Cultura

Dachau: cuando el trabajo no nos hizo libres

El campo de concentración nazi, que evolucionó de ser de trabajo a ser de exterminio, estuvo activo desde el 22 de marzo de 1933 hasta el 29 de abril de 1945

El jefe de las SS, Heinrich Himmler, instaló su Instituto Entomológico en el campo de Dachau, donde se inoculaba la malaria a prisioneros
El jefe de las SS, Heinrich Himmler, instaló su Instituto Entomológico en el campo de Dachau, donde se inoculaba la malaria a prisioneros

El campo de concentración nazi de Dachau estaba situado a 13 kilómetros al noroeste de Múnich, en Baviera. El campo se construyó sobre una vieja fábrica abandonada de pólvora. Las obras finalizaron el 21 de marzo de 1933, siendo inaugurado al día siguiente. En la entrada se podía leer: “Arbeit macht frei” (”El trabajo os hará libres”). Al principio era un campo de trabajo, que evolucionó hasta convertirse en un campo de exterminio. Estuvo activo desde el 22 de marzo de 1933 hasta el 29 de abril de 1945. Estaba al mando de Theodor Eicke. Éste, junto con Michael Lippert asesinaron al jefe de la organización paramilitar nazi SA -Stuemabtellung-, Ernst Röhn, durante la “Nach der lange messer (”Noche de los cuchillos largos”). Eicke fue un déspota inhumano con los prisioneros de Dachau.

En un primer momento se encerró allí a comunistas, socialdemócratas y opositores políticos al régimen nazi. Evolucionó en la elección de presos y también albergó a testigos de Jehová, gitanos, homosexuales, asociales y criminales comunes. Después de la “Kristallnacht” -”Noche de cristales rotos”- fueron internados en Dachau unos 10.000 judíos. La inmensa mayoría quedaron en libertad a las pocas semanas.

Con toda aquella mano de obra, en 1937, se decidió ampliarlo con nuevos edificios. Las obras finalizaron en agoto de 1938. El campo estaba dividido en 2 secciones. Había el área del campo y el área de los crematorios. La del campo estaba formada por 32 barracones, con una zona para sacerdotes contrarios al nazismo y otra para experimentos médicos. Otros edificios albergaban la cocina, lavandería, duchas y taller. El patio entre la prisión y la cocina servía para la ejecución sumaria de prisioneros. El campo estaba delimitado por valla eléctricas, zanjas y muro con 7 torres de vigilancia.

Imagen de la puerta del campo de concentración de Dachau con la inscripción «Arbeit macht frei» ("El trabajo os hace libres").
Imagen de la puerta del campo de concentración de Dachau con la inscripción «Arbeit macht frei» ("El trabajo os hace libres").

La sección de los crematorios se construyó en 1942. Había dos módulos crematorios y una cámara de gas. Muchos de los presos que eran considerados no aptos para el trabajo, eran enviados al centro de eutanasia de Hartheim, en Linz. Por lo que respecta a los experimentos médicos, se llevaron a cabo pruebas con cámaras de descompresión, sobre malaria y tuberculosis, hipotermia y se probaron nuevos medicamentos. También los prisioneros probaron métodos para potabilizar el agua del mar y para interrumpir el sangrado excesivo.

30 vagones llenos de cuerpos

En total más de 200.000 prisioneros, de 30 nacionalidades, pasaron por Dachau. De ellos fueron asesinados 41.500. Otros miles murieron como consecuencia de las pésimas condiciones de vida. El campo fue liberado el 29 de abril de 1945 por la 20ª División Blindada y la 45ª División de Infantería de la VII Ejército de los Estados Unidos. Antes de liberarse el campo había 67.665 prisioneros. De estos 43.350 eran presos políticos y 22.100 judíos. El 26 de abril se llevaron 7.000 prisioneros a una marcha de la muerte desde Dachau a Tegernsee. Murieron casi todos ellos. Las tropas norteamericanas, al acercarse al campo de concentración se encontraron con 30 vagones de tren llenos de cuerpos, en avanzado estado de descomposición.

Entre las personas que estuvieron en Dachau debemos destacar a los sacerdotes Karl Leirner, Titus Brandsma, Martin Niemöller, Josef Kentenich o Petris Mangold. También pasaron por ahí la familia real de Baviera, los duques Maximiliano y Ernesto de Hohenberg Chotek -hijos del archiduque Francisco Fernando de Austria, cuyo atentando en Sarajevo desencadenó en la I Guerra Mundial-, el príncipe Luis Fernando de Prusia, o el pretendiente carlista al trono de España Francisco Javier de Borbón-Parma.

Los españoles que acabaron en Dachau provenían del exilio republicano de 1939. En concreto, los que sirvieron en el ejército francés y que fueron capturados por los nazis en junio de 1940. Estos fueron enviados a Dachau entre agosto de 1940 a diciembre de 1941. Otros de los deportados al campo de concentración formaban parte de la Resistencia francesa y detenidos por la policía y la Gestapo entre 1942 a 1944. De los 9.161 deportados españoles en los diferentes campos de concentración nazis, 5.166 murieron ejecutados o víctimas de la vida en estos lugares. Hubo 3.539 supervivientes. A día de hoy se desconoce el paradero de los 456 que faltan en los cálculos. En Dachau estuvieron presos, al menos, 756 españoles de los que murieron 204 y fueron dados por desaparecidos 41. Entre ellos destacamos a Eleuterio Díaz-Tendero Marchán, Isidro Sánchez, Facundo Famada o Juan Linares, entre otros.

Del pastor luterano Martin Niemöller se ha hecho famoso un fragmento de un sermón que pronunció en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern. Este fragmento lo han titulado como “Cuando los nazis vinieron por los comunistas” y dice así: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, ya que no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, ya que no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, ya que no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, ya que no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.