Cultura

Archibald Dickson, el capitán galés que salvó a más de 2.600 españoles en la Guerra Civil

Días después escribió: “Me encontraba en un dilema sobre mi propia postura, ya que mis instrucciones eran que no debía tomar refugiados a menos que estuviesen realmente necesitados”.

El busto del Capitán Dickson en el Muelle de Levante del puerto de Alicante,
El busto del Capitán Dickson en el Muelle de Levante del puerto de Alicante, FOTO: La Razón (Custom Credit)

A pesar de ser un héroe que salvó más de 2.600 vidas, el nombre del Capitán Archibald Dickson ha sido, hasta hace muy poco, prácticamente desconocido en su Gales natal. Sin embargo, no ocurre lo mismo en la ciudad portuaria española de Alicante, donde su barco es recordado con el nombre de una calle de la ciudad. Dickson fue el capitán galés del “SS Stanbrook”, un barco que se construyó en 1909 para transportar carbón. Pero a finales de la década de 1930, la embarcación era uno de los llamados “corredores de bloqueo” de la Guerra Civil española. Bajo las fuerzas nacionales del general Francisco Franco, los puertos españoles fueron bloqueados por varios destructores italianos y aviones alemanes, y los barcos que transportaban mercancías desde y hacia las zonas de España controladas por los republicanos, estaban bajo la amenaza constante de ataques aéreos.

La hazaña

El buque Stanbrook, fondeado en el puerto de Oran en 1939.
LEGADO RODOLFO LLOPIS. FUNDACIÓN CAJA MEDITERRÁNEO
El buque Stanbrook, fondeado en el puerto de Oran en 1939. LEGADO RODOLFO LLOPIS. FUNDACIÓN CAJA MEDITERRÁNEO FOTO: La Razón (Custom Credit)

En marzo de 1939 el capitán zarpó, a bordo del “SS Stanbrook”, de Cardiff a Alicante para recoger un cargamento de fruta. En esa época España se encontraba inmersa en la Guerra Civil y el ejército nacional del general Franco estaba al borde de la victoria. Su aliado italiano, Mussolini, estaba bloqueando el puerto, haciendo prácticamente imposible el paso de los barcos. Pero Dickson era un marinero curtido acostumbrado a hacer frente a grandes dificultades y, ansioso por cumplir su contrato, decidió esquivar el bloqueo y atracar en el puerto de Alicante el 28 de marzo de 1939. Sin embargo, lo que se encontró allí no fue a los mercaderes esperando el cargamento, sino a casi 30.000 refugiados aterrorizados que huían de las fuerzas de Franco mientras escuchaban rumores de un bombardeo sobre la ciudad. Ante tal situación, Dickson no lo dudó, se deshizo del cargamento y metió a 2.638 de ellos en su barco y zarpó del puerto. Apenas diez minutos después, comenzó el esperado bombardeo.

Días después, él mismo escribió en un artículo para el “Sunday Dispatch”: “Me encontraba en un dilema sobre mi propia postura, ya que mis instrucciones eran que no debía tomar refugiados a menos que estuviesen realmente necesitados. No obstante, después de ver la condición en que se hallaban decidí desde un punto de vista humanitario aceptarlos a bordo”.

Dickson hizo una travesía de 20 horas a través del Mediterráneo hasta Orán, controlado por los franceses. Pero en Orán, las autoridades mantuvieron a 1.000 de estos hombres en el barco durante semanas y solo les permitieron desembarcar cuando el barco se convirtió en un peligro para la salud. La mayoría de los refugiados fueron enviados a campos de internamiento y pasaron años en el exilio. Pero los que quedaron en Alicante sufrieron un peor destino a manos del ejército nacional, y miles de los supervivientes del bombardeo fueron llevados a campos de concentración en las afueras de Alicante.

Tampoco hubo un final feliz para Dickson y su tripulación. Apenas unos meses después, estalló la Segunda Guerra Mundial. En las primeras horas del 19 de noviembre de 1939, el “SS Stanbrook” navegaba de regreso a Inglaterra desde Amberes cuando un torpedo alemán golpeó su costado de babor. La embarcación se partió en dos y se hundió rápidamente y Dickson y los 20 miembros de la tripulación murieron. El marinero sigue siendo considerado un héroe en España a día de hoy y, en abril de 2018, se inauguró en el puerto un busto del capitán Dickson.

Alicante fue la última ciudad importante en caer ante las fuerzas nacionalistas de Franco en la Guerra Civil española, solo dos días antes del final del conflicto. Y aunque la ciudad nunca fue uno de los principales frentes de batalla, la guerra dejó sus huellas en la ciudad, aún visibles ocho décadas después.