simplemente Isaacs escrito al revés, una manera de dotar de glamour a un chico de Montreal– ya había cosechado una importante clientela durante los sesenta y en las décadas siguientes vestiría, además de a Streisand y a Lauren Bacall, a muchas primeras damas, entre ellas, Mamie Eisenhower y Hillary Clinton.

El conjunto que Barbra lució en los Oscar finalmente no había sido utilizado para la película y quizá por eso, por no haberlo expuesto a los focos y las cámaras, ni el modisto ni la actriz se dieron cuenta de que era transparente. «Claro que no estaba desnuda –recuerda en sus memorias Scaasi–. A la mañana siguiente Barbra me llamó y nos reímos de todo el asunto». Transparencias aparte, el «look» era francamente espectacular: la delicada tela negra estaba bordada con lentejuelas translúcidas y las mangas y el cuello blancos le daban un toque inocente que aumentaba su «sex appeal». Con los nervios, los pantalones acampanados la hicieron tropezar al subir al escenario como si de un vestido se tratara. Pero no era un vestido. Streisand eligió una prenda poco vista entre las intérpretes que se paseaban entonces por la alfombra roja y, aunque no fuera su intención, el escándalo de la transparencia del conjunto ayudó a forjar su imagen pública de mujer atrevida, en todos los (mejores) sentidos de la palabra.