Mariella Devia: la dama de la ópera se despide

La soprano, que abandona las representaciones, ofrece mañana un recital en el Teatro Real

La cantante ofrecerá este domingo un concierto en el Teatro Real con un programa dedicado a Donizetti y a dos personajes de referencia en su repertorio, Maria Stuarda y Anna Bolena.

La cantante ofrecerá este domingo un concierto en el Teatro Real con un programa dedicado a Donizetti y a dos personajes de referencia en su repertorio, Maria Stuarda y Anna Bolena

Estábamos advertidos, es una persona muy profesional, puntual, comedida, de pocas palabras y nada diva. Y se cumplió, no en vano, la soprano italiana Mariella Devia ha sabido mantener una carrera durante más de cuarenta años, que la ha convertido en una de las reinas del belcanto sobre los escenarios líricos y salas de concierto más prestigiosos del mundo. Aparenta ser mucho más joven, de rojo, pelo rubio, pero ha decidido ir dejando poco a poco su sólida carrera. Tras su despedida de la ópera escenificada, este domingo ofrecerá un concierto especial en el Teatro Real con el que se despedirá del público de Madrid, antes de su retirada definitiva. ¿Por qué esta retirada cuando no hay indicios de declive vocal?, pregunta Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real. “Yo vengo para cuatro días para este concierto y después vuelvo a casa, pero si fuera para una producción tendría que permanecer un mes, y ya estoy un poco cansada de esto, así que me retiro sólo para las producciones más largas, pero sigo manteniendo los conciertos. En este momento de mi vida es lo que prefiero y seguir, por supuesto, dando mis lecciones magistrales a nuevas voces. Si me hubieran preguntado esto con cincuenta años, lo comprendería, pero a los setenta, creo que ha llegado la hora”, explica.

Para esta última aparición en el escenario de la plaza de Oriente, Devia ha elegido un programa dedicado a Donizetti y a dos personajes de referencia en su repertorio: Maria Stuarda y Anna Bolena, dos reinas inglesas de historia controvertida y vidas perseguidas por la intriga y el dramatismo de un cruento final común, ambas acabaron decapitadas. En este emotivo concierto, que dará comienzo al ciclo Voces del Real, la soprano estará acompañada por el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la dirección musical del maestro José Miguel Pérez Sierra. Junto a ellos, darán réplica a la gran diva, en diferentes escenas de estas óperas, las voces de los tenores Alejandro del Cerro y Emmanuel Faraldo, los barítonos Javier Franco y Gerardo Bullón y la soprano Sandra Ferrández.

Desde su debut en 1987 como Giulietta en “I Capuleti e i Montecchi” bajo la batuta de Riccardo Muti en el Teatro alla Scala de Milán, hasta sus apariciones más recientes en el Teatro Real en Roberto Devereux (2015) y “Norma” (2016), son muchas las actuaciones y los éxitos cosechados. Muchas de sus encarnaciones figuran por derecho propio en la historia de la ópera, especialmente las de Lucia di Lammermoor, Gilda en “Rigoletto”, Konstanze en “Die Entführung aus dem Serail”, Amina en “La sonnambula”, Elvira en “I puritani”, Amenaide en “Tancredi”, Violetta en “La traviata” y, en tiempos recientes, Lucrezia Borgia, las tres reinas de la trilogía Tudor donizettiana y “Norma”. En los International Opera Awards 2016 celebrados en Londres, fue premiada como mejor cantante femenina del año.

Para llevar cincuenta años en escena a un nivel tan alto, y que aún podría seguir, se necesita una técnica importante. ¿De dónde parte esa técnica suya tan ajustada, tan perfecta, cuáles ha sido sus maestros? “Solo tuve una profesora de canto que fue la soprano Jolanda Magnoni –explica-. Creo que un profesor es importante, pero también lo es saber comprender, aprender a escucharse. Tuve la suerte de que mi marido era músico –me casé muy joven, con veintidós años- y trabajábamos juntos, escuchándonos mutuamente las sensaciones del oído interno, que es el que tiene que tener en cuenta el cantante, no el externo. Además, mi profesora me ayudó también a escoger el repertorio del belcanto que más me convenía, el que mejor se ajustaba a mí y que es el que me gusta. Esto ha sido también muy importante en mi carrera”, concluye.